¿Se puede concebir deporte sin política? | Europa | DW | 30.10.2013
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Europa

¿Se puede concebir deporte sin política?

La imagen internacional se logra con decisiones diplomáticas y avances culturales o económicos. En algunos países del Este de Europa, también con el deporte.

Con ánimo de mejorar su imagen internacional, muchos de los presidentes de Europa del Este intentan conseguir eventos deportivos de alto nivel para promocionar internacionalmente a sus propios deportistas y ganen medallas para su país. ¿En qué medida está la política en el deporte? ¿Qué intereses se persiguen?

Bielorrusia, dictadura también en deporte

Con un sistema de gobierno autoritario, al frente de Bielorrusia se encuentra el mayor admirador del deporte: el presidente Alexander Lukachenko. El último dictador de Europa tiene una especial afinidad con el hockey sobre hielo. Siguiendo sus órdenes, se levantan pistas de hielo en todo el país, espacios que quedan a veces vacíos porque los vecinos tienen necesidades o intereses distintos al deporte de su presidente. Su objetivo, hacer los clubes rentables e independientes. Mientras, en la sombra se queda el fútbol, un deporte que en Bielorrusia cuenta con numerosos admiradores y cuyas asociaciones precisan de mejores infraestructuras y más fondos para la independencia financiera. Al pueblo, no se le pregunta.

Der Präsident Weißrußlands, Alexander Lukaschenko, stellt am 27.2.1999 seine Eishockey-Fähigkeiten unter Beweis. Diese Demonstration findet im Rahmen eines Veteranen-Spiels zwischen Rußland und Weißrußland in Minsk statt.

Alexander Lukaschenko en un partido de hockey sobre hielo.

“El presidente nombra también los jefes de la Federación de Deportes y estos lo temen. Generalmente son funcionarios, directores de banco u otras personas importantes para los que el deporte es un trabajo extra”, cuenta Sergei Shchurko, periodista del diario deportivo “Pressball”.

Cuando tienen mala suerte, los deportistas no consiguen apoyos del gobernante. “Lukaschenko siempre es sincero a la hora de criticar a los deportistas públicamente. Quiere que Bielorrusia esté en la escena internacional pero no tiene una solución viable”, dice Shchurko: “Las becas para jóvenes talentos deportivos se redujeron entre un 30 y 40%. Los ganadores olímpicos de Londres 2012 no recibieron las nuevas viviendas prometidas. No sorprende que nuestros deportistas tengan la vista puesta en otros países. Allí pueden encontrar mejores condiciones”.

Rusia: un gran evento a cualquier precio

Russian Prime Minister Vladimir Putin (L) attending a judo training session at St. Petersburg's Moskovsky sports and recreation center 22 December 2010. Photo Alexsey Druginyn

Putin entrenando judo.

En Rusia, el deporte recibe apoyos al máximo nivel. El presidente Putin siempre se presenta en los medios como un amante del deporte. Judo, hockey sobre hielo y esquí son algunos de sus preferidos, pero también cabalgar o rafting en aguas salvajes. “Es propio de cualquier sistema semiautoritario que el regente demuestre un buen estado físico”, dice Wadin Karasjow, director del Instituto Ucraniano para Estrategias Globales: “El deporte como un sueño de un niño, como una afición, aporta una imagen positiva y muestra al político con una fuerte personalidad. Además atrae a nuevos aficionados. Los éxitos deportivos y la organización de grandes eventos deportivos muestran fuerza de cara al exterior”.

Universiade 2012, los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 y el Mundial de fútbol de 2018 fueron a parar a manos de Rusia. Todos estos eventos deportivos intentarán mejorar la imagen rusa en el exterior. Los ciudadanos se mostraban ilusionados cuando la ciudad de Sochi recibió los juegos de invierno. Pero hoy, seis años después, hay muchas más voces pesimistas. La realización con éxito de una olimpiada de invierno en un clima subtropical se presenta complicada y el presupuesto de los juegos ya se ha triplicado respecto a los planes iniciales. Según el informe de un experto independiente de la oposición, se barajan cifras de más de 950.000 millones de rublos (30.000 millones de euros). En comparación, los últimos celebrados en Vancouver costaron 2.200 millones de euros.

Entretanto, también está pendiente el boicot por razón de la ley antihomosexuales y las dudas de defensores del medioambiente, que temen la destrucción de un entorno caucásico único. Pero estos temas no le molestan al gobierno. Para que los juegos sean admirables, hay que aceptar esos daños colaterales.

Ucrania, pocos efectos positivos

Uno de los objetivos de la Eurocopa de fútbol de 2012 era ofrecer una nueva imagen de Ucrania al mundo. Pero el arresto de la antigua presidenta, Julia Timoschenko, no permitió que el evento acabase totalmente con final feliz. A los aficionados europeos no les afectó mucho mientras festejaban en la calles disfrutando de cerveza barata. Pero en el plano internacional, se esperaban efectos más positivos a raíz del evento.

“El deporte tiene que ser apolítico”, apunta la nadadora ucraniana Jana Klotschkowa, ganadora de dos medallas de oro en Sidney: “Claro que el Estado ha de ocuparse de desarrollar y popularizar tipos de deporte en el país. Más no tiene que hacer. Pero si las instituciones estatales donan dinero, también pueden exigir rendimiento de los artistas”.

Los equipos de fútbol más exitosos de Ucrania, Schachtjor Donezk, Dynamo de Kiew, Metalist Charkiw y Dnipro Dnipropetwsk, se financian con capital privado de empresarios comprometidos con la política. El HC Donbass, único equipo de hockey sobre hielo en la Liga Continental (KHL), es propiedad de Boris Kolesnikow, vicepresidente de Ucrania. Pero además de fútbol y hockey, otros deportes no gozan de tanto interés por parte de aficionados e inversores. ¿Cómo se pueden desarrollar sin este interés? “La responsabilidad es de todos”, aclara Klotschkowa, directora del Comité Olímpico Nacional en Kiev entre 2011 y 2012: “El estado tiene que velar por intereses de deportistas e inversores, que los entrenadores entrenen y que los deportistas se preparen. Entonces, los éxitos internacionales vendrán por sí mismos”.

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