¿Turquía en la UE?: temores y expectativas | Política | DW | 05.10.2004
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Política

¿Turquía en la UE?: temores y expectativas

De temores atávicos hasta esperanzadas expectativas va la gama de opiniones en Alemania en torno a un eventual inicio de negociaciones para el ingreso de Turquía a la Unión Europea.

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Recep Tayyip Erdogan (izq.), con Romano Prodi (centro) y Guenter Verheugen, comisionado de la UE para la ampliación.


De ingresar Turquía a la UE, lo haría dentro de 10 a 15 años, según los expertos. Tanto tiempo llevarían las negociaciones. Al observador poco atento lo puede sorprender por lo tanto tanta bulla por un acontecimiento que se registrará dentro de una década, si es que tiene lugar.

No obstante, el revuelo no está tan fuera de lugar. Mucho es lo que está en juego en esta partida. Por un lado, los democristianos parecen albergar temores atávicos ante la Turquía musulmana, cuya ciudad principal, Estambul, se halla donde hasta 1453 estuvo la capital del Imperio Bizantino, el Estado Romano Helénico Cristiano de la Edad Media.

Tanto tiempo atrás no se remonta Gerhard Schröder (socialdemócrata), el jefe de gobierno alemán, para justificar su posición a favor del ingreso de los turcos a la UE. Por un lado recuerda los 40 años que la Unión viene prometiendo a Turquía el comienzo de las negociaciones.

Intereses estratégicos y económicos

Por otro, pone una y otra vez sobre la mesa los aspectos estratégicos y económicos. Una Turquía laica y pluralista, próspera, pacífica y firmemente integrada en la UE, sería una muralla contra el islamismo integrista. No se debe olvidar, se apresura a recordar también Joschka Fischer (verde), el ministro alemán de Exteriores, que Turquía limita al sureste con Irak.

Una Turquía económicamente integrada a la UE supondría además la ampliación del mercado común con otros 75 millones de habitantes (actuales) o unos 85 millones (dentro de quince años), de lo cual se beneficiaría particularmente Alemania, con sus tradicionales buenas relaciones económicas con los turcos. Por esa razón, el sector privado alemán está mayoritariamente a favor del comienzo de negociaciones.

"Hay que esperar el informe de la Comisión de la UE el 6 de octubre", dijo por su parte Angela Merkel, la jefa de los democristianos, el lunes, bastante recatada en relación con sus manifestaciones anteriores. No tan recatado fue Michael Glos, jefe de los socialcristianos, tradicionalmente aliados de los anteriores desde la derecha: "es insoportable la presión que el gobierno roji-verde realiza sobre la Comisión de la UE", dijo.

¿Un club cristiano?

"Los intereses de Europa y Alemania amenazan con quedar por el camino. La UE no soportaría un ingreso de Turquía, ni financiera ni socialmente", agregó. En otras palabras: los socialcristianos quieren que Europa siga siendo un club cristiano, dicen quienes están a favor de la integración de los turcos.

Como contramodelo, proponen una UE integrada sobre la base de valores fundamentales tales como la libertad, la igualdad y los derechos humanos, dentro de un marco de pluralismo religioso.

Por otro lado, no puede olvidarse tampoco que una Turquía integrada en la UE sería el país con el mayor número de habitantes en la Unión (Alemania: 82 millones), lo que le daría también un peso político importante.

Más allá de todas las discusiones, en lo que todos los participantes están de acuerdo es que en los últimos años, en Turquía se han registrado importantes avances en materia de protección de las minorías, de los derechos humanos y de la mujer. Por esa razón, su jefe de gobierno, Tayyip Erdogan, fue galardonado el domingo en Berlín con el premio alemán "Cuadriga", como europeo del año. Eso le hace bien a Turquía y le hace bien a Europa.

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