Recuperando del abismo la vida silvestre amenazada de Gran Bretaña | Proteccion del medioambiente | DW | 19.03.2019
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Proteccion del medioambiente

Recuperando del abismo la vida silvestre amenazada de Gran Bretaña

El sapo corredor, diferentes musgos y el lagarto ágil son algunas de las especies más amenazadas de Gran Bretaña. Las mayores organizaciones de conservación del Reino Unido colaboran para luchar por su supervivencia.

Discutir sobre el tiempo es un pasatiempo nacional para los británicos. De tal modo que la charla entre un grupo de voluntarios reunidos en las dunas de Sefton Coast para salvar al sapo corredor no es de extrañar. Es un hermoso día de invierno y el sol brilla sobre las dunas de la costa noroeste de Inglaterra, no lejos de Liverpool, una zona que no es conocida por su buen tiempo.

El equipo está excavando estanques para crear un hábitat adecuado para esta especie rara de sapo. El año pasado por estas fechas, tendrían que haber paleado primero la nieve. Hoy, la temperatura se acerca a los 20 grados centígrados. Fue declarado después el día más caluroso de todos los inviernos registrados hasta la fecha en el Reino Unido.

Incluso hay informes de incendios forestales en las landas cerca de Lancashire, y aunque la gente disfruta de las inusuales temperaturas veraniegas, no son buenas para los sapos.

"No podría ser peor, ha sido un invierno muy seco”, dice Andrew Hampson, de Conservación de Anfibios y Reptiles (ARC, por sus siglas en inglés), que coordina a más de veinte voluntarios.

De regreso de los voluntarios de conservación de Brink en Sefton Dunes, Reino Unido.

Voluntarios cavan un estanque para hacer que las dunas de Sefton, en la costa noroeste de Inglaterra, sean habitables para el sapo corredor.

"Se supone que la próxima semana va a llover, y sería genial para nosotros si no parara durante dos semanas”, afirma Hampson. Los sapos prosperan mejor, después de un largo y húmedo invierno y un verano seco, según explica.

Unidos por la conservación

El día del voluntariado es parte del proyecto Gemas en las Dunas, cuyo objetivo es aumentar el número de sapos corredores, así como de lagartijas ágiles amenazadas en Gran Bretaña.

Gemas en las Dunas es, a su vez, parte de un proyecto coordinado a nivel nacional, "Back From The Brink”, que reúne a siete de las organizaciones de conservación más importantes del Reino Unido para intentar salvar veinte de las especies de vida silvestre más amenazadas de Inglaterra, y con ello mejorar la suerte de otras 200.

Esta es la primera vez que organizaciones como ARC, la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSPB, por sus siglas en inglés), Buglife y Plantlife colaboran tan estrechamente.

"Hemos hecho un gran esfuerzo para averiguar cómo podemos apoyarnos entre las diferentes organizaciones”, explica James Harding-Morris, uno de los coordinadores nacionales de Back From The Brink, a DW.

La mariposa fronteriza, reintroducida en Northamptonshire, Reino Unido, por el proyecto de conservación British Back From the Brink.

Back From the Brink reintrodujo con éxito la mariposa fronteriza en Northamptonshire, Reino Unido.

La iniciativa, explica, trata de determinar "cómo podemos lograr más trabajando juntos en términos de conservación, que solos. Nunca antes se había intentado nada a esta escala”.

Las dunas de Sefton Coast, uno de los sistemas de dunas más grandes y poco desarrollados del país, es un buen ejemplo. Fiona Sunners, directora del proyecto Gemas en las Dunas, explica que además de importantes poblaciones de reptiles y anfibios, el ecosistema alberga insectos raros, como el escarabajo tigre de las dunas del norte, y musgos como el Petalophyllum ralfsii y las hepáticas o hepaticofitas, por su forma parecida a un hígado.

Colaborar con especialistas en diferentes áreas de conservación permite ampliar los conocimientos, cubrir más terreno y proteger mejor los ecosistemas interdependientes en su totalidad, en lugar de centrarse en una sola especie.

"Antes, trabajábamos cada uno por nuestra cuenta”, cuenta Sunners. "Pero ahora, si tenemos un problema con una planta, podemos llamar por teléfono a Plantlife. Y si necesito saber algo relacionado con el escarabajo tigre, puedo hablar con Buglife”, explica.

