Polémica en torno a la ″bomba de Hitler″ | Cultura | DW | 14.03.2005
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Cultura

Polémica en torno a la "bomba de Hitler"

El historiador Rainer Karlsch afirma en su hoy publicado libro que Hitler poseía una "mini bomba atómica". Si bien la publicación ha levantado revuelo, en Alemania prima la opinión de que no pasa de ser sólo una tesis.

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Hoy llegó a las librerías alemanas.

El historiador Rainer Karlsch y su libro Hitlers Bombe, la bomba de Hitler, ocupan titulares, no sólo sensacionalistas, desde que la seria editorial muniquesa Deutsche Verlag Anstalt (DVA) anunciara este libro conteniendo grandes revelaciones sobre Adolf Hitler y la bomba atómica.

Rainer Karlsch Buchvorstellung Hitlers Bombe

Rainer Karlsch en la presentación del libro.

Si bien diversos entendidos en la materia reconocen en la obra del catedrático de la Universidad de Berlín datos interesantes y hasta ahora desconocidos, a la mayoría les faltan las pruebas. No falta quien diga que no se trata más que del afán de causar sensación y buenas ventas, en un año en el cual el mundo mira hacia Alemania por el 60 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.

¿Tres ensayos atómicos en Alemania?

El investigador alemán asevera que el grupo de físicos en torno a Kart Diebner realizó tres ensayos nucleares con bombas atómicas. Tales ensayos habrían cobrado unas 500 víctimas y habría tenido lugar al final de la guerra, el primero en otoño de 1944 en la isla báltica de Rügen y los otros dos en marzo de 1945 en Turingia, cerca del campo de concentración de Buchenwald.

Llamativo es el cambio en la terminología que usa el mismo Karlsch: si al principio se hablaba de una bomba, luego fue una mini bomba y a la presentación del libro fueron "granadas atómicas".

No fue el grupo de Heisenberg

Werner Heisenberg

Werner Heisenberg, por 1933

Los más destacados físicos alemanes interrogados por las fuerzas aliadas al terminar la guerra, Werner Heisenberg y Carl Friedrich von Weizsäcker, dejaron claro que Hitler estaba muy lejos de poder usar una bomba atómica y que ellos jamás construyeron para Hitler algo semejante a la bomba de Hiroshima. Sin embargo, Karlsch sostiene que el primer reactor nuclear nazi estaba listo a principios de 1945 en las afueras de Berlín. Una posible explicación es precisamente que no era el grupo en torno al prominente Heisenberg, el que se encargó del asunto, sino otro menor y menos conocido.

Con la prensa en contra

La tesis de Karlsch ocupa desde hace una semana masivamente a la prensa. El semanario Der Spiegel sostiene que el único problema del libro es que el historiador "no puede demostrar sus espectaculares tesis". Los testigos a los que se refiere Karlsch no son creíbles o no conocen de primera mano lo que cuentan; los "supuestos documentos clave" que presenta se pueden interpretar de distintas maneras, y las mediciones elaboradas por encargo del historiador en los lugares de los experimentos no son concluyentes.

Poco convencimiento entre historiadores

Dieter Hoffmann, investigador del Instituto Max Planck de Berlín para Historia de la Ciencia, defiende la usual seriedad de Karlsch y reconoce el minucioso trabajo de revisión de fuentes rusas. Y si bien recalca que la fusión de uranio era del conocimiento de los físicos al servicio del régimen nazi, no cree que hayan llegado a utilizar una bomba, ni una granada atómica.

Gerd Fussmann, físico de la Universidad Humboldt de Berlín, también pone en duda la existencia de la bomba en manos de los nazis, y resalta que la tesis de Karlsch se basa en documentos susceptibles a ser interpretados de distintas maneras. A las declaraciones de los testigos, carentes de mayor conocimiento de causa, también les resta importancia.

Karlsch, sin embargo, se defiende y promete pruebas que fundamenten su tesis. Entonces, si es un científico serio, ¿por qué no esperó a tener todas las pruebas para publicar su libro? Esta interrogante alimenta la sospecha de que se trataba de colocar la obra, a buen tiempo.

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