Noruega: gasolina cara en el tercer productor de petróleo | Economía | DW | 20.04.2006
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Economía

Noruega: gasolina cara en el tercer productor de petróleo

Noruega es uno de los países más ricos y mejor organizados del mundo. Sin embargo, su fuente de bienestar es ahora la causa de la discordia. La gasolina alcanza precios prohibitivos, y los noruegos pierden la paciencia.

El Mar del Norte guarda resevas para los próximos 50 años.

El Mar del Norte guarda resevas para los próximos 50 años.


El dinero no da la felicidad. Sobre todo, cuando hay que compartirlo y además, no hay acuerdo sobre cómo estaría mejor invertido. En estos momentos, la riqueza de Noruega se tasa en unos 178.000 millones de euros. Noruega es el tercer exportador de petróleo del planeta. Las reservas de crudo que el país posee en el Mar del Norte le abastecerán de recursos por lo menos durante los próximos 50 años, y las de gas por aún más tiempo.

Todo esto no impide que la petrolera estatal noruega "Statoil" haya subido el precio del carburante cuatro veces en lo que va de mes, y que el litro de gasolina se venda a 1,5 euros. Por si fuera poco, los expertos noruegos opinan que el precio del valioso líquido aún no ha tocado techo, y no descartan que todavía este año, sus ciudadanos lleguen a pagar por él 15 coronas, es decir, 1,9 euros.

Ahorrar para el mañana

Cansados de que cada vez les salga más caro llenar el depósito, algunos noruegos reclaman que se destine parte del dinero que genera el petróleo a suavizar las subidas de los precios. Otros opinan que tendría más sentido dedicar los frutos de esta riqueza nacional a mejorar las escuelas, los hospitales y las residencias de ancianos. Mientras, el gobierno trata de mantenerse firme: el reparto del capital que producen los recursos energéticos de Noruega ya está planificado, y con precisión nórdica.

Norwegen - Holzhäuser in Bergen

Ordenado, limpio y estable: a los noruegos no les gustan las sorpresas.

Un 40 por ciento de las ganancias que aporta al Estado noruego el comercio con la energía se destinan a comprar acciones. Con el otro 60 por ciento se adquieren bonos. Expertos nacionales e internacionales velan porque el dinero esté bien invertido y los beneficios sean los esperados. Un Comité Ético se encarga de que el petróleo noruego no financie causas deshonestas, como el trabajo infantil, la fabricación de armamento biológico o de minas antipersonales.

El capital resultante se coloca en el llamado "Fondo del Petróleo", destinado a cubrir las espaldas del futuro noruego. Cuando las reservas del Mar del Norte se agoten, los noruegos podrán contar son ese dinero para reactivar y reconducir su economía. Al año, sólo se permite que un cuatro por ciento de lo acumulado en el "Fono del Petróleo" refuerce los presupuestos públicos, lo que en 2005 supuso para el gobierno 34 millones de euros extra.

Precios disparados y descontento

Ölpreis Börse in New York

La bolsa de Nueva York, alocada por el petróleo.

El barril de petróleo ha comenzado una carrera al alza que los expertos pronostican durará aún un tiempo. La cotización del crudo no para de subir, potenciada por el contencioso con Irán y la posibilidad de que desemboque en un enfrentamiento armado. A lo que se suman las consecuencias del huracán Katrina que todavía mantienen por debajo de su capacidad de producción a las refinerías estadounidenses.

Como tercer exportador de petróleo del mundo y principal productor europeo, podría pensarse que en las gasolineras noruegas estas dificultades se notan menos. Pero el sistema noruego no prevé la contención de los precios, y como consecuencia, los noruegos pagan incluso más por el litro de carburante que sus vecinos. En Alemania, por ejemplo, la media se sitúa en 1,38 euros por litro, y Alemania carece de reservas naturales propias de crudo.

Egil Otter, portavoz del Club Automovilístico de Noruega, reclama una reducción de los impuestos que gravan la gasolina. "Llegar a las 15 coronas por litro de combustible, 1,9 euros, tendría graves consecuencias", dice Otter, "La sociedad quedaría dividida en dos grupos: los que podrían permitirse repostar a tan alto precio, y los que se viesen obligados a ahorrar".

Igual que Otter opina el derechista Partido Progresista noruego y con esta idea hace campaña electoral, llegando al corazón de muchos noruegos, entre los que la insatisfacción crece al mismo ritmo acelerado de los precios. Pero el gobierno se mantiene firme en sus planes, tan nórdicamente elaborados, y piensa aguantar la presión todo lo que pueda.

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