Enfoques poco ortodoxos

Ciertas especies que el proyecto trata de salvar, como el sapo corredor y el lagarto ágil, siguen siendo comunes en otras partes de Europa, pero cada vez más escasas en el Reino Unido. Algunas de las 20 especies más amenazadas, como el carbonero montano (una especie de ave), han visto cómo sus poblaciones han colapsado en más de un 90 por ciento en los últimos 40 años. Pero también hay especies que están siendo reintroducidas en hábitats donde antes eran autóctonas, como la marta europea de los pinos (una especie de mamífero carnívoro) en Northumberland.

Y otros son extremadamente raros. "La especie de musgo Ditrichum cornubicum se encuentra en dos sitios de Cornualles y en ningún otro lugar del mundo, cuenta Harding Morris. "El tamaño combinado de ambas áreas es de tan solo 0,61 metros cuadrados, lo que equivale a dos hojas de papel de tamaño DIN A4”, explica.

Global Ideas Weidenmeise (picture-alliance/blickwinkel/P. Espeel).

Anfibios, mamíferos, plantas y aves: la conservación colaborativa tiene en cuenta la multitud de especies en un ecosistema.

Back From The Brink se puso en marcha en 2018 y ya está dando resultados. El año pasado, la mariposa fronteriza fue reintroducida en el condado de Northamptonshire por primera vez desde 1948, y un proyecto en Dorset ha recuperado una escasa población de plantas, con un enfoque sorprendente.

"En Dorset, estamos trabajando con una planta vascular rara: Lycopodiella inundata”, cuenta Trevor Dines, botánico de Plantlife. "Alrededor del 85 por ciento de las plantas han desaparecido de la zona por culpa del desarrollo y de la extracción de carbón”.

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La conservación generalmente implica alejarse de los hábitats y dejar en paz a la naturaleza. Sin embargo, según Dines, algunas especies se benefician de las alteraciones, como la Lycopodiella.

"Así que decidimos conducir un tractor de cinco toneladas de ida y vuelta sobre una colonia de 3.000 de estas plantas”, cuenta. En la actualidad, se estima que su número ha aumentado a unos 12.000 ejemplares.

"No siempre se trata de no caminar sobre la hierba”, bromea Dines.

Visión a largo plazo

No obstante, conseguir financiación permanente para la conservación de especies tan pequeñas es un desafío. Back From The Brink ha obtenido 7 millones de libras esterlinas (8,1 millones de euros) del Fondo del Patrimonio de la Lotería Nacional del Gobierno Británico para un periodo de tres años.

Lo que ocurra a partir de 2021 está aún por ver. Unos resultados concretos aumentarían las posibilidades de recibir financiación en el futuro. Pero en conservación, los resultados se obtienen a largo plazo.

Entre las causas de la disminución del número de insectos, plantas, aves y mamíferos se encuentra la destrucción del hábitat, la agricultura intensiva y, por supuesto, el clima cambiante.

Este amanecer onírico no solo ejerce presión sobre el sapo corredor. A medida que cambia el clima, las especies se ven obligadas a abandonar su habitual territorio.

Marta de pino, reintroducida en el Reino Unido por el proyecto de conservación Back From the Brink.

La marta de los pinos, que se había extinguido en el Reino Unido, fue reintroducida con éxito.

"La mayoría de las especies están en movimiento debido al cambio climático, ya que algunas zonas de su área de distribución geográfica se vuelven menos adecuadas”, explica a DW Chris Thomas, biólogo evolutivo de la Universidad de York.

"Necesitamos un cambio de perspectiva”, afirma Thomas. "Deberíamos estar contentos cuando se asientan nuevas especies. Pero no deberíamos quejarnos tanto cuando desaparece un ejemplar de una área protegida en particular, siempre y cuando la especie en su conjunto no esté en peligro”, explica.

Al final de un largo día de trabajo, los voluntarios de las dunas de Sefton esperan que cuando llegue la temporada de cría, el sapo corredor encuentre atractivos los nuevos estanques construidos para mantener a la población local.

No obstante, en caso de que alguien espere resultados instantáneos, Hampson hace una advertencia: "En términos de sapos corredores, el tiempo necesario para evaluar cómo está cambiando la población sería de ocho a diez años”.

(ar/er)

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