Merkel en Moldavia: geopolítica en Europa | Europa | DW | 22.08.2012
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Europa

Merkel en Moldavia: geopolítica en Europa

La jefa del Gobierno germano, Angela Merkel, viaja a Moldavia para celebrar veinte años de relaciones diplomáticas entre Alemania y la otrora república soviética, y.... mediar en un añejo conflicto.

En el mapamundi, Moldavia puede dar la impresión de estar forcejeando con Ucrania y Rumania para que la dejen beber, aunque sólo sea un poco, de las aguas del mar Negro. En realidad, este país sin litoral es uno de los más pobres del continente europeo. De ahí que suela brillar por su ausencia en la agenda de los políticos occidentales de alto rango, incluidos los comunitarios.

De hecho, de los cancilleres alemanes, Angela Merkel es la primera en poner pies en territorio moldavo. Este miércoles (22.8.2012), la mujer fuerte de Berlín viajó a su capital, Chisinau, para celebrar dos décadas de relaciones diplomáticas entre Alemania y Moldavia, y para mediar en el conflicto moldavo-transnistrio, uno de cuyos hitos también está por cumplir veinte años.

Alemania considera a Moldavia como un país ejemplar de entre los que conforman la Asociación Oriental; ese es el nombre que Bruselas le dio a un grupo de ex repúblicas soviéticas –Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia y Ucrania– con las que la Unión Europea buscar estrechar vínculos. Pero a Berlín le siguen preocupando las viejas tensiones entre Chisinau y Tiráspol.

La crisis moldavo-transnistria

Manfred Grund CDU Bundestagsabgeordneter

El director del Foro Germano-Moldavo, el diputado democristiano Manfred Grund.

Tiráspol es la capital de la autoproclamada República de Transnistria; una franja de aproximadamente 50 kilómetros cuadrados de superficie, ubicada en la costa oriental del río Dniéster, que se separó de Moldavia en 1992. En aquel momento, los transnistrios de habla rusa prefirieron enfrentarse con el Gobierno de Chisinau antes que tolerar el acercamiento entre Moldavia y Rumania.

Desde el punto de vista del derecho internacional, los 500.000 habitantes de Transnistria siguen perteneciendo a la población de Moldavia. Pero, en la práctica, esa región económicamente deprimida continúa manteniendo una relación más cercana con Rusia: Moscú le brinda auxilio financiero cambio de que Transnistria le permita estacionar sus tropas en su territorio.

Desde junio de 2010, cuando Merkel y el otrora presidente ruso, Dmitri Medvedev, acordaron cooperar para solucionar la crisis moldavo-transnistria, Alemania viene propiciando el diálogo entre Chisinau y Tiráspol con relativo éxito: en marzo de 2012 se comprometieron a reactivar la comunicación ferroviaria para que Moldavia puede transportar mercancía hacia el puerto ucraniano de Odesa.

En junio de 2012, por segunda vez en el lapso de un año, las partes en discordia volvieron a negociar en suelo germano. El director del Foro Germano-Moldavo, el diputado democristiano Manfred Grund, confía en que cambios políticos recientes –la elección de nuevos jefes de Gobierno tanto en Moldavia como en Transnistria– traerán progresos en las relaciones bilaterales.

Autores: Roman Goncharenko / Evan Romero-Castillo
Editor: Pablo Kummetz

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