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Muerto Al Zarqaui, ¿estabilidad en Irak?

Peter Philipp/mb8 de junio de 2006

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, confirmó la muerte del líder de Al Qaeda en Irak, el jordano Abu Muzab Al Zarqaui, algo que a largo plazo tendrá, probablemente, consecuencia para el país.

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Abu Musab Al ZarqauiImagen: dpa

Provenía de una familia pobre del desértico pueblo jordano de Zarqa y nadie allí hubiese creído nunca que el que fuera en sus años mozos un pequeño criminal llegaría a ser en el terrorista más buscado a nivel internacional.

Recompensa sin cobrar

Prender o matar a Abu Muzab Al Zarqaui era para los norteamericanos tan importante como lo había sido Osama Bin Laden hasta el año pasado. 25 millones de dólares era el precio de la cabeza del hombre que presumiblemente lideraba la organización terrorista más temida de Irak. Ahora, la recompensa no la reclamará nadie, pues Zarqaui murió, por lo visto, durante un ataque aéreo estadounidense no lejos de Bagdad.

Carrera criminal

Zarqaui conoció a temprana edad las cárceles jordanas y se orientó hacia el islamismo, lo que lo llevó a Afganistán y a la cercanía de Osama Bin Laden. De vuelta en Jordania intentó organizar atentados contra norteamericanos e israelíes, por lo cual fue condenado a muerte. Desapareció, entonces, y reapareció en Afganistán y luego en Irak. Después de la entrada de Estados Unidos a Irak no pasó tiempo hasta que Zarqaui considerara a este país su personal campo de batalla en su lucha contra Estados Unidos y empezara a hacerse sentir con secuestros y asesinatos ante las cámaras.

El grupo de sus adeptos se denominaba Jama´at al Tawihid w-al Jihad, Asociación para la Unidad de los Creyentes y la Guerra Santa. Su meta era clara: competir con Bin Laden, a pesar de que éste se había subordinado a ellos ostensiblemente cuando rebautizó su movimiento como "Al-Qaeda en Irak". No obstante, cuando el ideólogo de Bin Laden, Aiman Al Zawahiri, criticó públicamente al Al-Zarqaui diciendo que sus acciones hacían daño al movimiento, el jordano -quien falsamente ya había sido dado por muerto- redujo sus ataques. A cambio de ello se dedicó a sembrar odio y discordia entre sunitas y chiítas en Irak. A su haber se pone varios de los atentados a mezquitas y feligreses de ambos bandos.

Su objetivo final

El objetivo primordial de un terrorismo de esa calaña era impedir a toda costa una normalización de la situación en Irak, puesto quee ellos significaría el fin de las agrupaciones "rebeldes", como se autodenominaban los seguidores de Al Zarqaui. De confirmarse esta vez la muerte del jefe terrorista, esto podría tener consecuencias de peso para la situación en Irak y para la cristalización de los esfuerzos del nuevo gobierno bajo el mando de Nouri Al Maliki.

Si bien siempre se vuelve a advertir de que Al Zarqaui no es de ninguna manera el personaje de cual depende todo, éste es precisamente el momento de comprobarlo. Todavía no se sabe con cuánto rigor conducía Al Zarqaui su organización, sin embargo, el grupo que luchaba a su nombre habrá sufrido con su desaparición, ciertamente, un duro golpe. Que ese golpe baste para traer tranquilidad y orden a Irak a corto y mediano plazo es de dudar. A largo plazo, no obstante, el país habrá cerrado con ello una etapa importante.