En la temporada alta, Per Arne Haarr, del camping de Stavanger, a menudo tiene que rechazar turistas ya a primera hora de la tarde. En este camping en pleno centro de la ciudad no se pueden hacer reservaciones. Por eso Robert, Yvonne y su hijo Paul llegaron muy temprano. Esta familia alemana está en Noruega por segunda vez para explorar los lugares más destacados del sur del país. Pero pronto se dan cuenta de que hay mucha más gente que en su última visita. Aquí no encontrarán la calma de la naturaleza. A quienes les gusta el bullicio, lo encontrarán en Fargegaten, en el centro de Stavanger, y en el paseo junto al puerto, al que llega un crucero tras otro. Miles de turistas desembarcan cada día en la ciudad. La llegada de los enormes buques afecta a los vecinos del casco antiguo. No solo atracan a muy poca distancia de sus casas, sino que además dañan los edificios históricos y la salud de los residentes. A solo 40 minutos de Stavanger se ven las aglomeraciones de visitantes. Aquí se encuentra el Preikestolen. La mayoría de los turistas vienen para tomarse una foto al borde del acantilado, que cae 604 metros en picada hacia el fiordo. Cuando hay buen clima, no se libran de hacer fila. Bernt Hårvard Øyen quiere encontrar un equilibrio. Es director de una fundación que gestiona Bryggen, el histórico barrio portuario de la ciudad de Bergen, que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y uno de sus puntos más populares. En julio, a veces hay tanta gente que apenas se puede caminar. Y no todos se comportan de manera respetuosa. Según Øyen, se está debatiendo limitar el número de visitantes. Una posibilidad que aprobarían muchos de los residentes de la pequeña ciudad de Flåm. Especialmente en los días en que hay un crucero atracado en el puerto, este pueblo de 288 habitantes se convierte en una auténtica Disneylandia. Muchos turistas vienen por la naturaleza del lugar y su ferrocarril. Su recorrido se considera uno de los más bellos del mundo y atrae cada año hasta 450.000 turistas a Flåm. También a Yvonne, Robert y su hijo. Pero, ¿sigue siendo un relajado viaje en la naturaleza?