Tejedores de aso oke de Nigeria: entre la tradición y la moda
En Iseyin, centro del tradicional tejido aso oke en Nigeria, los artesanos siguen utilizando técnicas ancestrales. Son reconocidos en todo el mundo y sus telas estampadas se han convertido en una tendencia internacional.

El tejido a mano: una tradición en Iseyin
En las estrechas calles de Iseyin se crean vibrantes telas. Esta pequeña ciudad del suroeste de Nigeria es el centro de la producción de aso oke, una tela tejida originaria de la cultura yoruba. Aquí, la tradición no solo se conserva, sino que es la vida cotidiana, el trabajo y la supervivencia. La localidad, con una población de alrededor de 300.000 habitantes, vibra al ritmo de los telares.
¿Tejido de tela fina?
El aso oke es más que una simple tela. Este tejido grueso, a menudo colorido, refleja la herencia y el estatus de quien lo lleva. Antes reservado para ocasiones especiales, el aso oke está experimentando un resurgimiento global. Desde Lagos hasta Londres, las telas tradicionales se reinventan para los guardarropas modernos.
Resistirse con conciencia
A pesar de la creciente demanda, muchos tejedores de la ciudad rechazan los telares mecánicos. La mecanización destruiría la esencia de la tela, dicen. Los telares son antiguos, pero muchas de las ideas son nuevas: a menudo se crean nuevos modelos en colaboración con diseñadores.
Necesaria mano de obra
Dos hombres preparan manojos de hilo para el proceso de tejido aso oke. Antiguamente, las fibras se hilaban y teñían localmente. Procesar algodón o seda era un proceso extremadamente laborioso. Hoy en día, gran parte del hilo se importa.
Una vida digna
Hace 10 años, Francisco Waliu cambió su carrera como cantante de clubes nocturnos en Lagos por el tejido aso oke. Al principio, le costó adaptarse a las exigencias físicas del trabajo, pero nunca se ha arrepentido de la decisión. "Hoy gano bien y soy feliz", dice este hombre de 34 años, que dice que la artesanía tradicional le ofreció una nueva perspectiva de la vida.
Diseños contemporáneos
Cada vez más jóvenes vienen a Iseyin para aprender el oficio. Incluso los graduados universitarios están redescubriendo el tejido: traen diseños innovadores y colaboran con diseñadores gráficos.
Trabajo duro
No es una labor fácil. Bajo el sol abrasador, los tejedores trabajan horas en estrechas tiras de tela. Los talleres son improvisados y los métodos de tejido tradicionales implican esfuerzo físico y riesgos para la salud relacionados con estar sentado largos periodos.
El aso oke se globaliza
El aso oke se ve ahora con frecuencia en las pasarelas de moda de París y Londres. Las celebridades lucen la tela y los diseñadores experimentan con nuevos estilos. Hace dos años, durante una visita a Nigeria, la duquesa de Suffolk, Meghan Markle, lució una falda pareo y un chal de aso oke.
Oportunidades y riesgos
A medida que crece la popularidad del aso oke, también aumentan las preocupaciones. Sus creadores advierten sobre la apropiación cultural y las imitaciones baratas. Mientras el aso oke conquista el mundo, los tejedores luchan por preservar sus orígenes y significado. "No hay nada de malo en que otras personas usen tu cultura", dice Ayomitide Okungbaye. "El problema surge cuando hay apropiación".