Opinión: primarias en EE. UU. terminan sin ganador | El Mundo | DW | 07.06.2016
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El Mundo

Opinión: primarias en EE. UU. terminan sin ganador

A falta de que se celebren primarias en seis estados, Hillary Clinton tiene suficientes votos para ser la candidata presidencial del Partido Demócrata. Ines Pohl, sin embargo, cree que no ha habido un claro ganador.

Aunque las primarias en EE. UU. son largas y complicadas, los dos partidos ya tienen candidatos: Hillary Clinton tendrá que luchar con Donald Trump para entrar en la Casa Blanca. Y viceversa. Sin embargo, ninguno de ellos cuenta con un apoyo claro y potente por parte de su propio partido de cara a la campaña presidencial.

El mayor enemigo de Trump es… Trump

Los problemas de ambos candidatos no pueden ser más diferentes. Por un lado, el mayor enemigo de Donald Trump se llama Donald Trump. Un rico envejecido que, gracias a sus exabruptos odiosos, narcicisistas y viscerales se ha ganado muchos enemigos y seguro los seguirá ganando entre los republicanos.

Hillary Clinton, por el contrario, tiene como mínimo dos frentes abiertos. En su ya larga carrera política ha cometido o ha tenido que responder por muchos errores. Por eso también es probable que cuente con un buen número de opositores. Además tiene el mismo problema que Trump. Ella misma es su principal enemigo. A eso se suma otra persona, muy real, que le podría traer muchos problemas, incluso después de la nominación.

Revolución en la zona de confort

Bernie Sanders ha desafiado a los políticos de pura sangre de una forma que nadie esperaba. Con sus flamantes discursos revolucionarios, Sanders (74) ha hecho que los de Clinton (68) parezcan pasados de moda. Hillary Clinton es una mujer poderosa, que por encima de todo pretende mantener el status quo actual que es el que la ha ayudado a conseguir su poder y su riqueza.

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Ines Pohl, corresponsal de DW en EE. UU.

Han sido especialmente los jóvenes estadounidenses a quienes más ha tocado la poesía revolucionaria de Sanders. Unos jóvenes preocupados por problemas reales y por la deuda acumulada durante los años de estudio. Les mueven también unos idealizados sueños de que la revolución es posible sin salir de su propia zona de confort.

En este sentido, Sanders ha introducido cuestiones existenciales indiscutibles como la justicia social que, de otro modo, se habrían quedado fuera de esta extraña campaña electoral. Este ha sido y seguirá siendo mérito suyo. Pero Clinton, y no Sanders, es quien ha logrado los votos necesarios. Y esta línea roja fue trazada por un par de ricos superdelegados. Mucho material para la creación de un mito. Todos sabemos que el primer amor perdido es que más duele.

Nuevos horizones para Clinton

¿Qué significa todo esto para Hillary Clinton, la primera mujer en la historia de los Estados Unidos que se convierte en candidata presidencial? El nombramiento le abrirá nuevos horizontes. Y es que a pesar de que ya había luchado por el puesto, nunca había sido elegida candidata.

¿Se sentirá liberada? ¿Le dará la candidatura la oportunidad de obviar sus habituales palabras calculadores, y de hablar y de ser como puede hacerlo cuando se siente segura? ¿Admitirá sus errores y será capaz de mostrar una cara honesta en la que pueda creer la gente? ¿Qué hará entonces Bernie Sanders? ¿Será capaz de reconocer su derrota y apoyar a Clinton? ¿O por el contrario se encargará de cimentar su imagen de mito y se mantendrá al margen?

Se trata de la autenticidad

Los populismos y las promesas vacías han sido habituales en estas primarias. Si Hillary Clinton quiere suceder al primer presidente negro en la Casa Blanca tendrá que desarrollar un arma para invalidar los argumentos de sus opositores. Capacidad analítica tiene. Curiosamente, como primera mujer candidata a la presidencia a la Casa Blanca, tendrá que demostrar que es capaz de mostrar sus emociones. Convencer al electorado de que no sólo son aprendidas y controladas, sino vividas.

De eso se trata ahora en Estados Unidos. Por encima de programas y conceptos, los votantes quieren autenticidad.

Para aprender: usted puede leer aquí la versión de este artículo en alemán.

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