¿Quién sale ganando con la política arancelaria de Trump?
2 de abril de 2026
El 2 de abril de 2025, Donald Trump sorprendió al mundo al anunciar la "independencia económica" de EE.UU. e imponer aranceles generalizados a todos los países del mundo. Desde entonces, el Tribunal Supremo ha cuestionado la legalidad de esta medida sin precedentes, pero el presidente estadounidense parece decidido a seguir adelante.
DW analizó los datos comerciales sobre el origen de las importaciones estadounidenses durante el último año para averiguar: ¿Qué han conseguido los aranceles de Trump? ¿Cómo se está adaptando el resto del mundo a este nuevo orden económico? ¿Y quién, si es que hay alguien, se está beneficiando de ello?
2 de abril de 2025: La Casa Blanca anuncia los aranceles del "Día de la Liberación"
En el marco de los aranceles del "Día de la Liberación", la Casa Blanca anunció que todos los países -con algunas excepciones debido a sanciones y acuerdos comerciales ya existentes- estarían sujetos a un arancel básico del 10% sobre todas las importaciones. Además, 85 países que exportan más a EE.UU. de lo que importan estarían sujetos a aranceles más altos, de hasta el 50%.
"No creo que la gente esperara que el Gobierno de EE.UU. declarara, en esencia, una guerra comercial al mundo entero", dice Haishi Li, economista de la Universidad de Hong Kong cuya investigación se centra en cómo los aranceles y las sanciones afectan al comercio mundial.
El caos se desató de inmediato y los mercados bursátiles mundiales se desplomaron. Aunque Trump insistió públicamente en que "las grandes empresas no están preocupadas por los aranceles", el 9 de abril el Gobierno de EE.UU. anunció una pausa de 90 días para todos los aranceles que superaran el tipo básico del 10%.
Durante esta pausa, muchos socios comerciales, como la Unión Europea, Vietnam y el Reino Unido, negociaron apresuradamente acuerdos comerciales con la esperanza de reducir los tipos arancelarios anunciados. Las negociaciones con China siguieron siendo turbulentas durante los meses siguientes, con rondas de amenazas arancelarias de "ojo por ojo" que llegaron hasta el 125%.
Tras múltiples prórrogas de última hora de la pausa arancelaria de 90 días, los tipos específicos para cada país entraron finalmente en vigor el 7 de agosto de 2025.
Principios de 2025: comerciantes estadounidenses acumulan reservas ante aranceles
Ya antes de abril, estaba claro que se avecinaban cambios. "Los aranceles nos van a hacer ricos de verdad", anunció Donald Trump al iniciar su segundo mandato en enero de 2025.
Las empresas estadounidenses entendieron el mensaje: en una carrera por llenar los almacenes antes de que subieran los costes, aumentaron drásticamente sus pedidos, trayendo al país entre enero y marzo aproximadamente un 20% más de mercancías que la media de 2022-2024 -lo que equivale a un aumento de unos 184 000 millones de dólares.
Anticipándose a unos aranceles más altos sobre los lingotes de oro, por ejemplo, Estados Unidos importó aproximadamente cincuenta veces su volumen habitual a principios de 2025, por un total de unos 72 000 millones de dólares, en su mayoría procedentes de Suiza, pero también de una mezcla ecléctica de proveedores nuevos o inusuales, entre ellos Uzbekistán, Filipinas y Zimbabue.
Los grandes fabricantes de toda Asia también registraron fuertes aumentos, y Taiwán, Vietnam y la India registraron más exportaciones a Estados Unidos de lo habitual.
De abril a julio de 2025: importadores de EE.UU. prefieren países con aranceles más bajos
El periodo de suspensión que entró en vigor el 9 de abril supuso que los importadores estadounidenses tuvieran un margen de tres meses para adaptarse a la nueva situación.
Un estudio de Haishi Li y sus colegas reveló que, en su gran mayoría, las empresas intentaron trasladar sus cadenas de suministro a países con menores amenazas arancelarias. "Las importaciones eran como el agua, fluyendo de los países con aranceles altos a los de aranceles bajos", explicó Li a DW.
