Protestas: el estamento iraní bajo presión | El Mundo | DW | 01.01.2018
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El Mundo

Protestas: el estamento iraní bajo presión

Funcionarios iraníes de alto rango asistieron a una reunión de emergencia para analizar el fenómeno de los tumultos que empezaron el 28 de diciembre con protestas contra las políticas económicas del Ejecutivo.

Aunque el presidente de Irán, Hassan Rohaní, llamó a la calma e incluso defendió el derecho a la protesta, clamando por más “espacio para ejercer la crítica” al establishment, las manifestaciones violentas se extendieron por cuarto día consecutivo, dejando doce muertos según la cuenta ofrecida sin mayores detalles por la televisión estatal.

Funcionarios iraníes de alto rango asistieron a una reunión de emergencia para analizar el fenómeno de los tumultos que empezaron el jueves pasado (28.12.2017) en Mashhad con protestas contra las políticas económicas del Ejecutivo y terminaron reproduciéndose en otras urbes persas por motivos que iban más allá del alto costo de la vida o los índices de desempleo.

A juzgar por los reportes de las agencias de noticias, las exigencias de los manifestantes son tan poco claras como la posición del propio Rohaní, quien por un lado enfatiza que no se tolerarán las expresiones de descontento de carácter violento y que el “pueblo iraní” arremeterá contra quienes violen las leyes, y por otra parte pide comprensión para la ira de quienes han tomado las calles.

“Los problemas de la gente no son simplemente de naturaleza económica. Están pidiendo más libertades”, comentó Rohaní en la sesión de emergencia, subrayando que sería un error considerar las protestas como una mera conspiración extranjera, según la agencia de noticias dpa. De ser así, sus palabras iban dirigidas a quienes se oponen a sus intentos de emprender reformas culturales y políticas.

“Este Gobierno no lo tiene todo bajo su control”, señaló Ruhani, nuevamente según dpa, en aparente alusión a que la autoridad definitiva en muchos asuntos clave sigue siendo el clero. Teniendo esto en cuenta, habría añadido el presidente iraní, las protestas deben ser vistas como una oportunidad y no como un peligro. Sin embargo, al calor de los tumultos, algunas personas se tornaron violentas.

Las autoridades iraníes insisten en que no se ha disparado contra ningún manifestante, pero advierten que entre quienes protestan hay “contrarrevolucionarios” armados. Reportes no confirmados apuntan a que entre cien y ochocientas personas han sido detenidas desde el 28 de diciembre de 2017.

ERC ( EFE / dpa / AP / AFP )