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¿Sirve endurecer las leyes de posesión de armas?

Hendrik Heinze17 de diciembre de 2012

A nivel mundial unos 875 millones de pistolas y fusiles de alto calibre conforman un armamento de exterminio masivo. ¿De qué sirven lineamientos más estrictos? ¿Qué hacen los Estados?

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Imagen: picture-alliance/dpa

¿Cuál será el objeto que se encuentra en la mayoría de los hogares? ¿Será un sartén, un radio, una Biblia o un Corán? ¿Una pistola? Si usted pensó en una arma de fuego será porque vive en una zona apartada y rural en donde es común ir de cacería. O porque vive en Estados Unidos, donde 310 millones de personas cuentan con 270 millones de armas. Más de 88 armas por cada 100 habitantes. Para los estadounidenses poseer armas es lo más común y esto tiene una tradición que está anclada en la Constitución.

A diario mueren entre Nueva York y San Francisco unas 25 personas víctimas de una arma de fuego. En dicho país no se cree, o por lo menos hay una gran discusión al respecto, que endureciendo las leyes de posesión de armas se reduciría el número de homicidios. La Asociación Nacional de propietarios de armas (NRA, según sus siglas en inglés), el lobby más poderoso a favor de la posesión de armas en manos privadas, considera que sucedería lo contrario y exhorta a armar a maestros y alumnos, así ellos mismos podrán defenderse.

Quienes se oponen a armar a los maestros, y en ello parece coincidir la mayoría de los estadounidenses, esperan que el presidente Barrack Obama endurezca la ley de posesión de armas. En algunos Estados de la Unión Americana es más fácil hacerse de una pistola que de una licencia para conducir.

En Estados Unidos casi todos los ciudadanos están armados.
En Estados Unidos casi todos los ciudadanos están armados.Imagen: picture-alliance/dpa

Armas de exterminio masivo

A nivel mundial, en el 2007 fueron registradas 875 millones de armas pequeñas, entre ellas 650 millones en manos privadas, según un grupo de investigación suizo llamado “Small Arms Survey”. Entonces el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, dijo que éstas son verdaderas armas de exterminio masivo que han matado a más gente que las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki.

En Japón casi no hay armas en manos privadas y también ahí el índice de homicidios es sumamente bajo. Pero el tener menos armas no necesariamente significa que hay menos crimen. Para la experta en armamento Simona Wisotzki, de la Fundación para la Investigación de la Paz y los Conflictos, con sede en Hesse, el fácil acceso a las armas de fuego no es la causa de la agresión. “Si se observan las estadísticas, en Sudáfrica, por ejemplo, hay más víctimas mortales por armas de fuego al año que en Estados Unidos, pese a que en el país africano hay menos armas pequeñas", dice.

En Sudáfrica hay unas 13 armas por cada 100 habitantes. Menos que en EE UU y menos que en Alemania, en donde hay unas 33 por cada 100 habitantes. Y estadísticamente en Sudáfrica es donde más personas mueren víctimas de armas de fuego. Las causas son no sólo una relajada ley de posesión de armamento, sino conflictos sociales, pobreza y una gran desigualdad a la par de un alto nivel de impunidad.

En algunos Estados de la Unión Americana es más fácil hacerse de una pistola que de una licencia para conducir.
En algunos Estados de la Unión Americana es más fácil hacerse de una pistola que de una licencia para conducir.Imagen: picture-alliance/dpa

Menos armas menos homicidios

En Australia, el parteagüas ocurrió en 1996, cuando a fines de abril un hombre joven disparó contra 35 personas, lo que dio paso a un endurecimiento de las leyes de posesión de armas. “No queremos que llegue hasta acá la enfermedad estadounidense", dijo el primer ministro John Howard, aludiendo al gusto de los ciudadanos de ese país por portar armas. Desde entonces la compra está vinculada a un complejo proceso y el número de tiroteos y masacres ha bajado. Esa es la muestra fehaciente que prueba que si se dificulta el acceso a las armas, es muy probable que el número de homicidios baje.

“El control de las armas pequeñas es una parte importante del problema en general”, advierte Simona Wisotzki. “Pero para hacer una prevención efectiva hay que investigar mejor las causas”, concluye.

Autor: Hendrik Heinze/ EU
Editor: Diego Zúñiga