Solución para mega-ciudades | Ciencia y Ecología | DW | 14.10.2002
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Ciencia y Ecología

Solución para mega-ciudades

Tecnología alemana para aminorar la congestión del tráfico en las grandes metrópolis. La ciudad más populosa de China, Shangai, será la primera en probar el tren magnético más veloz del mundo: el Transrapid.

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Los chinos ambicionan construír ellos mismos el tren más veloz del mundo.

Shangai, una ciudad portuaria de 17 millones de habitantes padece un problema común a las grandes conglomeraciones urbanas: el crónico embotellamiento del tráfico. A partir del 2003 empezará a funcionar el primer tren magnético de alta velocidad del mundo, que unirá el centro de la metrópoli financiera china con el moderno aeropuerto de Pudong. El proyecto que tendrá un costo de 1.000 millones de dólares, tiene como objetivo ofrecer una tarifa asequible para la mayoría de los pasajeros y otra de lujo. Los usuarios del tren recorrerán 30 kilómetros en un lapso de 8 minutos, a 430 kilómetros por hora.

A pesar de las críticas, debido al alto costo del proyecto, el gobierno chino estudió durante varios años las ofertas presentadas por alemanes, japoneses y en menor medida, franceses, las empresas de éstos países son las únicas que han desarrollado la tecnología del tren magnético elevado.

Intercambio de tecnología

"La razón por la cual Pekín se decidió por la oferta alemana es simple: el intercambio de tecnología", según Hartmut Heine, representante de Transrapid, una compañía mixta resultado de la fusión de Siemens y Tyssen-Krupp. Los alemanes consiguieron el contrato porque se comprometieron a transferir tecnología, mientras los japoneses se negaron. "El objetivo del gobierno chino es aprender, como ya lo hizo en el sector de automoción y de televisores, y en el futuro desarrollar una industria nacional", señala el profesor Wie Qingchao, director del Instituto de Transporte y Medio Ambiente de Shangai.

La tecnología consistente en dos imanes que se repelen mutuamente, fue desarrollada en Alemania y no ha sido puesto en práctica en su territorio debido sobre todo, a la oposición de Los Verdes, socios de los socialdemócratas en la coalición en el gobierno.

El 31 de diciembre, el trayecto de 30 kilómetros del Transrapid en Shangai será inaugurado por el canciller alemán Gerhard Schröder y el primer ministro chino, Zhu Rongji. Los alemanes esperan que después de este trecho de prueba, China haga otros lucrativos pedidos. El trayecto más interesante para los alemanes, es la ruta que une las ciudades de Pekin y Shangai, de 1.300 kilómetros, pero incluso expertos que favorecen la alta tecnología alemana, muestran reservas.

Zona sísmica

"Hay que estudiar la viabilidad del proyecto para una ruta de larga distancia como el trayecto Pekin-Shangai" –advierte el profesor Wu Wenqi, de la Facultad de Tecnología de Transporte, de la Universidad Tongji de Shangai. "La cuestión mas importante es la seguridad ante temblores, porque el Transrapid levita un centímetro sobre el nivel del suelo. Eso no representa ningún problema en el caso de un tramo corto, pero el trayecto entre Pekín y Shangai es zona sísmica, y ésta es una dificultad técnica entre otras que hay que resolver", señala.

El gobierno chino preve expandir su red de trenes de alta velocidad en los próximos años, se estima que son necesarios unos 6.000 kilómetros de líneas ferroviarias. Los chinos no quieren arriesgarse demasiado, primero probarán el actual trayecto de 30 kilómetros de distancia y después construirán tramos más largos, pero no quieren dar el salto a más de mil kilómetros. Pero tal vez las razones sean obvias.

Según el profesor Wie, "el proyecto es parte de esa búsqueda de reconocimiento y autoestima", y si los chinos logran construir el tren con tecnología y mano de obra propias, sería un gran orgullo nacional.

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