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Haití, la pesadilla que se repite

Emilia Rojas Sasse
20 de agosto de 2021

La prensa en lengua alemana dedica esta semana diversos artículos a Haití, afectado por un nuevo devastador terremoto, y hace notar que el sismo viene a agravar la crisis en que ya estaba sumido el país.

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Haiti Erdbeben Bergungsarbeiten
Imagen: Matias Delacroix/AP Photo/picture alliance

Haití parece vivir una y otra vez las mismas pesadillas, señala un artículo publicado por el periódico alemán Frankfurter Allemeine Zeiung, que apunta: "El terremoto no podía haberse producido en peor momento. Haití siente hasta hoy las secuelas del terremoto de 2010. El sur del país, el más afectado por el sismo del sábado (14.08.2021), todavía se estaba recuperando, además, de las consecuencias del huracán Matthew, de hace cinco años, en el que perdieron la vida más de 500 personas. En los últimos años, la crisis económica y política de Haití se ha agudizado. Las protestas sacudían al país ya antes de que estallara la pandemia del coronavirus. La delincuencia de bandas ha aumentado notoriamente y la seguridad es precaria. El asesinato del presidente Jovenel Moïse, el 7 de julio, traumatizó nuevamente al país y sus 11 millones de habitantes, y volvió la situación política aún más compleja. Las elecciones previstas para septiembre se postergaron para noviembre. Y ahora, tras el terremoto, también esa fecha está en duda”.

El autor del artículo duda también de que el país pueda salir por sí solo de la crisis. Pero apunta: "Últimamente, la ayuda exterior ha sido cada vez más polémica en Haití. Muchos ven en el respaldo exterior uno de los motivos de los problemas estructurales del país. La comunidad internacional ha invertido en los pasados años más de 13.000 millones de dólares en Haití. Eso ayudó al país a superar la situación de emergencia y a asegurar el abastecimiento de la población, pero contribuyó poco a la construcción de un Estado operativo. Las necesarias reformas no se han realizado. Las instituciones están socavadas, lo que alienta la violencia y la corrupción.”

"¿Por qué siempre Haití?”

El diario Süddeutsche Zeitung, de Múnich, publica, por su parte, una entrevista con la directora regional para América Latina y el Caribe de la organización asistencial de la Orden de Malta, Jelena Kaifenheim, quien señala: "Al terremoto de 2010 siguió un brote de cólera, probablemente traída por soldados de la ONU. Luego, varios huracanes, una sequía, el asesinato del presidente. ¿Por qué siempre le toca a Haití?(...)  Haití está fuertemente debilitado en varios niveles. Pero, históricamente, Haití siempre fue un campo de juego político de otras potencias y pudo tomar muy pocas decisiones en forma autónoma. Haití no se ha destruido a sí mismo. Y está muy amenazado por catástrofes naturales, debido a su situación geográfica”.

En cuanto al mayor problema actual, indica: "Entretanto, tenemos dificultades para financiar nuestros proyectos. La disposición a hacer donativos es muy escasa. Desde hace tres años, hay aquí una grave crisis alimentaria. Eso no debe caer en el olvido. El terremoto es solo una crisis adicional a la que ya existía”.

"Siempre los más pobres”

El rotativo Nueue Zürcher Zeitung, de Zúrich, habló por su parte con la coordinadora para América Latina y el Caribe de la organización humanitaria suiza Helvetas, Esther Belliger. Belliger relata que llegar al lugar más afectado solo fue posible después de que las bandas criminales que controlan la carretera entre la capital, Puerto Príncipe, y la ciudad de Les Cayes, dieran luz verde al paso a los convoyes de ayuda. "La situación es ‘dramática y caótica', dice.

Pero eso apenas sorprende. ‘Las autoridades haitianas no están en condiciones de reaccionar a semejantes situaciones, a pesar de que siempre se producen catástrofes naturales' (…) ‘Siempre se ven afectados los más pobres. Una y otra vez', dice Belliger. El actual gobierno de transición, que emprendió su trabajo tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse el 7 de julio, no tiene ningún plan de emergencia. En general, la cooperación con el gobierno de Puerto Príncipe es difícil (según ella) ya que, debido a los continuos cambios de gobierno, faltan recursos financieros y personal. El asesinato de Moïse, que se vio precedido por un aumento de la violencia de las bandas delictivas, y los consiguientes disturbios, dificultan adicionalmente el trabajo de las organizaciones asistenciales”.

(ms)