Nueva etapa en Hungría: Magyar contra el sistema de Orbán
25 de junio de 2026
El nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, y el Gobierno de su partido Tisza (Respeto y Libertad) impulsan una rápida transformación. En política exterior, Magyar ha iniciado el prometido retorno a Europa en las primeras semanas de su mandato. A nivel nacional, el Parlamento de Budapest ha aprobado medidas como la reducción de salarios para diputados y ministros. Asimismo, ha limitado el mandato del jefe de gobierno a un máximo de dos años.
Ahora, Magyar se enfrenta al núcleo del régimen de Viktor Orbán. Se van a llevar a cabo extensas investigaciones para descubrir cómo se enriquecieron la familia, los amigos, los oligarcas y los altos cargos del partido de Orbán. El Estado, el poder judicial y los medios de comunicación también serán restructurados.
Aprobación del primer paquete legislativo
El martes 23 de junio de 2026, el Parlamento aprobó el primer paquete legislativo importante de la "Operación purgatorio". Las nueves leyes se centran en medidas anticorrupción, cruciales para que Hungría pueda acceder a los aproximadamente 17.000 millones de euros de fondos de la UE aún congelados.
Otra de las medidas más importantes consiste en la cancelación de las Fundaciones sin Animo de Lucro de Gestión de Activos con Mandato Público (KEKVA). Tras este pomposo nombre, se esconden fundaciones privadas que gestionan universidades, instituciones culturales o monumentos históricos. Fueron creadas bajo el mandato de Orbán para transferir amplios activos públicos a manos privadas, un símbolo de su cleptocracia.
Se estima que el monto total transferido oscila entre 5 y 9 mil millones de euros. Al mismo tiempo, algunas de estas fundaciones sirvieron para imponer una nueva estructura administrativa en la mayoría de las universidades húngaras, con personal leal a Orbán. En la práctica, esto abolió la autonomía de esas instituciones.
Mayor transparencia en la contratación pública
Además de estas leyes, el Parlamento ha ampliado las competencias de la denominada Autoridad de Integridad y ha endurecido las normas sobre la declaración de bienes de políticos y altos funcionarios, así como los requisitos de transparencia y rendición de cuentas en las licitaciones públicas. Estas últimas eran una de las principales herramientas para la corrupción y el enriquecimiento ilegal durante el gobierno de Orbán.
Por ejemplo, las empresas de Lőrinc Mészáros, amigo de la infancia de Orbán, quien en su juventud fue un modesto instalador de calefacción y gas en la ciudad natal del exprimer ministro. Bajo el mandato de Orbán, Mészáros se convirtió en multimillonario y en el húngaro más rico.
Reforma de los medios de comunicación
El martes 23 de junio, el Parlamento también implementó otra promesa electoral de Magyar: la reestructuración de los medios de comunicación públicos y una restricción significativa de las campañas de odio político, prácticas comunes durante el gobierno de Orbán.
Durante los 16 años de gobierno de Orbán, los medios de comunicación públicos húngaros difundieron propaganda y noticias falsas. Los grupos empresariales, que controlaban los medios de comunicación públicos, están siendo disueltos y reemplazados por nuevos organismos.
La mayoría de los observadores húngaros independientes consideran que la creación de la Oficina para la Recuperación y Protección de los Activos Nacionales (NVVH) es la ley más importante, porque trata de recuperar miles de millones de dólares en activos, que individuos del círculo íntimo de Orbán acumularon durante su mandato mediante métodos opacos y a menudo ilegales. El objetivo es llevar a los responsables ante la justicia.
El "trilema" de Magyar
Habrá un debate público sobre el proyecto de ley que crea la NVVH, una práctica inexistente en la "democracia iliberal" de Orbán.
Lo mismo ocurre con las enmiendas constitucionales previstas, incluida la destitución del presidente Tamás Sulyok, a quien Péter Magyar describe como un "títere del régimen de Orbán", y la limitación de los mandatos de los diputados a un máximo de tres años. Est últim, en particular, está generando críticas en Hungría.
La experta en política exterior Zsuzsanna Szelenyi, compañera de Orbán a principios de la década de 1990 cuando Fidesz era un partido liberal, escribió en el portal Social Europe que el Gobierno de Magyar debe ahora afrontar un "trilema postiliberal: la rápida reversión del daño causado por el régimen iliberal, la prevención del resurgimiento del populismo y el estricto respeto a las normas constitucionales".
(rmr/ms)