¿Retirará Rusia su manto protector sobre Siria? | Política | DW | 19.03.2012
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Política

¿Retirará Rusia su manto protector sobre Siria?

Hasta ahora, Rusia se ha mostrado inflexible: ni condena a Damasco, ni intervención en Siria. Sin embargo, algo parece moverse en este asunto. Los expertos perciben señales moscovitas que apuntan a un cambio de posición.

Rusia impone en el Consejo de Seguridad de la ONU para evitar una condena a Siria.

Rusia impone en el Consejo de Seguridad de la ONU para evitar una condena a Siria.

Pese a que Damasco ha aceptado introducir reformas políticas, el enfrentamiento entre el ejército sirio y las milicias de la oposición no cesa, constataba este fin de semana el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ante la televisión de su país. En tales combates, decía el político, “la violencia se aplica muchas veces de manera desproporcionada”.

Estas manifestaciones no son casuales, al menos así lo cree el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle. En una entrevista concedida este lunes (19.03.2012), Westerwelle dijo distinguir en las veladas críticas de su homólogo Lavrov “el principio de un cambio en la posición de Moscú”. De la misma opinión es su colega al frente de la Cartera de Exteriores francesa, Alain Juppe.

Señales que se suceden

Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso.

Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso.

Ciertamente, se suceden las señales que apuntan a un distanciamiento paulatino ente Rusia y Siria. Hace no mucho lamentaba Lavrov que el Gobierno de Bashar al Asad no hubiera llevado a la práctica a tiempo las recomendaciones que le había hecho el Kremlin. Su país, recalcó el ministro de Exteriores, no apoya incondicionalmente al régimen sirio, sino que se aferra al principio de la justicia.

Además de estos matices, Rusia apoya, al menos verbalmente, la misión mediadora del enviado especial a Siria de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Kofi Annan. Y para entender la importancia de esta aceptación cabe sólo recordar que en el encuentro de los llamados “Amigos del Pueblo Sirio”, celebrado hace unas semanas en Túnez, y en el que fue designado Annan como mediador, Moscú no estuvo presente.

¿Del lado equivocado?

Fiodor Lukianov, editor de la revista especializada Rusia en la política global.

Fiodor Lukianov, editor de la revista especializada "Rusia en la política global".

Hasta ahora, la actitud rusa se ha explicado en Occidente aludiendo a motivos de política interna. Celebradas las elecciones presidenciales de principios de marzo, el posicionamiento del país norteño parece virar. Sin embargo, Fiodor Lukianov, editor de la revista Rusia en la política global, no encuentra en esto relación con los recientes comicios. “Yo creo más bien que el Gobierno ruso se está dando cuenta de que el régimen de Asad no tiene futuro”, comenta. La presión sobre el presidente sirio es alta y Asad ha cometido “demasiados errores”, continúa el editor, “pero también en Estados Unidos se observa un giro. Occidente tiene miedo a lo que pueda venir después de Asad”, dice Lukianov, y eso le hace las concesiones más fáciles al Kremlin.

“Lo importante es que los Estados occidentales y árabes le dejen claro a Siria que, si no cede un poco, va a acabar aislándose por completo”, apunta Margarete Klein, experta en Rusia de la Fundación Ciencia y Política de Berlín. Con el paso del tiempo, Moscú acabará aceptando que se encuentra “del lado equivocado”, dijo convencido Westerwelle, y la experta berlinesa confirma la previsión del ministro alemán: “Rusia parece estar dándose cuenta de que corre ese peligro”.

El acuerdo es factible

Margarete Klein, experta en Rusia de la Fundación Ciencia y Política de Berlín.

Margarete Klein, experta en Rusia de la Fundación Ciencia y Política de Berlín.

Pero aún sigue el Kremlin tendiendo su protector manto sobre Siria. Nunca, sostiene el Ministerio de Exteriores en Moscú, dejará Rusia de imponer su veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a una intervención militar en el país árabe. Ya son dos las resoluciones que han bloqueado rusos y chinos porque, según alegaban, no incluían la dosis de equilibro necesaria y no condenaban la violencia aplicada por los rebeldes. Ahora, el Consejo prepara un tercer documento. Y si las denuncias contra el régimen de Asad por violaciones de los derechos humanos continúan aumentando en gravedad al actual ritmo, a Rusia le resultará cada vez más complicado justificar sus negativas. En esto coinciden todos los expertos.

Klein no considera que un compromiso en el Consejo de Seguridad sea algo tan poco factible. “Sería fácil acordar, por ejemplo, que se le permita a las organizaciones humanitarias atender a las personas necesitadas”. Rusia podría incluso llegar a aceptar un cambio de poder en Damasco, siempre y cuando éste no se presente como una imposición desde el extranjero, sostiene la politóloga. Y también Lukianov cree en la posibilidad de que Rusia y Occidente identifiquen un punto en común. Al fin y al cabo, Moscú ya ha conseguido su objetivo: “le ha demostrado a todo el mundo que sin el visto bueno de Rusia no habrá solución para Siria”, apunta.

Autor: Roman Goncharenko/ LB

Editora: Rosa Muñoz Lima

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