Patricio Manns: ″la canción que no pasa″ | Política | DW | 04.05.2004
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Política

Patricio Manns: "la canción que no pasa"

Durante un homenaje al Día Internacional de la Libertad de Prensa, Patricio Manns habló con la Deutsche Welle. Un cantautor, escritor, dramaturgo, exiliado político opina sobre la libertad de opinar en su país, Chile.

Patricio Manns.

Patricio Manns.

Durante un acto musical con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa, la Deutsche Welle enfocó su atención en América Latina. Pasadas las oscuras décadas de dictaduras, oficialmente el continente avanza en su camino democrático. Sin embargo -y dejando a un lado los casos más críticos de crímenes en contra de la libertad de prensa y opinión, que se traducen también en la imposibilidad de acceso a la información-, la represión recurre a medios mucho más sutiles para limitar la opinión divergente. El más poderoso de ellos: el económico.

La expresión de la Peña

Así lo relató en entrevista a Deutsche Welle, el polifacético Patricio Manns -cantautor, escritor, ensayista- que tras formar parte del núcleo de la "Nueva Canción Chilena" en torno a la legendaria Peña de los Parra en la década de los 60, tuvo que abandonar su país al iniciarse la dictadura de Augusto Pinochet. Manns, que junto con los Parra, Víctor Jara y el grupo Inti Illimani, había buscado nuevas formas de expresión poética y musical fundamentadas en venas populares, puso su saber a disposición de la campaña de la Unidad Popular y del posterior gobierno de Salvador Allende. El precio fue el exilio en Francia hasta 1990. Su prolífica obra abarca un amplio espectro que va desde canciones tan conocidas como "Arriba en la cordillera" hasta investigaciones históricas como "Actas de Marusia" -que fuera llevada al cine por Miguel Littin-, varios premios literarios, y una última novela publicada hace un mes: "La vida privada de Emile Dubois".

Libertad relativa

Al preguntarle por la situación de la libertad de prensa en Chile, Patricio Manns explicó a Deutsche Welle: "En Chile no hay libertad de prensa, la censura hipócrita que ha habido siempre está en todos lados y el poder de los medios es omnipresente. También existe la autocensura de los periodistas: por miedo a ser despedidos si se apartan de la línea editorial de su periódico, radio o televisión". El proyecto democrático de la Concertación no concluye aún, es decir "la democracia en Chile es bien relativa", prosigue Manns, pues existe aún la sombra tanto de los militares y como la de Pinochet, "provocando con sus declaraciones". A pesar de ello, una "avalancha de libertades" se ha desatado en el país gracias a periodistas audaces, relata Manns, al descubrir y publicar escandalosas redes de pedofilia que existen desde hace 30 años .

El precio de la audacia

El precio de la audacia, así Manns, es que tienen menos circulación, pues todo está en manos de la derecha. Una derecha que en su opinión "no tiene cultura, no hay un escritor o un cantante de derechas. Si pasas revista a toda la gente que mataron, es toda de izquierda, progresista. La derecha no produce, al contrario graba nuestras canciones. La derecha quiere comprar los festivales, para parar a la izquierda que somos nosotros. Yo no paso a la televisión en Chile, los Inti Illimani, tampoco. No me llaman simplemente, y cuando me llaman es para hacerme una entrevista, pero no me dejan cantar, porque saben de la fuerza de una canción. Porque la entrevista la manejan ellos con sus preguntas y la canción la manejo yo con mis opiniones".

Este activo artista, de probada ideología de izquierdas -la ideología que arrasaba entre los jóvenes en los setenta-, cuenta ahora con más de 60 años. Al preguntarle si la juventud de hoy lo escucha en Chile, Patricio Manns relata su experiencia en el estadio que lleva el nombre de su legendario colega Víctor Jara: "En 1990, después de 27 años de exilio, me encontré con la sorpresa que mis canciones las conocían todos los chilenos, el estadio entero cantaba. Fue en el que ahora se llama Estadio Víctor Jara, donde caben 15.000 personas. Y el 80% de la gente que estaba allí eran chicos. Gente que todavía no había nacido cuando me echaron de Chile. Eran chicos de 15 o 20 años. Es decir, nuestra canción no ha pasado".