Opinión: Realismo en lugar de euforia en el trato con China | El Mundo | DW | 09.07.2018
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El Mundo

Opinión: Realismo en lugar de euforia en el trato con China

China puede ser un socio importante si se trata de defender el libre comercio. Pero es Europa, y no Alemania, la que debería negociar con Pekín. Hay que prestar atención a los valores propios, opina Jens Thurau.

Deutschland 5. deutsch-chinesische Regierungskonsultationen (Reuters/F. Bensch)

La canciller alemana Angela Merkel con el primer ministro chino Li Keqiang en su visita a Berlín.

Un día dedicado a China en materia política, en Berlín. Banderas rojas frente a la cancillería. No solamente llegó el primer ministro Li Keqiang, sino que trajo con él a su gabinete. Se trata de consultas gubernamentales. Y un foro económico adjunto que explora las posibilidades de intensificar el comercio entre ambas partes.

¿China como socio, en lugar de Estados Unidos?

Alemania ve a China como un posible socio para defender al libre comercio de los enfurecidos ataques del presidente estadounidense Donald Trump. Con este antecedente, el gigante del lejano Oriente se ubica, casi automáticamente, al lado de Alemania. No obstante, todavía hay muchos problemas graves, incluso más que hace algunos años, según dicen los expertos. Al igual que antes, China se apropia del conocimiento occidental con medios desleales e impide la inversión justa en su propio país. Por no hablar de la hegemonía política en la puerta de su casa, con sus vecinos Taiwán y el Tíbet. La situación de los derechos humanos sigue siendo precaria. Y en cuanto a política de desarrollo, China tiene un comportamiento imperialista, por ejemplo hacia Pakistán o hacia África.
 

Thurau Jens Kommentarbild App

Jens Thurau, corresponsal de Deutsche Welle.

Mientras tanto, el líder de China apunta alto. Se reúne con 16 países de Europa oriental y central en Bulgaria, pronto será el anfitrión de la Cumbre UE-China en Pekín. Y entusiasma con su idea de una "nueva ruta de la seda" también a líderes empresariales alemanes, que siempre han alabado los procesos de planificación chinos, breves en comparación con la burocracia inamovible de Alemania y Europa. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que esto se debe principalmente al hecho de que en una democracia se debe consultar a un par de personas más, antes de simplemente construir aeropuertos, centros comerciales y plantas industriales. La democracia también puede ser complicada.


Sigue provocando deeazón el hecho de que Alemania o Europa se acercquen cada vez más a China, solo porque el aliado más importante al otro lado del Atlántico ya no es accesible de forma racional. Y sobre todo Europa, por difícil que sea el momento actualmente en la UE, debería encontrar respuestas comunes; y, por ahora, resistir la tentación de sellar acuerdos individuales con China. Porque el gigante en Asia es simplemente demasiado grande para que los países por sí solos sean socios verdaderamente iguales, ni siquiera Alemania. Especialmente no en un momento de inestabilidad del gobierno.

Deutschland 5. deutsch-chinesische Regierungskonsultationen (Reuters/H. Hanschke)

El primer ministro de China Li Keqiang llegó a Berlín con su gabinete para las consultas gubernamentales.

China no es una democracia

¿Es verdad lo que alguna vez dijo el ex ministro de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, en cuanto a que después de Donald Trump nada será como antes en la relación con EEUU? ¿Y que Alemania debería perseguir con aplomo sus propios intereses en alianza con otros socios? No importa si uno está o no de acuerdo con esta tesis. Con respecto a China, solo puede ser determinante el hecho de que pese al atractivo comercial, no podemos olvidar que no estamos tratando con una democracia. No compartimos muchos valores con los comunistas en China, a pesar de que actualmente hay intereses comunes como el libre comercio, el cambio climático y algunos otros temas. El valor de Europa por excelencia debería ser realmente la defensa de la libertad y la democracia. Y el Estado de derecho. Todo esto no es muy probable en China en este momento. Pero no debe aceptarse una alternativa. De cualquier manera, el siglo XX estadounidense no fue tan malo. El siglo XXI chino, es mucho más motivo de preocupación.

Author: Félix Steiner (PANA/ER)

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