Ocean City: No todos tienen miedo al coronavirus en Estados Unidos | El Mundo | DW | 03.07.2020
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El Mundo

Ocean City: No todos tienen miedo al coronavirus en Estados Unidos

Mientras en muchas partes de EE. UU. se disparan los casos de coronavirus y los expertos advierten que podrían volver los confinamientos, a los veraneantes de la ciudad de Ocean City no les preocupa la pandemia.

Si desea caminar por el paseo marítimo de Ocean City, un lugar vacacional en el estado estadounidense de Maryland, en la costa este, se tropezará con una advertencia pintada en rojo sobre la acera: "Continúe caminando por su propio riesgo. Mantenga la distancia. Recuperación del COVID-19". Este mensaje no invita precisamente a veranear en un ambiente relajado, pero es fácil no tomarlo en cuenta después de meses de duro confinamiento. Sobre todo cuando la gente está deseando volver a divertirse y pasar un día agradable en la playa.

La advertencia en la acera encaja con la situación actual en EE. UU. El país ha batido récords de contagios con coronavirus e ingresos hospitalarios en los últimos días y semanas, y sin embargo, cada vez se ve más gente sin tapabocas, también en bares y restaurantes.

En la ciudad de Ocean City, los veraneantes se encuentran con este mensaje en el suelo.

En la ciudad de Ocean City, los veraneantes se encuentran con este mensaje en el suelo.

"La crisis aún no ha quedado atrás"

También en Ocean City, la mayoría de las personas que camina entre la playa y las tiendas este miércoles (1.7.2020) no lleva mascarilla. El gobernador de Maryland, Larry Hogan, enfatizó a fines de junio que seguía siendo importante tener cuidado: "Continuaremos con la reapertura [después del confinamiento], pero esta crisis aún no ha quedado atrás".

Pero después de unos tres meses de restricciones extremas, muchas personas en Estados Unidos están hartas de la pandemia. "Queremos volver a la normalidad, tanto como sea posible", dijo Paul, quien viajó a Ocean City con su familia desde Nueva York y Nueva Jersey. Su cuñado Billy está de acuerdo. "Obligar a las personas a quedarse en casa por tanto tiempo no es normal", afirmó. "Algunos Estados gestionan bien la situación, pero otros han reaccionado de forma exagerada", añadió.

La familia disfrutó mucho del día en la playa, donde los visitantes pudieron disfrutar de las vistas desde la noria, comprar papas fritas, helados y pizzas en varios puestos de comida o comprar camisetas en tiendas de recuerdos. Cuando el sol salió al fin por la tarde y cada vez más personas paseaban por el paseo marítimo, el tema del coronavirus en el país parecía haber caído en el olvido.

Debby, quien viajó a Ocean City desde Pennsylvania con su esposo Gene para acampar, resumió con exactitud el estado de ánimo en el lugar: "Hemos acabado con el coronavius".

Mia Mason hace campaña virtual para las próximas elecciones de noviembre.

Mia Mason hace campaña virtual para las próximas elecciones de noviembre.

"Solo una cuarta parte de la población se toma el virus en serio"

Los expertos en salud creen que la despreocupación es peligrosa. Estados Unidos podría alcanzar las 100.000 nuevas infecciones diarias si las cosas continúan así, dijo el martes Anthony Fauci, jefe virólogo del Gobierno de Estados Unidos. Los rebrotes de coronavirus en estados como Texas, Arizona y California "ponen en peligro a todo el país", criticó Fauci. "Un brote [de virus] en una parte del país también origina que las personas en otras partes del mismo país, donde las cosas realmente van bien, sean más vulnerables", añadió.

Mia Mason comparte su preocupación. La demócrata aspira a conseguir un escaño en la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones de noviembre y le gustaría representar como congresista al primer distrito de Maryland, en el que se halla Ocean City. "Ocean City es un destino turístico", dijo a DW. "Aquí viene gente, por ejemplo, de Pensilvania, donde las cosas van bien [con la recuperación del coronavirus]. Pero podrían contagiarse de otros veraneantes de Carolina del Norte y luego llevar el virus a su Estado de origen", advirtió.

Mason afirmó que "solo una cuarta parte de las personas aquí [en Ocean City] se toma el virus realmente en serio", y solo la mitad de las personas se pone una máscara al entrar a una tienda, porque es obligatorio. Casi todas los negocios en el paseo marítimo tienen letreros en los escaparates, donde se exige el uso de barbijo. Económicamente es una bendición para los empresarios que los turistas regresen a Ocean City. Pero, al mismo tiempo, esto conlleva un gran riesgo si se relajan las medidas en Maryland, lo que podría originar que los casos de coronavirus vuelvan a dispararse, y "las empresas podrían verse obligadas a cerrar antes del Día del Trabajo [7 de septiembre]", subrayó Mason.

Brenda Parker quiere claridad en el tema de las mascarillas.

Brenda Parker quiere claridad en el tema de las mascarillas.

¿Amabilidad o salud del cliente?

Brenda Parker dirige el bar "Inlet Bar and Grille" en el paseo marítimo. El bar ha existido durante 75 años, pero es la primera vez que ella pasa por una crisis así. Al menos, los clientes han vuelto, pero no todos llevan mascarilla mientras esperan por sus bebidas en la barra del bar. Esto pone a Parker y a sus empleados en una situación difícil. "No me siento segura si [los clientes] no usan tapabocas", dijo Parker. El verano y especialmente el fin de semana, alrededor del feriado nacional el 4 de julio, es la temporada alta para los bares playeros. Ella no puede permitirse exigirle a la gente que use barbijo, porque los clientes podrían molestarse o incluso no hacer caso. "No podemos decirles que se pongan la máscara, porque es su derecho usarla o no", criticó.

Es por eso que la dueña del bar quiere una ley clara que exiga usar una máscara en habitaciones cerradas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debe apostar por esa iniciativa, según Parker: "Puede introducir una regulación que establezca que se debe pagar una multa de 500 dólares si no se usa tapabocas".

Mientras no exista dicha ley, muchas personas en Ocean City no los usarán. Dentro de unas semanas, se podrá comprobar si tras el día 4 de julio habrá consecuencias dramáticas para la ciudad.

(rmr/vt)

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