Nicaragua: ¿una democracia que no lo es? | América Latina | DW | 04.11.2011
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América Latina

Nicaragua: ¿una democracia que no lo es?

“La reelección de Daniel Ortega significaría que podrá seguir socavando las bases de la democracia”, dice un experto consultado por Deutsche Welle sobre lo que está en juego en los comicios presidenciales de Nicaragua.

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Huhn: “La mayoría de los nicaragüenses lo quiere como presidente; Ortega es muy popular en Nicaragua”.

El próximo 6 de noviembre tendrán lugar simultáneamente comicios presidenciales y parlamentarios en Nicaragua. El actual presidente, Daniel Ortega, y su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, no han perdido en ningún momento su condición de favoritos. Deutsche Welle habló con Sebastian Huhn, investigador de la Universidad de Bielefeld, colaborador del Instituto de Estudios Latinoamericanos (ILAS), adscrito al GIGA de Hamburgo, y conocedor del acontecer político nicaragüense, sobre lo que la reelección consecutiva de Ortega –polémica por no corresponderse con lo estipulado en la Constitución– implicaría para el orden democrático en el país centroamericano.

Deutsche Welle: En su opinión, ¿qué significaría la reelección de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua para la institucionalidad democrática en ese país?

Dr. Sebastian Huhn: El triunfo de Daniel Ortega, que es muy probable, significaría que tendrá cinco años más para seguir socavando las bases de la democracia en Nicaragua. En el último lustro, Ortega otorgó cargos de alto rango a personalidades leales a su autoridad en instituciones de vital importancia, como la Corte Suprema, el Consejo Supremo Electoral, la Policía y el Ejército. Eso no significa que estas instancias funcionen como si fueran sus marionetas, pero, si llega a ganar, seguramente afinará esta estrategia para que funcione como él quiere, poniendo cada vez más poder en sus manos y en las de su esposa, Rosario Murillo.

Se tienen dudas sobre la constitucionalidad de la candidatura presidencial de Daniel Ortega…

Nicaraguas Präsident Daniel Ortega

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.

Con frecuencia se dice que la legitimidad de su candidatura presidencial es discutible, cuando a estas alturas debería estar claro que la aspiración de Ortega a ser reelegido como jefe del Gobierno nicaragüense viola lo establecido en la Constitución del país. La Carta Magna de Nicaragua prohíbe explícitamente al presidente en funciones optar a una reelección consecutiva. Para que Ortega pudiera participar en esta carrera por la primera magistratura, la Corte Suprema –entre cuyos jueces predominan sus aliados– aprobó su candidatura, pasando por encima del Parlamento. Ortega habría debido reformar la Constitución para poder optar legalmente a la reelección.

Si Daniel Ortega gana las elecciones, ¿cree usted que la irregularidad de su candidatura lleve a la comunidad internacional a ejercer presión sobre Nicaragua para que se respeten los designios de su Constitución?

Es difícil decirlo porque, en los últimos cinco años, Ortega también ha aplicado una política exterior muy astuta. Ortega ha criticado la actuación del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la Organización de los Estados Americanos; pero, aparte de su retórica anticapitalista y antiestadounidense, no le ha dado motivos a nadie para quejarse por lo que ocurre en Nicaragua. Yo tengo la impresión de que la opinión pública internacional no tendría muchos problemas con su victoria en los comicios presidenciales. Entre otras razones, porque la mayoría de los nicaragüenses lo quiere como presidente; Ortega es muy popular en Nicaragua.

El resultado de las elecciones legislativas no es tan fácil de predecir como el de los comicios presidenciales. ¿Puede un Parlamento dominado por la oposición ofrecerle resistencia a un presidente tan popular como Ortega?

La oposición sería la piedra en el zapato de Ortega si ésta llegara a ganar la mayoría de los puestos en el Parlamento nicaragüense, pero no creo que le impediría gobernar a sus anchas: a escala legislativa, la imposición de sus decisiones se vería dificultada, pero ya ha gobernado por decreto en varias ocasiones. Además, ya en el pasado Ortega estableció pactos con la oposición liberal; su alianza con el expresidente Arnoldo Alemán es un buen ejemplo. De ser reelegido como presidente, Ortega sabría cómo instrumentalizar intereses comunes y promesas para ganarse el respaldo de uno u otro sector de la oposición en el Parlamento.

Algunos observadores temen que los comicios sean manipulados…

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