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Opinión: Michelle Obama, un arma contra Donald Trump

19 de octubre de 2016

Donald Trump denigra a las mujeres y odia a los negros. La difusión de un discurso de Michelle Obama en las redes sociales, justo antes del último debate, afecta fuertemente al republicano, opina Ines Pohl.

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Michelle Obama
Imagen: Picture-Alliance/AP Photo/J. Cole

No solo en la politizada Washington es un secreto a voces que Michelle Obama espera con ansias el día en que suba por última vez al helicóptero verde en la parte trasera de la casa Blanca y deje su puesto de primera dama. A ella no le gustan las intrigas de la capital estadounidense, los tratos hipócritas bajo la mesa, ni la búsqueda de lo factible, que al final suele no ser más que es nada más que un flojo acuerdo que no deja contento a nadie. Ella extraña el aire fresco, quiere poder abrir otra vez las ventanas y al fin ser capaz también de disfrutar de las calles con las ventanas del auto abiertas y con la música a todo volumen.

Disciplina e inteligencia sobresaliente

Michelle Obama es hija de humildes obreros que ascendió con disciplina e inteligencia excepcional a los más altos círculos jurídicos. Pero una vez que llegó al centro del poder, ha optado por permanecer fuera del circo político. Y fue incluso criticada fuertemente por feministas que reprochaban que una mujer con su talento se ocupara principalmente de la nutrición saludable de los niños. No hace mucho confesó en el New York Times lo mucho que la afectaron estas noticas. Sin embargo, esa crítica no hizo que cambiara su distanciamiento frente a la clase política. Michelle Obama se mantuvo fiel a sus convicciones y amplió con abundante experiencia su agenda – al tema de nutrición saludable se sumó la lucha por la igualdad de oportunidades para niñas desfavorecidas.

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Ines Pohl, corresponsal de DW en Washington.

En lugar de entrar en la arena política, prefirió hacer una competencia gimnástica en televisión con la presentadora Ellen DeGeneres o mostró su buen ritmo y sex-appeal, en el famoso programa Carpool Karaoke. Eso fue suficiente para alabar a Michelle como una estrella pop. Seguro hubiera seguido haciéndolo si, justamente, el denigrador de mujeres Donald Trump no hubiera aparecido para pretender suceder a su marido. Y así destruir todo aquello por lo que Barack Obama ha luchado.

Fulminante presentación ante su partido

Esto fue demasiado. En un brillante discurso en la convención demócrata para la nominación de Hillary Clinton, Michelle se expresó sobre Donald Trump, pero sin siquiera mencionar su nombre. Eso ya era una obra maestra retórica. La frase: "Me despierto cada mañana en una casa que fue construida por esclavos y veo a mis hijas, dos jóvenes negras, jugando con sus perros por el césped de la Casa Blanca", ya entró en los libros de historia.

Sí alguien pensaba que la primera dama ya lo había dicho todo, se equivocó: pocos días después de la publicación de los patéticos videos de Trump, Michelle explotó formalmente en un acto de campaña de su partido. A las pocas horas, el video de su discurso fue el más visto en Internet. Millones la aplaudieron por su análisis implacable y por su aniquiladora crítica a Trump. De repente, Michelle Obama se convirtió en la Juana de Arco de la razón, la guardiana de la decencia, pero sobre todo la madre leona que defiende la integridad de las mujeres jóvenes y de las niñas.

Hillary Clinton no puede atacar con el mismo desprecio y con el mismo furor a Donald Trump. Esto tiene que ver, en parte, con las aventuras sexuales de su marido. Pero a Michelle Obama le funciona bien, sobre todo, porque es auténtica. Ella lucha cara a cara y sin cálculo estratégico, porque no le tiene miedo al hombre blanco. Ella no debe temer que sus lágrimas de dolor o su gran ira sean utilizadas en su contra. Porque, a diferencia de Hillary, Michelle no quería pertenecer o ser parte de la clase política de los blancos del Wall Street estadounidense.

Grandes Esperanzas en Clinton

Aún no termina el espanto de esta campaña electoral. Donald Trump utilizará el debate final para atacar a Clinton con las últimas filtraciones de Wikileaks. Y Hillary Clinton seguirá siendo vulnerable.

También por esta razón, la campaña de Clinton pone grandes esperanzas en Michelle Obama. Ella puede ganar puntos especialmente donde la candidata es débil - entre los jóvenes estadounidenses y los que querían la revolución de Bernie Sanders. También tiene como objetivo asegurar los votos de los afroamericanos y especialmente ganar terreno en Internet, en la batalla de las redes sociales.

Pero esta estrategia tiene un riesgo. Y es que con cada aparición de Michelle Obama, las debilidades de Hillary Clinton serán más obvias. Sí se las compara, Hillary aparece mayor, desgastada, frágil y especialmente empecinada en sus ansias de poder. Michelle Obama, por el contrario, es tan exitosa porque ha conservado su libertad interior. La gente siente que a ella le interesa cada tema que aborda y que no lo hace por sobresalir. Uno puede decir que eso es malo, o también que así es la política.

Autora: Ines Pohl