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Residuos atómicos en Alemania: no basta con apagar reactores

Klaus Deuse
29 de agosto de 2023

Aún no se vislumbra un depósito definitivo para los residuos nucleares en Alemania. En consecuencia, seguirán funcionando por décadas los depósitos transitorios, a los que se destinan más de 270 millones de euros al año.

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Recipientes con desechos radiactivos, en Ahaus, Alemania.
Recipientes con desechos radiactivos, en Ahaus.Imagen: Christopher Mick/BGZ

El cierre de las últimas tres plantas nucleares, el 15 de abril de este año, selló la despedida de la energía atómica en Alemania. Pero no se acabaron los problemas. Sigue sin responderse la pregunta sobre dónde acabarán los recipientes especiales con residuos altamente radiactivos. Dado que no existe todavía un depósito definitivo, estos tendrán que permanecer aún por décadas en depósitos provisionales. La responsable de su funcionamiento y su seguridad es una sociedad propiedad del Estado, la BGZ, con sede en Essen, para la que trabajan unas 600 personas.

Actualmente, hay cerca de 1.200 contenedores especiales con residuos radiactivos, en 17 depósitos provisionales en Alemania. Según la portavoz de la BGZ, Janine Tokarski, no se espera que la decisión sobre un depósito definitivo se tome antes de la década de 2040. Luego, su planificación y construcción tomará otros 20 o 30 años. Por eso, Tokarski estima que los residuos nucleares podrán ser llevados allí a partir de la década de 2060. Y tomará otras tres décadas vaciar por completo los depósitos provisionales. Eso supone un gran gasto de dinero. Los costos de la BGZ ascendieron el año pasado a 271 millones de euros.

Controles permanentes

En 1992, llegaron los primeros contenedores "Castor", con residuos altamente radiactivos, al depósito provisional de Ahaus, en Renania del Norte-Westfalia. El edificio, semejante a una fortaleza, tiene unos 200 metros de largo y casi 20 de altura. Allí se encuentran apilados más de 300 barriles amarillos con elementos combustibles, y 6 grandes contenedores Castor-5, de 120 toneladas y seis metros de alto. Estos últimos deberían permanecer herméticos por lo menos 40 años.

Continuamente se vigila su hermetismo con un sistema especial, indica David Knollmann, de la BGZ, y subraya: "En más de 30 años, nunca hemos tenido un desperfecto". También representantes de la Comunidad Europea de Energía Atómica (Euratom) y del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) realizan controles in situ, a veces sin previo aviso. Además, ambas organizaciones han instalado allí cámaras, para documentar lo que ocurre en el depósito provisional.

Diversos residuos atómicos

Además de los de Ahaus y Gorleben, en Renania del Norte-Westfalia y Baja Sajonia respectivamente, la BGZ mantiene depósitos provisionales en todas las localidades del país donde hay reactores atómicos. Incluso después de haber sido desconectados. Allí, en algunos edificios especialmente acondicionados, permanecen los residuos en depósitos Castor, hasta que haya un depósito definitivo. Por otra parte, es necesario almacenar también temporalmente los residuos tratados en Francia y Gran Bretaña, que regresan al país, a localidades de los estados federados de Baviera, Schleswig Holstein y Baden Wurtemberg.

Al margen del área de almacenamiento de desechos altamente radiactivos, existe en el depósito provisional de Ahaus un depósito de desechos de radicación mediana o leve, también empacados en contenedores. Knollmann explica que se trata de residuos que quedan cuando se desmonta un reactor o cuando está en operación. Por ejemplo, piezas usadas, bombas o filtros. "Son cosas contaminadas con radiación, que no pueden ser desechadas de manera convencional", que deben ir finalmente a parar a otro depósito definitivo, cerca de Salzgitter. "De acuerdo con el estado actual de las cosas, este debería estar listo para operar a comienzos de la década de 2030", indica Janine Tokarski.

(ers/rml)