Nelson Mandela ha muerto | El Mundo | DW | 05.12.2013
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El Mundo

Nelson Mandela ha muerto

Falleció “Madiba”, el “abuelo” de Sudáfrica e ícono de la lucha contra el “apartheid”. Mandela, uno de los presos políticos más emblemáticos de la historia y el primer presidente negro del país, falleció a los 95 años.

Cuando, en julio de 1918, el padre de Nelson Mandela bautizó a su hijo con el nombre de “Rolihlahla”, probablemente no se imaginaba cuánto honor éste le haría a su nombre. En el idioma del pueblo Xhosa, “Rolihlahla” significa “el que rompe las ramas” o dicho de otra forma “el que causa problemas”. ¡Y cuántos problemas no le causó “Madiba” -nombre de su clan y apodo cariñoso que le dieron los sudafricanos- al régimen del apartheid sudafricano! Por luchar a favor de la libertad y en contra de aquel gobierno racista, Mandela pasó 27 años en prisión.

Sobre todo, son famosas las palabras que Mandela pronunció en el proceso de Rivonia, de 1964, en el que se le imputó de 150 actos de sabotaje y se le condenó a cadena perpetua. “Estoy dispuesto a morir”, dijo el activista al final del proceso que reveló la perfidia de la separación de razas que imperaba oficialmente en Sudáfrica.

Después de una infancia privilegiada como hijo de un cacique en la región de Transkei, Mandela llamó la atención en la Universidad como líder de una manifestación estudiantil. Más tarde, huyó a Johannesburgo para evitar un matrimonio forzado. En 1944, Mandela se hizo miembro del Congreso Nacional Africano (CNA). Cuatro años más tarde, el Partido Nacional llegó al poder e institucionalizó la separación de razas. En 1952, Mandela abrió el primer despacho de abogados para negros en Johannesburgo.

La lucha armada contra el apartheid

Durante este tiempo, Mandela jugó un papel central en las manifestaciones masivas y campañas de desobediencia civil del CNA en contra del apartheid. Después de la prohibición del CNA, en 1961, el boxeador aficionado fundó el ala militante “Umkhonto we Sizwe” (Lanza de la Nación), y como comandante de la organización clandestina ordenó ataques guerrilleros contra instituciones estatales. En 1962, huyó en secreto al exterior para conseguir ayuda financiera y reclutar personal para la formación militar del CNA. A su regreso fue detenido y condenado en el proceso de Rivonia.

Mandela pasó 17 años de su condena en el “Alcatráz sudafricano”, en la isla Robben Island, frente a la costa de Ciudad del Cabo. Debido al trabajo forzado en la cantera perdió la vista, por lo que, más tarde, los fotógrafos de prensa tenían prohibido sacarle fotos con flash. Además, fundó la “Universidad de Robben Island”, donde impartía clases de lectura y escritura a los presos. Hoy en día, la celda número 5 es un punto obligado para cualquier viaje a Sudáfrica.

El 11 de febrero de 1990, después de haber renunciado al uso de la violencia en nombre del CNA, Nelson Mandela fue liberado. “Me presento ante ustedes lleno de orgullo y felicidad. Somos libres”, gritaba Mandela ante un jubiloso público en Ciudad del Cabo.

El “Martín Lutero de Sudáfrica”

Johnny Clegg y Nelson Mandela

Johnny Clegg y Nelson Mandela

El “Martín Lutero de Sudáfrica” siguió luchando con vehemencia para ponerle fin al apartheid. El 10 de mayo de 1994, Mandela tomó juramento como el primer presidente negro en la historia del país sudafricano, y desde entonces se enfocó en la reconciliación entre las razas.

Después de despedirse del escenario político, en 1999, “Madiba” se dedicó a las tareas sociales de su propia fundación, sobre todo al trabajo con niños enfermos de Sida. En 2005, esta enfermedad inmunológica le cobró la vida a su segundo hijo, Makgatho, a los 54 años. “Los sudafricanos lucharon noblemente contra el apartheid. Hoy en día, se enfrentan a un peligro mucho mayor”, explicó el activista.

Sudáfrica podría perder el rumbo

En tiempos más recientes, Mandela usó su popularidad para mediar en la guerra civil en Burundi y criticó abiertamente la política de los EE.UU. y Gran Bretaña en Irak. El Premio Nobel de la Paz jugó un papel determinante para que el campeonato mundial de fútbol tuviera lugar, por primera vez, en África. Pero después de la muerte de su querida nieta Zenani, la noche previa al mundial de 2010, su salud se fue deteriorando cada vez más.

Con la muerte de Mandela, el mundo pierde a un gran estadista y luchador por la libertad. Pero, además, el Congreso Nacional Africano podría perder el rumbo y acabar como la mayoría de los movimientos de libertad africanos, sumergidos en la corrupción y el nepotismo.

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