Protestas en Washington: “¡Dejen de espiarnos!” | El Mundo | DW | 27.10.2013
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El Mundo

Protestas en Washington: “¡Dejen de espiarnos!”

Washington calla sobre los excesos de sus servicios secretos mientras sus aliados en Europa y numerosos estadounidenses le exigen que ponga fin a sus programas de espionaje masivo. Las grandes protestas han comenzado…

Cuando todo parecía indicar que la indolencia le estaba ganando la partida a la indignación de cara a los excesos de los servicios secretos estadounidenses, nuevas reacciones de rechazo se están registrando a ambos lados del Atlántico, entre los ciudadanos de Estados Unidos y de Europa, entre los parlamentarios del bloque comunitario y hasta en los Gabinetes de Gobiernos que –como el británico, el francés o el alemán– habrían preferido sofocar el debate público en torno al “caso NSA” para no verse obligados a explicar hasta qué punto cooperan o cooperaron con los programas de inteligencia del Tío Sam.

Como muestra, un botón: cientos de estadounidenses marcharon en Washington este sábado 26 de octubre para protestar por la orwelliana invasión de la esfera privada que perpetran la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y otros servicios secretos del Estado en nombre de la lucha contra el terrorismo. Durante la caminata hasta el Capitolio se exigió tanto el fin del espionaje masivo como la liberación y la protección de los whistleblowers, término anglosajón que describe a quienes hacen sonar la alarma cuando sus empleadores –sean quienes sean– incurren en prácticas reñidas con las leyes o la ética.

Este 26 de octubre se cumplieron doce años de la aprobación de la “Ley Patriota”.

Este 26 de octubre se cumplieron doce años de la aprobación de la “Ley Patriota”.



Doce años de la “Ley Patriota”

En esa manifestación se recordó que hace doce años, el 26 de octubre de 2001, una abrumadora mayoría en el Congreso aprobó la “Ley Patriota” (Patriot Act) que respondió a los atentados del 11 de septiembre de 2001 dotando a las distintas agencias de seguridad con mayores poderes de vigilancia para combatir una “amenaza de origen desconocido” y cercenando los derechos civiles de la población. Eso allanó el camino para el espionaje de conversaciones telefónicas, correos electrónicos y mensajes de texto, la vigilancia de empresas, transacciones monetarias y consultas de biblioteca, entre otras medidas.

La detención de sospechosos de terrorismo por tiempo indefinido y sin derecho a un proceso justo fue otra de las prácticas que proliferaron bajo el manto de la Ley Patriota. De ahí que otra de las consignas proferidas durante la manifestación de Washington haya sido: “¡Abajo con el Patriot Act!”. Uno de los oradores de esa concentración fue Thomas Drake, otrora espía de la NSA devenido whistleblower. Mucho antes de que Edward Snowden filtrara información sobre los programas de espionaje de Estados Unidos (Prism) y Gran Bretaña (Tempora), Drake hizo lo mismo, revelando la existencia del proyecto Trailblazer.

Thomas Drake, otrora espía de la NSA devenido whistleblower.

Thomas Drake, otrora espía de la NSA devenido "whistleblower".



“Mucho peor que el ‘caso Watergate’ ”

En entrevista con DW, y para hacer el cuento corto, Drake sostiene que las operaciones de espionaje estadounidenses de la última década son "mucho peores" que las que tuvieron lugar por mandato del ex presidente Richard Nixon, quien cayó bajo el peso del "caso Watergate". "Y yo creo que lo peor aún está por revelarse. Después de todo, sectores completos del Gobierno ocultan lo que hacen", añadió Drake, quien enfrentó cargos criminales tras hacer públicos los desafueros de la agencia para la que trabajaba.

Entre los aproximadamente 800 manifestantes abundaban los ciudadanos comunes y corrientes con pancartas tan elocuentes como las de la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU) o las de la iniciativa stopwatching.us, que está respaldada por personalidades ampliamente conocidas en Estados Unidos. En la marcha estuvieron también la activista y escritora Naomi Wolf, la abogada defensora de whistleblowers Jesselyn Radack y el congresista republicano Justin Amash, demostrando que no toda la clase política estadounidense aprueba el modus operandi de la NSA o la CIA.

Autora: Antje Passenheim, desde Washington (ERC)
Editor: Diego Zúñiga

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