Odio en Chemnitz en medio de la persecución policial | El Mundo | DW | 09.10.2016
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El Mundo

Odio en Chemnitz en medio de la persecución policial

La Policía alemana continúa su búsqueda a escala nacional tras el sospechoso sirio de atentar con explosivos. En la ciudad se siente la clara xenofobia. Naomi Conrad habló con los residentes.

En la mañana de este domingo, tres residentes mayores recogían castañas debajo de un árbol en los suburbios de Chemnitz. Reían y bromeaban entre ellos mientras se disputan las mejores castañas. "Es que aleja a las moscas de las frutas”, dijo una de las mujer mayores, esbozando una sonrisa. "Al menos eso decía hoy el diario”, agregó. Pero tal amabilidad se le transformó rápidamente en ira cuando se le preguntó sobre el sirio que planeaba un ataque con explosivos a una cuadra de distancia. "Es difícil no odiar a personas así”, dijo, desembocando en un discurso hostil hacia extranjeros. "Quién sabe que más estén planeando”, dijo con tono lúgubre.    

Conexiones con islamistas

Desde el sábado se vienen desarrollando los hechos en Chemnitz: tras recibir información de fuentes de seguridad sobre un ataque con explosivos, la Policía irrumpió en el apartamento del joven sirio Jaber Albakr, de 22 años de edad. En el apartamento encontraron cerca de un kilogramo de explosivos. Sin embargo, Albakr ya se había ido, escapándose por poco gracias a un tiro de advertencia que había hecho la Policía al llegar a la zona. Ahora, se lleva a cabo una acción de búsqueda a nivel nacional para dar con su paradero. Tres conocidos del sospechoso fueron detenidos este sábado; dos de ellos ya han sido dejados nuevamente en libertad. La Policía registró más apartamentos este domingo en la tarde.

Todo parece indicar que Yaber al Bakr llegó a Alemania como refugiado

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Yaber al Bakr tiene una evidente formación islamista. Según la agencia de noticias dpa, es posible que el prófugo tenga conexiones con el autoproclamado Estado Islámico. Stefan Mayer, vocero de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, y quien suministró dicha información, se ha abstenido de confirmarla, ya que está prohibido confirmar tales informaciones en medio de una investigación en curso. Asimismo, Mayer no hizo ningún comentario a la pregunta de si Albakr realmente está registrado como refugiado. "Tenemos que esperar hasta que hayamos atrapado al joven”, dijo el vocero en entrevista con DW. "Espero que no dure mucho”, agregó.

Jürgen Bader, un ciudadano que inspeccionaba la zona acordonada por la Policía, no cree que esto vaya a ser así: "Estoy seguro de que el sospechoso ya está bien lejos”, dijo. Bader confesó no haber podido dormir bien la noche anterior. Y así como mucho de los residentes de la zona, el ciudadano de 74 años hablaba despectivamente de los refugiados. "Eso es lo que pasa cuando se les permite a esa gente entrar”, dijo otro hombre mayor cuyo nombre no quiso revelar y cuya opinión parece que muchos de sus vecinos comparten. Sin embargo, hay quienes admitieron que los refugiados en su zona son amables y corteses, aunque también admitieron que el contacto con ellos es mínimo.

Debido a las redadas policiales, 100 personas tuvieron que salir de sus hogares

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El Gobierno es el culpable   

No muy lejos de los cordones de seguridad se hallaban unos agujeros en el suelo. La Policía había detonado allí las sustancias altamente explosivas encontradas en el apartamento del joven sirio. "Esto es culpa del Gobierno que deja entrar al país a cualquiera”. La explosión se escucho en todo el vecindario, dijeron los residentes, parados al frente de un salón de belleza y de un desaseado restaurante asiático donde hombres tomaban cerveza barata mientras jugaban cartas.

Después de que los más de 100 residentes lentamente volvieron a sus casas, la zona permaneció acordonada. Un grupo de cuatro residentes, quienes se abstuvieron de tener contacto con los medios, caminaban lentamente hacia al acordonamiento policial. Una policía sacudió la cabeza: "En realidad espero que puedan regresar hoy a casa”, pero "no les puedo prometer nada”, añadió.

Y por la tarde llegó el aviso: antes del lunes por la mañana, nadie puede regresar al bloque residencial.
 

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