Robert Mugabe: de héroe del pueblo a dictador | El Mundo | DW | 21.11.2017
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El Mundo

Robert Mugabe: de héroe del pueblo a dictador

Mugabe fue uno de los jefes de Estado más polémicos de África. Aclamado como líder brillante en sus comienzos, despreciado como un dictador brutal después. Ahora Mugabe ya no domina más los destinos de Zimbabue.

Muchos africanos vieron en Robert Mugabe a un líder brillante, que en 1980 llevó a Zimbabue a la independencia de Gran Bretaña. Sin embargo, el paso de los años cambió esa imagen y ya a fines de los noventa, el antiguo héroe era visto en Occidente como un dictador brutal que llevó a su país a la ruina.

 

Más información:

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Robert Gabriel Mugabe nació en 1924 en un pequeño pueblo de Salisbury, que entonces era la capital de la colonia británica de Rhodesia del Sur. Sus padres eran campesinos católicos y, por ello, Mugabe asistió a varias escuelas jesuitas. Sus biógrafos aseguran que era un chico tímido. "Sus únicos amigos eran sus libros", dijo su hermano Donallo en el libro "Cenando con Mugabe", de Heidi Holland.

Tras terminar su educación como maestro de escuela primaria, Mugabe estudió en Rhodesia del Sur, Tanzania y Ghana. En el curso de su vida obtuvo siete títulos universitarios, tres de ellos estando en prisión. En Ghana también conoció a su primera esposa, Sally. Durante mucho tiempo fue su mejor amiga y más estrecha consejera. Cuando volvió a Rhodesia del Sur en 1960, Mugabe se unió al movimiento independentista. Primero luchó contra el poder colonial británico, luego contra el gobierno de minoría blanca de Ian Smith, que instauró un estricto sistema de segregación racial. En 1964 Mugabe fue apresado y estuvo diez años encerrado.

Cautiverio y guerra

No pudo asistir el funeral de su hijo en 1966, lo que aumentó ante los ojos de la ciudadanía su condición heroica. Cuando fue dejado en libertad en 1975, Mugabe volvió a la lucha por la independencia. Y tuvo éxito. En las elecciones de 1980, fue elegido primer ministro y habló siempre de la importancia de la reconciliación. "Quiero rogarles, sean ustedes blancos o negros, que olvidemos nuestro pasado oscuro, que nos perdonemos y nos demos la mano en señal de amistad", dijo en su toma de posesión.

Robert Mugabe.

Mugabe estuvo diez años preso por luchar contra el imperio colonial británico.

En los años venideros, introdujo la educación gratuita y la atención médica básica para la gente de menores ingresos. También impuso reformas económicas que trajeron grandes mejoras para el país. La esperanza de vida creció. Incluso el entonces presidente federal alemán, Richard von Weizsäcker, lo calificó como "un político sabio y prudente".

El cambio político

Mientras Occidente lo alababa, la gente de Zimbabue vivía la otra cara de Mugabe. Tras romper con su exaliado Joshua Nkomo en 1982, el Ejército asesinó a miles de seguidores de Nkomo. Tres años más tarde, ambos acordaron una tregua y Mugabe nombró a Nkomo vicepresidente.

En 1991 murió Sally, la esposa del mandatario. Desde entonces su vida privada y el curso político de su Gobierno cambiaron. Ahora Mugabe vivía con su antigua secretaria Grace, con la que había tenido un largo amorío. Se casaron en 1996. A diferencia de Sally, Grace no era querida por los zimbabuenses, quienes la llaman "Gucci Grace", una forma lúdica de referirse a sus viajes por todo el mundo para ir de compras.

Mientras la gente debía soportar escasez de víveres, una epidemia de cólera y una inflación desatada, la pareja presidencial vivía en la opulencia. Solo el cumpleaños número 88 del presidente costó un millón de dólares. Para el aniversario número 91, Mugabe hizo sacrificar a numerosos elefantes. La oposición criticó todos estos excesos como "obscenos".

Mugabe y Grace, su esposa.

Mugabe y Grace, su esposa.

Al borde del colapso

Ya iniciado el siglo XXI Occidente rompió con Mugabe. Con su aprobación, antiguos veteranos de la guerra civil asaltaron y ocuparon granjas de zimbabuenses blancos. Pese a que estos solo son el 1 por ciento de la población, a ellos pertenecía el 70 por ciento de las tierras agrícolas. Mugabe justificó esta política de expropiación argumentando que era necesario alcanzar un equilibrio económico entre blancos y negros. "El hombre blanco no es originario de África. África pertenece a los africanos, y Zimbabue pertenece a los zimbabuenses", dijo el mandatario. Pero buena parte de las tierras ocupadas quedaron en manos de amigos de Mugabe.

Pronto las granjas colapsaron, porque los nuevos dueños carecían de experiencia en el mundo agrícola. El resultado fue una crisis económica sin precedentes. En el año 2008 la tasa de inflación llegó a niveles nunca vistos en la historia. Mugabe responsabilizó de la crisis a Occidente, que había impuesto sanciones a Zimbabue como reacción a las violaciones a los derechos humanos, fraudes electorales y limitaciones a la libertad de prensa. Estados Unidos y Europa impusieron también prohibiciones de viaje a Mugabe, que cada vez era más impopular entre su propia gente, al punto que su partido perdió las parlamentarias en 2008.

Los últimos años de su vida

En los últimos años de su vida Mugabe se aferró a su cargo pese a la creciente presión que tenía sobre sus hombros para que abdicara. Ante ello, intentó llevar al poder a su esposa, para instalarla como su sucesora. Pero estos planes chocaron con los militares, quienes dejaron bajo arresto domiciliario al mandatario el pasado 14 de noviembre y se hicieron cargo del Estado en un golpe que ellos se esforzaron en llamar de otras maneras.

Obert Gutu, un miembro del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), recuerda cómo cambiaron las cosas. "Cuando logramos la independencia en 1980, el país estaba dominado por un ánimo entusiasta. Todos creíamos que la nación crecería y sería exitosa". Pero esas esperanzas chocaron rápidamente con la realidad. "Fuimos testigos de la instalación de un régimen corrupto e intolerante. Por desgracia, la mayoría de los zimbabuenses es hoy más pobre que en 1980", dice Gutu.

Columbus Mavhunga / Vanessa Hermann (DZC/VT)

 

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