“Marcha de los Vivos”, una señal de esperanza | El Mundo | DW | 08.04.2013
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

El Mundo

“Marcha de los Vivos”, una señal de esperanza

Desde hace 25 años, un proyecto educativo internacional acerca a los jóvenes la historia del Holocausto rindiendo homenaje a las víctimas y creando conciencia para luchar contra la intolerancia y los prejuicios.

El trayecto desde el campo de concentración de Auschwitz hasta el de Birkenau, donde los nazis asesinaban a sus víctimas de manera sistemática, tenía solo tres kilómetros de largo. Un ocho de abril de 1988, más de 14.000 jóvenes judíos de todo el mundo recorrieron por primera vez y en silencio ese sendero estrecho, codo a codo con sobrevivientes del Holocausto que volvían al lugar, no solo para rendir homenaje a las víctimas torturadas y asesinadas por el régimen nazi, sino también para elaborar sus terribles experiencias y poder mirar otra vez hacia adelante. Se calcula que durante la Segunda Guerra Mundial fueron asesinados cerca de seis millones de judíos, y más de un millón de ellos murieron en las cámaras de gas de Auschwitz y Birkenau, donde también fueron asesinados gitanos y homosexuales.

Símbolo del futuro

Desde aquel 8 de abril de 1988, en el aniversario del Día del Recuerdo del Holocausto, se lleva a cabo todos los años la “Marcha de los Vivos”. El nombre no fue elegido por casualidad: “Queremos que el evento sea un contrapunto a las Marchas de la muerte de los nazis”, dice Shmuel Rosenman, de 69 años, presidente de la organización internacional “Marcha de los Vivos”, y uno de los fundadores de la iniciativa.

Jóvenes judíos de todo el mundo toman parte en la Marcha de los vivos.

Jóvenes judíos de todo el mundo toman parte en la "Marcha de los vivos".

Las “Marchas de la muerte” son parte del capítulo más cruento de la historia alemana: durante los últimos seis meses de la II Guerra Mundial, los nazis enviaron a miles de prisioneros de los campos de concentración nazis en Polonia, debilitados por el maltrato y las torturas, a una marcha en dirección a Alemania. Muchos de ellos no lograron sobrevivir a la criminal caminata por campos helados. Como contraste, la “Marcha de los Vivos”, subraya Rosenman, se lleva a cabo “como una señal de esperanza”. Y el hecho de que tomen parte en ella miles de jóvenes es, asimismo, un símbolo de fe en el futuro.

Este 8 de abril, la marcha cumple su 25 aniversario. Más de 150.000 personas participaron en el evento en años pasados. “Al comienzo, la marcha nació con la intención de transmitir a los jóvenes la historia de la Shoa”, recuerda Rosenman, ya que “en muchas familias judías, ni los padres ni los abuelos hablaban con ellos sobre el pasado”. La idea de romper ese silencio fue lo que motivó a los organizadores.

Marcha de los Vivos por el sendero que llevaba a la muerte a los judíos de Auschwitz.

"Marcha de los Vivos" por el sendero que llevaba a la muerte a los judíos de Auschwitz.

Crear conciencia contra la intolerancia

La iniciativa es mucho más que la recorrida de tres kilómetros por una calle de Polonia, parte del territorio polaco que fue invadido por el régimen nazi en 1939, al principio de la Segunda Guerra Mundial. Es un proyecto educativo del que pueden participar escuelas e instituciones judías de todo el mundo. Entretanto, llegan jóvenes de 42 países, la mayoría de entre 16 y 21 años de edad. Para muchos, es su primera confrontación con los lugares clave de la Shoa. Cada grupo es acompañado, casi siempre, por uno o más sobrevivientes del Holocausto que relatan sus historias de persecución y sufrimientos. “Los relatos ejercen un gran impacto en los escolares”, subraya Shmuel Rosenman. Este año participarán unos 300 sobrevivientes de la caminata recordatoria.

El mensaje de los organizadores de la “Marcha de los Vivos” es universal: se debe llegar hasta la raíz del odio, de los prejuicios y de la intolerancia para poder combatirlos. No se trata únicamente de luchar contra el antisemitismo, dice Rosenman: “Desde hace diez años llegan también muchas personas que no son judías, y eso es algo muy positivo”, dice el profesor de Tel Aviv. Una de esas personas es la alemana Christina Brinkmann, de 18 años, que trabaja como voluntaria en la Fundación Internacional para el Encuentro de Oswiecim/ Auschwitz y tiene interés en participar en las conversaciones con sobrevivientes y jóvenes judíos. Para ella, la "Marcha de los Vivos" no es solo un homenaje a las víctimas del régimen nazi, sino que "tiene además un nexo muy fuerte con lo que sucede actualmente en el mundo , y es un claro mensaje contra las violaciones a los derechos humanos y el racismo".

Autora: Marie Todeskino/ Cristina Papaleo

Editor: José Ospina Valencia

DW recomienda

Publicidad