El secreto genético de un ratón que domina los Andes
10 de julio de 2026
A primera vista, es solo un roedor. Pero el ratón orejón andino es, en realidad, una maravilla natural. Y es que el pequeño mamífero es capaz de vivir a altitudes superiores a los 6.700 metros en los Andes, y sus capacidades desafían nuestra comprensión de los límites fisiológicos.
Seis años después de descubrir al animal viviendo en algunas de las cumbres más altas del mundo –lugares donde antes se consideraba imposible la vida de mamíferos–, un equipo de investigadores internacionales comienza a desentrañar los secretos de este ejemplar extraordinario.
El ratón, que cabe en la palma de una mano, ostenta varios récords mundiales, según Zachary Cheviron, investigador en biología de la Universidad de Montana y coautor de un nuevo estudio sobre el mamífero publicado esta semana en la revista Science.
"Tienen literalmente el récord mundial del mamífero que habita a mayor altura del planeta", declaró el investigador a la AFP, señalando que el animal puede vivir en zonas donde los propios alpinistas apenas logran permanecer por períodos breves.
La especie fue hallada cientos de metros por encima de las madrigueras de la pika del Himalaya, el pequeño animal que hasta entonces ostentaba ese título.
El mamífero con la distribución más amplia del planeta
Pero además de eso, el pequeño ratón tiene un rango de distribución notable. La misma especie que sobrevive en las cumbres chilenas también ha sido encontrada a nivel del mar: poseen la distribución altitudinal más amplia de cualquier mamífero del planeta, afirmó Cheviron.
El extenso rango del animal es posible gracias a una resiliencia y una capacidad de adaptación fenomenales en varios sentidos, según escribió el equipo de investigadores, que considera que sus hallazgos podrían aportar información valiosa para la medicina humana.
Los genes que explican su resistencia a la hipoxia
El estudio muestra que los ratones que viven tanto en zonas bajas como en las alturas son genéticamente similares, no muy distintos de los humanos que han evolucionado para vivir en desiertos, regiones tropicales o en altitud.
"Es, en cierto modo, un buen modelo de los humanos en muchos sentidos", dijo Cheviron.
Se descubrió que los ratones que habitan las alturas nevadas poseen un puñado de genes distintivos, entre ellos uno ya conocido por su vínculo con la adaptación a la hipoxia –la privación de oxígeno– en poblaciones tibetanas.
Superpoderes fisiológicos frente al frío y la falta de oxígeno
Pero el organismo de estos ratones responde de manera diferente. Han desarrollado una suerte de superpoderes para sobrevivir en un entorno con poco oxígeno, señaló Jay Storz, biólogo evolutivo de la Universidad de Nebraska, quien también es alpinista.
Experimentos realizados en cámaras frías revelan que estos ratones de montaña son particularmente eficaces para mantener su temperatura corporal.
Los hallazgos iniciales también sugieren que el roedor no produce glóbulos rojos adicionales para captar oxígeno de forma más eficiente —como hacen otros mamíferos—, sino que respira más rápido. Para contrarrestar los posibles efectos nocivos de esa respiración acelerada, el animal recurre a una enzima modificada.
Es probable que existan otros mecanismos en juego, pero los científicos sostienen que los hallazgos preliminares podrían ser útiles para futuras investigaciones.
Posibles aplicaciones para la medicina humana
Storz explicó que muchas enfermedades humanas, en particular las cardíacas, implican complicaciones derivadas de una entrega deficiente de oxígeno.
"Así que entender de qué manera animales como el ratón orejón han evolucionado para hacer frente a la escasa disponibilidad de oxígeno en su hábitat natural puede ayudar a orientar el diseño de tratamientos para pacientes humanos que sufren, básicamente, el mismo estado fisiológico por razones distintas", explicó.
Ese tipo de hallazgos podría, por ejemplo, ser útil para la investigación oncológica, señaló Cheviron, ya que los tumores también generan un entorno hipóxico.
Más allá de las implicaciones para la medicina humana, Cheviron destacó que el descubrimiento de estos ratones alpinistas realmente modificó lo que se pensaba sobre los límites de la vida de los mamíferos.
No solo logran sobrevivir en entornos con poco oxígeno, en un desierto de nieve y roca, sino que además subsisten a base de plantas escasas y tóxicas. En los genomas de los ratones orejones andinos se han identificado genes que desempeñan un papel clave en el metabolismo de toxinas presentes en su dieta.
"A estos animales nada les resulta fácil", dijo Storz, y agregó que la investigación aporta una nueva apreciación de lo resiliente que puede ser la vida. "Realmente tenemos una nueva comprensión de los límites ambientales de la vida de los vertebrados".
FEW (AFP, Science)