Una mujer joven latinoamericana se postula a una agencia de modelos en España. Todo pago, con vuelo y estadía incluidos. Pero cuando llega, le confiscan los papeles y es obligada a prostituirse primero en España, luego en Alemania. Le dicen que así debe devolver los costos de su viaje. Finalmente es rescatada por la policía en una operación encubierta. Así investiga Sebastian Eichler de la policía criminal de Maguncia, Alemania: interactúa como un cliente falso con los anuncios de internet y se identifica como policía en las citas. "Es como buscar una aguja en un pajar”, dice Eichler. "Para poder proceder contra los responsables, necesitamos las declaraciones de las mujeres”. Pero las mujeres a menudo callan por miedo. Los delincuentes no solo las presionan a ellas, sino que también amenazan con agredir a sus familiares en sus países de origen. Las organizaciones de derechos humanos y los órganos policiales observan este fenómeno. Sospechan que los carteles de droga colombianos se han unido al negocio. Carmen González, de la Policía Nacional de España, puede dar a conocer los primeros éxitos. Su unidad especializada ha logrado desmantelar una red de trata. Manuela Schon y su equipo de la Secretaría de la Mujer de Wiesbaden señalan que cada vez más mujeres son ofrecidas en viviendas privadas y hoteles. Para ellas, una prohibición de la prostitución según el modelo sueco sería la solución. Ahí solo los clientes son sancionados, las mujeres quedan impunes. También Francia sigue este modelo abolicionista. Sin embargo, la trata de personas también se da allí. En Viena, el director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) convocó al primer congreso internacional para las personas afectadas por la trata de personas. Más de treinta sobrevivientes relatan su historia y señalan las causas: pobreza, desplazamiento e inequidad de género.