Países del Golfo: 100 millones para los rebeldes sirios | El Mundo | DW | 03.04.2012
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El Mundo

Países del Golfo: 100 millones para los rebeldes sirios

Varios Estados del Golfo Pérsico planean apoyar a los rebeldes con grandes sumas. Pero es improbable que ese dinero logre verdaderamente poner fin a la violencia en Siria.

Rebeldes del Ejército Sirio de Liberación en Damasco.

Rebeldes del Ejército Sirio de Liberación en Damasco.

Desde el punto de vista militar, los rebeldes sirios están bajo presión, ya que el Ejército sirio, mucho mejor armado, supera a las fuerzas rebeldes que luchan contra el régimen de Assad. “Hasta ahora, la oposición no representa un verdadero desafío militar”, dice el experto en Siria Heiko Wimmen, de la Fundación Ciencia y Política de Berlín (SWP).

Es por eso que los países del Golfo Pérsico, como Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos quieren apoyar a los insurgentes y les prometieron unos 100 mil millones de dólares durante los próximos tres meses, según Molham Al Drobi, miembro del Consejo Nacional Sirio.

Aparentemente, el dinero será usado como paga para los soldados rebeldes. Además, se creará un estímulo para que los miembros de las tropas gubernamentales pasen a las filas rebeldes. En este momento, dijo Al Drobi, ya se entrega dinero a los rebeldes. Y añadió que sólo en las últimas semanas habrían recibido unos 500.000 dólares.

Dinero para la guerra

Prof. Henner Fürtig, del Instituto GIGA de Hamburgo.

Prof. Henner Fürtig, del Instituto GIGA de Hamburgo.

De hecho, se podría producir un nuevo equilibrio en la correlación de fuerzas gracias a esa ayuda financiera, dice el investigador Henner Fürtig, del Instituto de Estudios Globales de Hamburgo (GIGA). “En el libre mercado se puede comprar todo tipo de armamento por esa cantidad de dinero. Y eso fortalecería a los opositores de Assad”, señala Fürtig. Pero una mayor cantidad de armas representa, naturalmente, una violencia mayor. Es decir, que el conflicto seguiría escalando, y el número de víctimas civiles también continuaría en ascenso. Y tampoco es seguro que el apoyo económico proveniente del extranjero lleve a la victoria de los rebeldes y la caída del régimen de Assad.

Para lograr ese objetivo, opina Heiko Wimmen, tropas extranjeras deberían luchar junto a los soldados rebeldes. “Pero en este momento nadie quiere eso”, explica. Una misión así tampoco halla consenso dentro de la oposición siria, dice el experto. Más realista sería el intento de seguir dividiendo al Ejército sirio. Los recursos financieros de los países del Golfo Pérsico podrían servir para pagar a los desertores. Sin embargo –explica Wimmen- el dinero del Golfo hace peligrar la credibilidad de los insurgentes, ya que el régimen de Assad podría estigmatizar a los que luchan en la oposición como mercenarios al servicio de potencias extranjeras.

Plan de paz de la ONU

Presidente sirio, Bashar Al Assad, en Baba Amr, Homs.

Presidente sirio, Bashar Al Assad, en Baba Amr, Homs.

El plan de paz de Kofi Annan, el enviado especial de las Naciones Unidas y la Liga Árabe, parece transformarse cada vez más en una utopía. Además de un cese del fuego, prevé negociaciones entre el régimen y la oposición. El presidente sirio aprobó oficialmente el plan, y, sin embargo, Siria parece estar muy lejos aún de abandonar las armas. “Assad está ganando tiempo”, dice Heiko Wimmen, del SWP. “Sólo quiere dar la impresión de estar cooperando”.

También Henner Fürtig, del Instituto GIGA, duda de la voluntad pacificadora de Assad. “Un éxito de las negociaciones sólo tendría sentido para Assad si recibiera garantías internacionales de que su régimen sobrevivirá”, y eso es más que improbable, más aún dado que la oposición siria seguramente no aceptaría tal alternativa, señala el politólogo.

Y eso, Assad lo sabe, como también sabe que el resultado del proceso de democratización significa el final de la dictadura. Es por eso que el presidente sirio continúa con su estrategia de tranquilizar a la comunidad internacional mientras en su país sigue intentando sofocar la rebelión. Pero también está claro que lo que está ocurriendo en Siria es más que una rebelión interna contra un régimen dictatorial. El país se ha convertido, entretanto, en objeto de intereses geopolíticos y regionales.

Los mismos países del Golfo Pérsico, que ahora colaboran económicamente con la oposición, persiguen solo sus propios intereses. Es obvio que apuestan a un cambio de sistema en Siria, con lo cual Irán –su poderoso y temido rival- perdería a su aliado más importante en la región.

Autor: Nils Naumann / Cristina Papaleo
Editor: Pablo Kummetz

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