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Según HRW el ejército sirio usó armas químicas en Alepo

14 de febrero de 2017

Según la ONG Human Rights Watch entre el 17 de noviembre y el 13 de diciembre de 2016 helicópteros del Ejército sirio efectuaron al menos ocho ataques con cloro sobre áreas residenciales bajo control opositor.

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Syrien | Rebellen der Free Syrian Army während der Operation Euphrates Shield in Aleppo
Imagen: picture-alliance/AA/abaca

Las fuerzas del régimen sirio usaron repetidamente y de forma coordinada armas químicas durante el último mes de la batalla para recuperar la ciudad de Alepo, denunció Human Rights Watch (HRW).

Según la ONG, entre el 17 de noviembre y el 13 de diciembre de 2016 helicópteros del Ejército sirio efectuaron al menos ocho ataques con cloro sobre áreas residenciales bajo control opositor.

HRW aseguró que "el patrón" de estos ataques "muestra que se coordinaron con la estrategia militar global para recuperar Alepo" y que no fueron obra de elementos aislados del Ejército, por lo que urgió al Consejo de Seguridad de la ONU a imponer sanciones contra Damasco.

Conferencia de prensa

HRW presentó en una conferencia de prensa en la sede de la ONU las conclusiones de su investigación, que asegura que esos ocho ataques documentados dejaron al menos nueve civiles muertos, incluidos cuatro niños, y unos 200 heridos.

Su informe se basa en entrevistas con testigos, análisis de vídeos y fotografías e información difundida por las redes sociales.

Aunque reconoce la dificultad de identificar con total precisión los químicos utilizados sin disponer de pruebas en laboratorio, HRW asegura que todo apunta al uso de cloro por parte del Ejército sirio.

HRW subraya que no hay constancia de que Rusia, que apoyó desde el aire la campaña del régimen sirio para retomar Alepo.

El drama sin fin de los refugiados sirios

Las potencias occidentales han buscado durante los últimos meses imponer sanciones al régimen sirio, algo que hasta ahora ha impedido Rusia, que cuenta con poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Rusia, el gran aliado del presidente sirio, Bachar al Asad, considera que no hay pruebas suficientes para castigar a Damasco, que en 2013 aceptó destruir su arsenal químico y no usar ese tipo de armamento tras un acuerdo entre EE.UU. y Rusia.

La zona oriental de Alepo era el gran bastión rebelde en el norte de Siria y fue objeto de una gran ofensiva por parte del régimen y sus aliados a partir de noviembre.

La campaña se completó a finales de diciembre, cuando el Ejército sirio dio por reconquistada la ciudad tras un acuerdo que permitió la evacuación de muchos combatientes rebeldes y el establecimiento de un alto el fuego.

DG (efe)