Michel Houellebecq cumple 60… o 62 | Cultura | DW | 26.02.2018
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Literatura

Michel Houellebecq cumple 60… o 62

El cumpleaños de Michel Houellebecq es una buena ocasión para pasar revista a su carrera literaria. El autor más leído de Francia puede estar cumpliendo 60 años… o 62. Nada es seguro en lo que respecta a este provocador.

El escritor francés Michel Houellebecq nunca ha querido aclarar las dudas en torno a la fecha de su nacimiento. Puede que haya venido al mundo en 1956, pero, según el propio Houellebecq, también es posible que su madre lo haya presentado como dos años mayor de lo que en realidad era para que lo aceptaran tempranamente en la escuela. Nada es seguro en lo que respecta a este autor; él toma o inventa detalles de su biografía y adereza con ellos la trama de sus libros o sus declaraciones a la prensa cultural.

Durante décadas ha demostrado ser un maestro al escenificarse a sí mismo a través de la provocación. Soltar prenda como si verdaderamente estuviera revelando algo importante de sí mismo para luego desdecirse; ese es un arte que Houellebecq ha perfeccionado, dice Julia Encke, jefa de la sección de literatura en la edición dominical del diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung y autora del volumen ¿Quién es Michel Houellebecq?, un retrato por episodios publicado en diciembre de 2017.

Buchmesse Frankfurt - Michel Houellebecq (picture-alliance/dpa/B. Roessler)

Encke: “Houellebecq toma la literatura como una máquina de incertidumbres”.

Siempre convencido de su talento

El primer capítulo, Lo que no sabemos, aborda la etapa inicial de su vida, su nacimiento en un departamento de ultramar francés (la isla Reunión), el nombre que heredó de su padre (Michel Thomas), la desastrosa relación con su madre (sus abuelos maternos lo criaron en Argelia hasta 1962, cuando el país se independizó), y la enorme influencia de Henriette, su abuela paterna (quien lo acogió en Francia). Michel hizo suyo el apellido de soltera de Henriette, Houellebecq, en 1978, dos años antes de graduarse de ingeniero agrónomo e informático.

Houellebecq escribió poemas, ensayos y recensiones durante los tres años que estuvo trabajando en el Ministerio de Agricultura, donde acumuló las experiencias que inspiraron su primera novela, Ampliación del campo de batalla, de 1994. Su debut fue reconocido con el Grand Prix National des Lettres y con el Prix Flore. El romántico, el ganador, el visionario, el provocador... Con estos títulos, la autora del volumen ¿Quién es Michel Houellebecq? intentó arrojar luz sobre las facetas aparentemente irreconciliables de esta histriónica pluma.

¿Una pluma reaccionaria?

Fue a más tardar en 1998, cuando salió su novela Las partículas elementales, que el autor quedó marcado a fuego como un cazador de escándalos por el carácter irreverente de su trabajo; por las escenas de sexo explícito en sus páginas y las ideas articuladas por sus personajes. En 2000, cuando la periodista estadounidense Emily Eakin publicó un reportaje sobre su visita a la casa del escritor en Irlanda, Houellebecq se ganó la fama de iconoclasta por la forma en que él mismo procuraba aparecer plasmado en los medios.

Eakin lo describió como un hombre nublado por el alcohol, capaz de pasar un fin de semana entero refugiado en un sillón. Y es muy probable que eso le haya gustado. Cuando Houellebecq escribe una novela, no es raro que le dé el nombre "Michel" a una de sus figuras. Cuando habla con la prensa, no es raro que lo haga con la misma brusquedad con que se expresan los seres que él concibe. A estas alturas, muchos críticos lo desestiman como una pluma reaccionaria, misógina e islamófoba. Encke tiene palabras más piadosas para él.

"Houellebecq toma la literatura como una máquina de incertidumbres, como una técnica de ambivalencia que debe poner en entredicho nuestros valores y, sobre todo, nuestras ideologías", señala la comunicadora. El 11 de abril se estrena en Francia un documental donde coinciden el autor y el cantante estadounidense Iggy Pop, otro cultor de la provocación. Rester vivant: méthode (Seguir vivo: método) le permitirá al espectador buscar nuevas pistas para entender al creador de Lanzarote (2000), Plataforma (2001), La posibilidad de una isla (2005), El mapa y el territorio (2010), y Sumisión (2015).

Sabine Peschel (ERC/VT)

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