Ola de calor: los alemanes se resisten al aire acondicionado
26 de junio de 2026
En países como Estados Unidos, Australia y Japón, los meses de verano, calurosos y húmedos, se hacen llevaderos gracias a la ráfaga de aire frío que proporciona un aire acondicionado en constante funcionamiento.
Sin embargo, en gran parte de Europa, la solución suele ser decididamente de baja tecnología: bajar las persianas, encender el ventilador y tener a mano abundante agua con hielo. En un país soleado del sur, como España, cerca de la mitad de los hogares cuenta con sistemas de refrigeración, mientras que en Alemania la cifra ronda apenas el 6 por ciento.
Existe una buena razón para ello. Hasta hace poco, el aire acondicionado no se consideraba una necesidad en muchos países europeos, especialmente en el norte.
¿Qué ha cambiado en los siempre calurosos veranos?
El clima cálido siempre ha sido propio del verano en Europa, pero ahora las olas de calor extremo —temperaturas altas y persistentes que ponen en peligro las infraestructuras, los ecosistemas y la salud humana— se están convirtiendo rápidamente en la norma.
El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU ha demostrado que los episodios de calor extremo aumentan más rápido de lo que preveían los modelos climáticos, especialmente en Europa occidental.
Un análisis reciente de ClimaMeter, una asociación de investigación europea que estudia los fenómenos meteorológicos extremos, revela que las temperaturas de junio de 2026 fueron entre 2 y 4 grados centígrados más altas de lo que habrían sido en condiciones similares a finales del siglo XX.
La demanda de aparatos de aire acondicionado y sistemas de refrigeración en Alemania aumentó un 75 por ciento entre 2019 y 2024, año que registró las temperaturas más altas de la historia. Eurovent, la asociación del sector de calefacción, ventilación, refrigeración y climatización, también ha observado una tasa de crecimiento "constante" en los últimos años.
Viviendas inadecuadas para el calor
Muchas viviendas en Alemania y otras partes del norte de Europa se diseñaron para retener el calor durante los meses más fríos, no para lograr una refrigeración óptima durante un verano abrasador.
La mayoría de los europeos considera que sus hogares no son frescos en verano. Un estudio reciente revela que casi la mitad de los encuestados en toda la UE recurre a mejorar el aislamiento y los sistemas de sombra para combatir el calor. Ahora ya muchos optan también por instalar aire acondicionado.
"Los días de bajo uso del aire acondicionado en Europa están llegando a su fin", escribió en un análisis de septiembre de 2025 Helge Brinkmann, director asociado del Boston Consulting Group, especializado en energía verde y medio ambiente.
Instalar aire acondicionado en viviendas europeas antiguas puede resultar complicado. Muchos inquilinos tienen prohibido instalar unidades de refrigeración en sus viviendas de alquiler debido a normas restrictivas, o bien no están dispuestos a realizar grandes inversiones en una propiedad ajena. Esto obliga a los habitantes de países donde cerca de la mitad de la población vive de alquiler —como Alemania, Dinamarca y Austria— a conformarse con opciones de refrigeración menos eficientes.
"Un grave problema social y de salud pública"
El costo es otro factor que disuade a muchos europeos de instalar aire acondicionado. El aumento de los precios de la energía encarece la lucha contra el calor; de hecho, el 38 por ciento de las personas encuestadas en toda la UE asegura no poder permitirse mantener su hogar fresco.
Las preocupaciones medioambientales también han frenado la adopción de sistemas de aire acondicionado.
La cantidad total de energía necesaria para refrigerar viviendas y otros espacios en la UE ha aumentado de forma constante durante la última década, especialmente desde 2020. Los datos más recientes de Eurostat, la oficina de estadística de la UE, muestran que, si bien la energía utilizada para la calefacción de edificios disminuyó ligeramente en 2024, la refrigeración consumió un 15,3 por ciento más de energía en comparación con el año anterior.
¿Existen aires acondicionados alternativos?
También existen alternativas más ecológicas a los aires acondicionados convencionales.
"Se pueden diseñar edificios nuevos de tal manera que casi no necesiten refrigeración y priorizar alternativas a los sistemas de aire acondicionado", comentó Jean-Sebastien Broc, del Instituto de Política Energética y Climática Europea, en plena ola de calor en julio de 2025.
Entre estas alternativas, hay diseños arquitectónicos que mejoran la ventilación cruzada y utilizan materiales que minimizan la retención de calor, así como mejores sistemas de protección solar, como contraventanas, toldos y voladizos. Las bombas de calor, aunque por lo general más costosas, constituyen una forma eficiente tanto de calentar como de refrigerar una vivienda y pueden contribuir a reducir las emisiones de carbono.
La vegetación y los elementos acuáticos también ayudan a refrescar las ciudades y a mitigar el efecto de isla de calor urbana; muchas ciudades han apostado por soluciones compartidas, como sistemas de nebulización y centros de refrigeración públicos. En lugares como París, Estocolmo y Copenhague, la refrigeración urbana centraliza el sistema utilizando agua refrigerada y tuberías subterráneas para climatizar varios edificios a la vez, en lugar de uno solo.
Las tecnologías inteligentes, que incorporan sensores e inteligencia artificial, pueden hacer que los nuevos aires acondicionados sean hasta un 40 por ciento más eficientes, reduciendo tanto la temperatura como las emisiones.
(ms)