Opinión: En Cuba, nada nuevo en realidad | América Latina | DW | 19.04.2018
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América Latina

Opinión: En Cuba, nada nuevo en realidad

El mundo entero habla acerca de un cambio histórico en Cuba: el fin de la era Castro. Pero nada de eso: luego de casi 60 años, solo hubo un cambio de nombre en la cúpula de la isla, opina Carolina Chimoy.

Periodistas de todo el mundo solicitaron un visado para informar acerca de este acontecimiento histórico. Pero pocos fueron los que consiguieron el permiso del Estado cubano. La élite política de Cuba, al parecer, opina que esta elección en realidad no es nada especial, sino algo muy normal en la isla caribeña.

De alguna manera, tiene razón. Cuba es aún una dictadura. El resultado de la elección del nuevo presidente , a cargo de la Asamblea Nacional, era conocido desde mucho antes de que se votara. Miguel Díaz-Canel es el hombre que pone fin a la era Castro y, al mismo tiempo, el que se encargará de proseguirla. El ingeniero en electricidad de 57 años era, ya a los 33, secretario general del Partido Comunista en su provincia natal, Villa Clara.

Relevo en Cuba: el fin de la era Castro

Siguió una carrera de ensueño en el aparato tanto del Estado como del Partido. Se trata de un hombre fiel al sistema, y de mano dura, que fue promovido masivamente por Raúl Castro hasta que, de manera temprana, fue destapado como sucesor de éste. Hace cinco años, Castro lo nombró primer vicepresidente en el Consejo del Estado y el Consejo de Ministros. Se trata de un soldado obediente del Partido Comunista de Cuba.

Así que no hay nada más que un cambio de nombres y de generación en la cúpula del país socialista. También se mantienen los dos grandes retos de la isla: la desoladora situación económica y las relaciones con Estados Unidos.

Carolina Chimoy, corresponsal de DW

Carolina Chimoy, corresponsal de DW

En ninguno de estos dos frentes hay un cambio claro a la vista. No solo porque el nuevo presidente es un fiel sucesor de Raúl Castro, sino también porque éste, en el fondo, mantiene las riendas del poder: permanece como primer secretario del Partido Comunista.

Estados Unidos y Cuba: enemigos viejos y nuevos

Durante la visita de Barack Obama a la isla, en 2016, el comentario de Díaz-Canel fue: "Es un intento de Estados Unidos de destruir la revolución cubana." Visto así, el actual presidente estadounidense, Donald Trump, llena mucho mejor el perfil del enemigo estadounidense para los dirigentes cubanos. Para éstos, la política de apertura con Obama era mucho más "peligrosa": ponía mayor presión para proseguir con la apertura en Cuba.

Sergio Ramírez: No creo que podamos hablar de cambio en Cuba por el momento

La mano dura de Donald Trump, finalmente, fortalece al régimen de La Habana. Una parte de las nuevas sanciones estadounidenses contra la isla prohíbe a empresas hacer negocios con militares cubanos, los cuales controlan buena parte del sector turístico. Esto afecta también a las empresas estadounidenses presentes en el turismo cubano.

Tomando en cuenta a su base de votantes estrictamente conservadores, Trump se ve en la obligación de complacerlos. En el estado de Florida, decisivo para su victoria electoral, la base del electorado está formada sobre todo por cubanos en el exilio. Un mayor deshielo como el que Obama comenzó, ahora es impensable.

Crece la desigualdad en el socialismo

En cuestiones de salud y educación, Cuba es aún un ejemplo a seguir para América Latina. En cambio, los ingresos millonarios por el turismo y por las remesas enviadas por los cubanos en el exilio a menudo desaparecen en canales oscuros.

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Relaciones entre EE. UU. y Cuba seguirán siendo tensas

Cada uno de los cuatro millones de turistas que cada año visitan la isla es un importador de divisas. En cambio, la cifra de aquellos que pueden trabajar en el turismo es limitado. Luego de que el gobierno expidiera durante un tiempo licencias para el establecimiento de pensiones y restaurantes privados, esta pequeña reforma económica de Raúl Castro pronto se vio frenada.

El gran explosivo social está precisamente en estos dos mundos: el salario mensual promedio en Cuba es de 30 euros, tanto como lo que se puede ganar con el alquiler de un cuarto por una noche. Así es como médicos calificados prestan sus servicios como cargadores de maletas. Pero como el margen para el sector privado no se ampliará por el momento, crece la frustración y la envidia hacia quienes están autorizados para sacar una tajada del gran pastel del turismo.

Esto involucra sobre todo a la elite política de Cuba y también al ejército, que con su empresa hotelera Gaviota, por ejemplo, maneja 29.000 habitaciones en todo el país. La desigualdad en Cuba crece. Irónicamente, la igualdad fue la gran promesa y el fundamento para la legitimación del socialismo. La juventud, por eso, se muestra cada vez menos pasiva y crece la presión para una mayor apertura y más reformas.

Autos antiguos como símbolo

El año próximo, la revolución cubana cumplirá 60 años. En aquel entonces, ni siquiera los Castro hubieran pensado que sobreviviría tanto tiempo. La escasez se convirtió en el acompañante rutinario, y los cubanos son los indiscutibles campeones de la improvisación. ¿Quién sería capaz de mantener funcionando automóviles estadounidenses de hace seis décadas? En este sentido, esos vehículos son casi un símbolo de la política cubana, pues el sistema de la isla es permanentemente sometido a reparaciones. Pero para un nuevo motor, aún habrá que esperar.

Autora. Carolina Chimoy (EL/CP)

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