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CO2: Alemania debe reducir emisiones tres veces más rápido

9 de mayo de 2023

Alemania quiere alcanzar la neutralidad climática en 2045, pero le falta mucho para lograrlo. La OCDE apura el paso y critica, por ejemplo, la práctica de que las empresas den autos a sus empleados.

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Atasco en una autopista alemana.
El sector del transporte incumple reiteradamente sus objetivos de ahorro de CO2.Imagen: Kai Pfaffenbach/REUTERS

Casi nada es tan controvertido en Alemania en estos momentos como el proyecto de ley sobre calefacción respetuosa con el clima. La Ley de Energía de la Construcción del Ministro Federal de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, estipula que a partir de 2024 todo sistema de calefacción de nueva instalación deberá funcionar con un 65% de energías renovables. Esto significa que ya no podrán instalarse calefacciones de gas o gasóleo.

Hay críticas al plan no solo desde la oposición, sino también dentro de la coalición gobernante. Habeck rebate a sus críticos afirmando que Alemania ha sido demasiado lenta en la protección del climaen los últimos años y que ahora necesita urgentemente ponerse al día. 

Ser tres veces más rápido

En esta situación, Habeck recibe el espaldarazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Para conseguir la neutralidad climática en 2045, es preciso triplicar el ritmo de reducción de las emisiones de CO2, según dos informes que el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, entregó este lunes (08.05.) al ministro de Economía y Tecnología y a la ministra de Medio Ambiente, Steffi Lemke (Verdes).

La OCDE analiza continuamente el desarrollo político, económico y social de sus 38 Estados miembros y examina si los gobiernos cumplen su tarea de "garantizar la prosperidad, la justicia, las oportunidades y la calidad de vida para todos".

Se sigue quemando demasiado carbón

Los últimos informes dan fe de los "notables progresos" de Alemania en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Desde 1990, las emisiones de CO2 han descendido un 39 por ciento. No obstante, las emisiones per cápita siguen siendo de las más elevadas de la OCDE. Esto se debe principalmente a la elevada cuota de la industria y a la gran contribución de los combustibles fósiles, especialmente el carbón, a la producción de electricidad y calor. "En esencia, ambos informes de la OCDE muestran lo lejos que estamos aún de alcanzar nuestros objetivos en materia de naturaleza y clima", admitió la ministra de Medio Ambiente, Steffi Lemke.

La ministra de Medio Ambiente, Steffi Lemke, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, y el ministro de Economía, Robert Habeck.
Entrega del informe de la OCDE a Steffi Lemke y Robert Habeck. Imagen: Florian Gaertner/photothek/IMAGO

En su análisis, la OCDE celebra el plan del Gobierno alemán de reducir las emisiones del sector de la construcción en un 42 por ciento para 2030. Al mismo tiempo, sin embargo, duda de que esto pueda funcionar solo con la sustitución de la calefacción. "El mayor reto es que el parque de edificios es antiguo y la tasa anual de renovación es baja", señala el informe. Más de tres cuartas partes de las viviendas se construyeron antes de 1979 y tienen un balance energético deficiente.

El transporte, gran emisor de CO2

Sin embargo, no es éste el único punto en el que divergen las opiniones de la OCDE y del Gobierno alemán. También hay diferencias en la cuestión del transporte. Este sector es el segundo emisor de gases de efecto invernadero después de la generación de electricidad.

En Alemania, disponer de un coche de empresa que también puede utilizarse para fines privados es una ventaja que muchos empleadores ofrecen. El 60 por ciento de todas las matriculaciones de vehículos nuevos son de empresas. Los empleados solo tienen que pagar impuestos sobre el uno por ciento del precio del vehículo con su salario.

El empresario suele pagar el impuesto de matriculación y los costes anuales del seguro, así como el combustible y otros gastos de funcionamiento. El informe económico de la OCDE afirma: "Como cabía esperar, (en Alemania) se utiliza casi el doble de coches de empresas que de particulares". Esto, dice, lleva a un aumento del número de autos y del tráfico, y hay incentivos para comprar vehículos más grandes y pesados. "Este trato fiscal preferente debería suprimirse, al igual que las demás subvenciones a los combustibles fósiles", afirma el informe.

(gg/ers)