¿Qué hace un director musical en Alemania? | Música | DW | 25.10.2013
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Música

¿Qué hace un director musical en Alemania?

Bach en Leipzig, su hijo Carl Philipp en Hamburgo y Schumann en Düsseldorf. Los tres fueron directores musicales, puesto del que nos habla Josep Caballé Domenech, quien ocupa este cargo en Halle.

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Josep Caballé Domenech

El Generalmusikdirektor ya no tiene que componer para ocasiones determinadas, como hacía Johann Sebastian Bach en la ciudad de Leipzig. Sus funciones son actualmente muy distintas a las de compositores célebres como Bach, Telemann, Mendelssohn, Schumann e incluso Mahler, pero es un cargo que existe en Alemania desde hace siglos y que convierte a su titular en el responsable último de la música clásica en la ciudad. Hoy día, el Generalmusikdirektor programa, dirige y, cada vez más, gestiona.

El director español Josep Caballé Domenech ocupa este puesto en Halle desde la temporada 2013-2014. La Staatskapelle de esta ciudad sajona es una de las más grandes de Alemania, ya que cuenta con 150 músicos con contrato fijo. Formado en Viena, Caballé Domenech tiene un bagaje internacional que lo ha llevado a empuñar la batuta en orquestas de todo el mundo. Sin ir más lejos, el sábado 26 de octubre se pone al frente de la prestigiosa Staatskapelle de Dresde para dirigir Carmen, de Bizet, en la Semperoper. Además de su puesto en Halle, Caballé Domenech es director titular de la Orquesta Filarmónica de Colorado Springs. En conversación con DW, habló sobre los entresijos de su cargo.

Deutsche Welle: ¿Qué supone el grueso de su labor en Halle?

Josep Caballé Domenech: Programar los conciertos sinfónicos de la Staatskapelle de la ciudad, así como la temporada de ópera.

¿La labor es muy distinta de la que hace en EE.UU. al frente de la Colorado Springs?

Hay dos diferencias fundamentales. La primera es que allí solo hago música sinfónica, incluyendo “pops” o piezas ligeras, cosa que aquí sería impensable, pero que es con lo que de verdad se gana dinero, pues tiene un público más amplio. En Halle, además de la parte sinfónica, también hago ópera. Pero, sobre todo, está el tema de la financiación. Las orquestas americanas no reciben dinero público, son entidades privadas sin ánimo de lucro. Mi trabajo allí es un 30% artístico y un 70% económico, lo que se conoce como fund raising (recaudar fondos). Eso lleva mucho tiempo y formas de hacer que en Europa no se conocen. Aquí nos estamos acercando al modelo americano.

Josep Caballé Domenech cree que el modelo de orquestas europeo se va acercando al estadounidense.

Josep Caballé Domenech cree que el modelo de orquestas europeo se va acercando al estadounidense.

¿El futuro director de orquesta en Europa tendrá que hacer ese trabajo y tener formación en gestión de empresas?

Hay que saber sobre esos temas, desde luego. En EE.UU. la parte artística no es la más importante. Allí trabajamos con un equipo grande, que incluye producción y mercadotecnia, aspectos que tienen tanto valor como lo artístico.

En EE.UU. se programa pensando si la música va a vender entradas, si va a gustar al público y, lo más importante, si complacerá a quien pone el dinero…

Claro. Además el director tiene que mantener unas ciertas relaciones y procurar que el patrocinador esté contento para que al año siguiente dé aún más dinero. Esto implica que hay que hacerlo sentirse especial, invitarlo a cenas de vez en cuando, hacer fiestas, enviar cartas personalizadas… Es todo un ritual. En Navidad, por ejemplo, hay que escribir unas 200 tarjetas. Aquí en Europa eso lo haría el departamento de secretaría, pero allí lo hace el director musical. Todo tiene sus aspectos positivos y negativos, ningún modelo es perfecto, ni el americano, ni el europeo, pero creo que, con el paso del tiempo, irán convergiendo ambos. El europeo, desde luego, va hacia el americano, ya que cada vez se producen más recortes públicos de presupuesto para las orquestas. Pero no creo que eso sea malo.

¿Es también diferente el trabajo con los músicos?

Sí, pero eso no es una cuestión del lugar. Cada orquesta es como una pareja a la que hay que cortejar de forma distinta.

Pero, por ejemplo, ¿se cumplen los tópicos de que los músicos de orquestas del norte de Europa trabajan más por el bien común y los de orquestas meridionales son más individualistas? ¿Cuestionan más los músicos italianos y españoles la autoridad del director?

Cada orquesta es como una pareja a la que hay que cortejar de forma distinta, dice Caballé-Domenech.

"Cada orquesta es como una pareja a la que hay que cortejar de forma distinta", dice Caballé Domenech.

Como todos los tópicos, algo de cierto hay, pero no es verdad al 100%. Los músicos pueden poner al límite al director de muchas maneras. Las buenas orquestas alemanas esperan que el director esté a la altura y expresan su disgusto con frialdad y rigidez. Pero cuestionar al director no es un tema de norte y sur. Las orquestas son entes muy cambiantes, son como seres vivos. Su comportamiento depende de muchas variables: quién los dirigió la semana anterior, si es principio o fin de temporada, si se están peleando por el convenio colectivo… Ahí está gran parte de la dificultad de nuestra profesión.

¿Su trabajo consiste un poco en ser “psicodirector”?

Sí, algo de eso hay, aunque no es tanto una cuestión de psicología, como de tener muchos recursos y ser flexible.

Llega esta temporada a Halle, ¿tiene la sensación de que debe ilusionar a los músicos de la orquesta con algo nuevo y distinto?

A los músicos siempre hay que motivarlos. En Halle, la mejor manera de hacerlo es trabajando bien: buen repertorio, buenos ensayos, ser eficiente, tratar de que la orquesta suene mejor y de que los problemas de los músicos se vayan solucionando. La motivación artística es la más importante.

¿Se va a notar en la programación su origen español?

Sí. En Colorado Springs eso ya se ha notado. No porque crea que es mi misión, sino porque pienso que hay música española de primer nivel. Hay fragmentos de zarzuelas mejores que muchas operetas vienesas.

En Alemania van sonando nombres hispanos en las orquestas: Orozco Estrada va a Fráncfort, usted a Halle, Dudamel suena fuerte para Berlín…

Sí, pero hacia eso avanzamos en un mundo global... Orozco Estrada y yo estudiamos en Viena, ambos tenemos una formación germánica. Y el caso de Dudamel es muy especial. Indudablemente, su nombre tiene un tirón especial y cuenta con muchos seguidores últimamente.

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