Un frasco romano debía tener perfume, pero tenía excremento
16 de marzo de 2026
Un grupo de arqueólogos descubrió en Turquía rastros de excremento en un pequeño frasco de 1.900 años de antigüedad, lo que sería la primera evidencia directa de que los romanos usaban las heces con fines medicinales, detalla un estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports
Hasta ahora, la práctica de aplicar excremento con fines curativos solo se conocía a través de textos antiguos de la antigua Roma.
Un frasco de perfume con un contenido inesperado
El Museo de Bergama, cerca de las ruinas de la antigua ciudad de Pérgamo, en la provincia turca de Esmirna, conserva cientos de ungüentarios –recipientes pequeños, alargados y de cuello estrecho– usados para contener aceites, perfumes o elixires.
Cenker Atila, arqueólogo especializado en perfumes antiguos de la Universidad Republicana de Sivas, y su equipo analizaron "un total de siete recipientes diferentes, pero solo uno arrojó resultados concluyentes", cuenta al medio especializado Live Science.
El análisis químico reveló que el contenido era una mezcla de heces –probablemente humanas– y aceite de tomillo. La botella estaba sellada con arcilla antigua y habría sido tomada por saqueadores de una tumba, por lo que se desconoce su lugar de origen exacto.
Los residuos inodoros que nadie había analizado
Atila recuerda que cuando abrieron el frasco "no había ningún olor desagradable". Sin embargo, durante el tiempo que estuvo almacenado, "no se prestó atención a los residuos que había en su interior. Yo me di cuenta y puse en marcha inmediatamente el proceso de análisis", relata.
El hallazgo sorprendió a los investigadores: "Encontramos un medicamento que ha sobrevivido desde la antigüedad hasta el presente. Encontramos excremento cuando esperábamos un perfume", afirma Atila.
La huella química de las heces
Los autores identificaron los compuestos coprostanol y 24-etilcoprostanol, biomarcadores presentes habitualmente en el tracto digestivo de animales que metabolizan el colesterol.
Según los autores, la proporción de estos compuestos sugiere que las heces eran de origen humano.
"La identificación consistente de estanoles sugiere firmemente que el ungüento romano contenía originalmente materia fecal", escribieron en el estudio.
La medicina practicada por Galeno de Pérgamo
Pérgamo, ciudad de origen griego integrada al Imperio Romano, albergó un reconocido hospital y fue el hogar del médico Galeno, quien documentó el uso de excremento en la medicina grecorromana. El diseño del frasco también apunta a esa área.
"Como conocemos bien las fuentes textuales antiguas, reconocimos de inmediato que se trataba de una preparación medicinal utilizada por el famoso médico romano Galeno", declara Atila.
Para qué servía y cómo se camuflaba el olor
En la medicina romana existían varios remedios a base de heces para tratar afecciones que iban desde inflamaciones o infecciones hasta trastornos reproductivos, según el reporte.
Los médicos de la época eran conscientes del rechazo que podía generar. Por eso recomendaban mezclarlo con algo de olor agradable, de ahí la presencia del aceite de tomillo.
Este hallazgo sería también la primera prueba directa de que el hedor se enmascaraba con hierbas de aroma intenso.
"Estos hallazgos coinciden en gran medida con las fórmulas descritas por Galeno y otros autores clásicos, lo que sugiere que dichos remedios se aplicaban en la práctica y no se limitaban a ser meras teorías escritas", concluyeron los investigadores.