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Política migratoria de la UE: 2023 seguirá siendo difícil

26 de diciembre de 2022

En 2023, la UE continuará buscando una política de asilo basada en la solidaridad. Dos bandos parecen irreconciliables. ¿Permitir o restringir la entrada de más inmigrantes a la UE?

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Personas alrededor de una hoguera.
En el norte de Serbia, migrantes y voluntarios que les ofrecieron comida, alrededor de una hoguera.Imagen: DW

La preocupación por la guerra en Ucrania ha originado que se pasen por alto los crecientes movimientos migratorios en el sureste de la UE. El número de solicitantes de asilo de Siria, Afganistán, Pakistán o Egipto ha aumentado considerablemente. La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, Frontex , registró alrededor de 280.000 entradas irregulares hasta octubre de 2022, un 77 por ciento más que en 2021. Es la cifra más alta desde la llamada crisis de refugiados en 2015 y 2016.

En su "análisis de riesgo" para los próximos años hasta 2032, en Frontex creen que la presión migratoria seguirá aumentando: "Las actuales crisis de migración y refugiados en las fronteras sur y este de la UE indican que es muy probable que la UE experimente más eventos de este tipo. La interacción entre una geopolítica compleja, un entorno de seguridad turbulento y las tendencias en un mundo multipolar más hostil, deriva en disturbios que están cambiando fundamentalmente muchas regiones y países de origen".

Sin acuerdo aún

Los ministros de Interior de la Unión Europea toman en serio las advertencias de Frontex y prometieron intensificar los esfuerzos en 2023, hasta ahora infructuosos. En la primera mitad de 2023, la presidencia sueca del Consejo de la UE impulsará las reformas del sistema de asilo y la gestión de fronteras, sobre las que los ministros aún no se han puesto de acuerdo.

El conflicto clave entre los Estados que quieren restringir aún más el acceso de los migrantes y los que no, tampoco se resolverá en 2023. Los países a los que acceden primero los refugiados, como Grecia, Italia, España, Hungría y Croacia, permiten que los inmigrantes y los posibles solicitantes de asilo se trasladen hacia el norte. Por lo tanto, Austria y Alemania se quejan de que decenas de miles de personas les presentan solicitudes de asilo, que en realidad deberían haber presentado en su primer país de acceso.

¿Un nuevo sistema de solidaridad?

Según el Convenio de Dublín, el primer país al que accede el migrante es el responsable de este, pero eso no funciona. La Comisión de la UE ha presentado varias propuestas de reforma. De los diez proyectos de ley, solo tres se están debatiendo en serio. Según la comisaria de la UE responsable de este tema, Ylva Johansson, en 2023 se aprobarán más leyes para establecer un sistema responsable y solidario de inmigración y asilo de la UE, que incluiría un sistema voluntario de distribuición, que por ahora Italia torpedea.

El gobierno de Roma no permitirá más que los inmigrantes desembarquen y bloqueará por mar a Libia y Túnez. El resto de los países de la UE cuestionan la legalidad de estas medidas.

También legalmente cuestionable es el hecho de que a migrantes que llegan a las fronteras exteriores de la UE, por ejemplo a Hungría, Croacia o Bulgaria, se les rechaza aunque ya estén en la UE. El jefe de Frontex se vio obligado a dimitir de su cargo esta primavera, porque hizo la vista gorda al respecto.

La mayoría de los inmigrantes y solicitantes de asilo llegan actualmente por la ruta de los Balcanes a través de Grecia, Macedonia del Norte, Serbia, Bosnia, Croacia y Hungría. Por esta razón, la UE ha ofrecido a los países de los Balcanes Occidentales más ayuda y asesoramiento sobre la protección de sus fronteras.

Policía junto a un bote de goma.
Un policía francés junto a embarcación, que mingrantes querían usar para abandonar la cosfa francesa hacia Inglaterra.Imagen: Yann Tessier/REUTERS

Expansión de Schengen se tambalea

El problema de la migración se ve de manera particularmente crítica en Austria que, a pesar de estar rodeada por países de la UE, registró casi 100.000 solicitudes de asilo el año pasado. Hungría, que tiene una frontera exterior de la UE, solo tuvo 50.

Como resultado, Austria, Alemania y otros tendrían que llevar a cabo controles fronterizos constantes, que no deberían existir en el espacio Schengen: "Actualmente tenemos controles en las fronteras internas en muchos lugares de Europa. Austria hacia Hungría. Alemania hacia Austria. La República Checa hacia Eslovaquia. Esta es una prueba más de que el sistema actualmente no está funcionando en muchos lugares", critica el ministro del Interior austriaco, Gerhard Karner. Este es el motivo por el que Austria bloquea la admisión de Rumania y Bulgaria en el sistema de Schengen.

"Situación dramática"

También Polonia y Lituania hacen retroceder a los migrantes. Estos argumentan que Bielorrusia lleva a los inmigrantes a la frontera como "herramienta” de presión.

El investigador sobre migración Gerald Knaus critica duramente el estado de la política europea de refugiados y asilo. Cree que es una "situación dramática en la UE", porque los europeos han firmado convenios sobre derechos humanos y asilo, pero no los cumplen desde 2021, según dijo al canal de televisión austriaco puls 24, en diciembre. Knaus aboga por más acuerdos migratorios con los países de origen para reducir la presión y evitar que las personas emigren irregularmente.

(rmr/ers)