Opinión: Un presidente soberano | Alemania | DW | 06.06.2016
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Alemania

Opinión: Un presidente soberano

Sólo serán cinco años. El presidente alemán, Joachim Gauck ha anunciado que no se postulará para un segundo mandato. No es una sensación ni una crisis política, es la democracia, opina Christoph Strack.

Estandarte del presidente alemán ondea en el Palacio de Bellevue, en Berlín.

Estandarte del presidente alemán ondea en el Palacio de Bellevue, en Berlín.

Joachim Gauck es un buen presidente. Es un teólogo evangélico, fue sacerdote y activista de derechos humanos en la antigua RDA. Su nombre aparece ligado al procesamiento de las injusticias cometidas en la RDA. Que, también por eso, algunos alemanes orientales lo juzguen mal, le honra. "Nunca en mi vida me perderé una votación", dijo aquel domingo de marzo de 2012 en el que una abrumadora mayoría de la Asamblea Federal lo eligió como onceno presidente del país. Gauck representa, en sí mismo −desde una perspectiva muy propia y diferente a la de la canciller Angela Merkel− los valores de la democracia y la libertad.

Eso lo acerca a la gente, una y otra vez, más como narrador que como predicador. Él sabe lo que significa esta República Federal de Alemania, lo que representaba también para quienes no disfrutaban de la libertad en los tiempos del Muro. Las más fuertes emociones fueron visibles en su rostro cuando los neonazis lo acusaron de "traidor" en marzo de este año, por querer mostrar solidaridad durante una visita a la localidad sajona de Bautzen, donde aún humeaban los restos incendiados de una residencia para refugiados casi terminada. Gauck es, como presidente, un servidor del pueblo.

Christoph Strack

Christoph Strack

Nueva autoridad

Eso mostraron quizás también sus diversos discursos sobre la actual crisis de refugiados. En enero, en el Foro Económico Mundial de Davos, en una larga entrevista de radio a inicios de febrero, en el Palacio de Bellevue algunas semanas después. El presidente habló soberanamente de "límites", sin hacerse por ello sospechoso de ningún tipo de egoísmo nacionalista. Y construyó puentes, una y otra vez, también para la canciller. Gauck se pronunció conscientemente por Europa –algo muy importante en estos meses−, y pidió pensar más fuertemente en la unidad europea en medio de la crisis de refugiados.

Gauck habló de "genocidio" en la conmemoración del centenario del genocidio contra los armenios en abril de 2015, no –como el Parlamento alemán−un año más tarde. En sus visitas al extranjero –como en la más reciente a China− habló de derechos humanos y estado de derecho sin parecer aleccionador. También los anfitriones conocen su hoja de vida. Dirigió palabras fuertes a Rusia − en el 75 aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo−, que pueden estar fundamentadas en sus exteriencias en el este alemán, así como en su constante intercambio con sus homólogos en Europa del Este.

Y, no menos importante, desde su entrada al Palacio de Bellevue en 2012, Joachim Gauck ha investido de un nuevo prestigio al cargo, que había sufrido tras las renuncias −por diferentes motivos− de sus dos antecesores, Horst Köhler y Christian Wulff.

El último presidente de la generación de la guerra

Gauck será –podemos predecir− el último presidente nacido en medio de la Segunda Guerra Mundial, en 1940, con recuerdos personales de la época. Así, el onceno presidente alemán significa también una transición.

Uno puede seguir reinando en Gran Bretaña aún con 90 años de edad. Pero uno puede también con 77 años cumplidos retirarse del cargo de presidente federal de Alemania. Joachim Gauck ya había sugerido que sólo un fuerte estado de emergencia en el país –que, evidentemente, no ha visto− lo movería a un segundo mandato. El cambio en el cargo es parte de la "normalidad democrática, incluso en tiempos difíciles," dice.

Joachim Gauck le da importancia al cargo de presidente federal, pero no se la da a sí mismo como persona. En Alemania, con su democracia parlamentaria, el Parlamento es soberano. Pero el país cuenta, y eso se ha demostrado también este lunes, con un presidente soberano.

Para aprender: usted puede leer aquí la versión de este artículo en alemán.

Publicidad