Y ningún país vio cómo se alejaban más las importaciones estadounidenses que China, que recibió, con diferencia, las amenazas arancelarias más altas y volátiles de todas. Estados Unidos importó 66 000 millones de dólares menos de China entre abril y julio de 2025 que en años anteriores. Canadá, que se vio amenazado por separado con aranceles del 25%, también sufrió una caída significativa de 24 000 millones de dólares. Sin embargo, el país parece haber compensado con éxito esta caída ajustando su comercio con otros países: las exportaciones totales de Canadá en 2025 fueron solo 1600 millones inferiores en comparación con 2024.
"Los países que más se beneficiaron de la amenaza arancelaria fueron los "países del 10%", como Australia y los países de América Latina", dijo Haishi Li.
Pero algunos países con aranceles elevados también registraron enormes aumentos en las importaciones procedentes de empresas estadounidenses: Vietnam, Tailandia y Taiwán se enfrentaron a algunos de los "aranceles recíprocos" más elevados -46%, 36% y 34%, respectivamente- y, sin embargo, Estados Unidos registró 34 000 millones de dólares adicionales en importaciones solo de Taiwán entre abril y julio.
"Los importadores estadounidenses tendían a importar de países que eran sustitutos potenciales de China", dijo Li. Muchos fabricantes de Taiwán y Vietnam ya tenían fuertes vínculos con empresas estadounidenses, que se reforzaron durante la disputa comercial de Trump con China en su primer mandato, lo que empujó la producción y las cadenas de suministro hacia estas y otras economías asiáticas.
Los estadounidenses son los que más sufren el peso de los aranceles
Hasta ahora, los aranceles no han conseguido que la producción vuelva a EE.UU., afirma Alex Durante, economista sénior del think tank estadounidense Tax Foundation, que ha analizado el impacto interno de los aranceles. "Este último año ha sido bastante malo para la industria manufacturera y el empleo", declaró a DW. "De hecho, los sectores que están creciendo suelen ser aquellos relativamente aislados de los aranceles debido a exenciones como las de los ordenadores y los productos relacionados con la IA".
Y aunque los importadores estadounidenses cambiaron sus fuentes de suministro, el valor total de las importaciones volvió a la normalidad poco después del anuncio del "Día de la Liberación" el 2 de abril.
Una cifra que ha aumentado considerablemente son los ingresos aduaneros de EE.UU. En 2025, el Tesoro de EE.UU. recaudó 287 000 millones de dólares en aranceles y impuestos relacionados, aproximadamente el triple de la cantidad de años anteriores. Los primeros datos sugieren que 2026 va camino de superar incluso ese total.
Estos ingresos representaron alrededor del cinco por ciento de todos los impuestos recaudados en EE.UU. en 2025. Estudios recientes muestran que los aranceles más altos han sido pagados casi en su totalidad por los importadores estadounidenses, no por los exportadores extranjeros.
Como resultado, los consumidores estadounidenses han acabado soportando la mayor parte de la carga. "Estimamos que los aranceles han supuesto efectivamente un coste de unos 1000 dólares para cada hogar estadounidense en 2025", afirmó Alex Durante, de la Tax Foundation. "Este es el efecto acumulativo de que las empresas hayan tenido que subir los precios, recortar inversiones, reducir el empleo o bajar los salarios para adaptarse a los aranceles".
La incertidumbre azota a los exportadores internacionales
A nivel internacional, los meses transcurridos desde agosto de 2025 se han caracterizado por acuerdos comerciales negociados a toda prisa —y que se han desmoronado rápidamente—, junto con nuevas rondas de amenazas arancelarias dirigidas a países concretos o grupos de productos.
El comercio mundial, dice Haishi Li, se ha vuelto mucho más incierto: "Si le preguntas a los académicos, a los responsables políticos estadounidenses, a cualquiera, qué va a pasar este año, me parece que nadie lo sabe".
Para adaptarse a esta incertidumbre, Haishi Li afirma que los gobiernos podrían centrarse en apoyar a las empresas para que exploren nuevos mercados fuera de EE.UU. "Si logran diversificar sus cadenas de suministro, eso las hará más resilientes, lo que podría ser un rayo de esperanza".
(gg)