Maduro y la alianza de Estambul | El Mundo | DW | 10.10.2016
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El Mundo

Maduro y la alianza de Estambul

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, es quien más parece ganar al codearse con los mandatarios de Turquía y Rusia en el XXIII Congreso Mundial de Energía. Pero, ¿hay más en juego que política simbólica? Un análisis.

Türkei Istanbul - Venezuela's President Nicolas Maduro mit Tayyip Erdogan (Reuters/Handout/M. Palace)

El presidente venezolano, Nicolás Maduro (izq.), y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.

Antes de que comenzara el XXV Foro Internacional de Energía en Argel (27.9.2016), algunos medios presagiaron que el evento podría terminar convertido en una cumbre informal de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Ese augurio se dio por consumado poco después, cuando el valor del barril de crudo usado como referencia por ese cartel comenzó a subir. El pasado 7 de octubre llegó a 48,58 dólares –su precio más alto en lo que va de año– impulsado, en parte, por el preacuerdo alcanzado en Argelia: el de buscar un pacto en la OPEP para reducir la producción conjunta a entre 32,5 y 33 millones de barriles diarios en 2017.

¿Ocurrirá lo mismo con el XXIII Congreso Mundial de Energía, que comenzó este lunes (10.10.2016) en Estambul? ¿Cabrá atribuirle un efecto causal si el precio del crudo asciende esta semana? ¿Ejercerá alguna influencia sobre los socios de la OPEP cuando se reúnan en noviembre? Eso está por verse. Aunque el analista Ivo Hernández, de la Universidad de Münster, enfatiza que el de Turquía no es el tipo de encuentro al que asisten jefes de Estado y de Gobierno, allí estuvieron los "hombres fuertes” de Ankara, Moscú y Caracas, procurando que esa conferencia tuviera impacto mediático.

"Ese es un congreso rutinario donde ministros y empresarios del sector energético abordan tópicos técnicos. Se justifica que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, haya inaugurado la ronda porque él es el anfitrión; pero estuvo absolutamente fuera de lugar que el ruso, Vladimir Putin, y el venezolano, Nicolás Maduro, hablaran en ese foro sobre una eventual reducción de la producción petrolera porque allí nadie tiene el rango para decidir sobre la materia. Además, la tesis de que recortar la producción conseguirá, por sí sola, elevar el valor del crudo está desfasada; no responde a lo que ocurre actualmente en el mercado”, dice Hernández.

Türkei Weltenergiekongress 2016 in Istanbul (Reuters/)

Los mandatarios de Venezuela y Rusia, Nicolás Maduro (izq.) y Vladimir Putin, respectivamente.

Problemas similares

"Rusia y Venezuela enfrentan problemas similares; sus economías dependen demasiado de sus respectivas industrias petroleras y han sufrido tras la caída de los precios del crudo. Pero no está en sus manos cambiar ese estado de cosas: en la guerra de precios entre Arabia Saudita e Irán, Venezuela juega un papel menor y Rusia, que ni siquiera es miembro de la OPEP, un rol aún más insignificante”, comenta Wolfgang Muno, de la Universidad de Maguncia, secundando a Hernández. Günther Maihold, subdirector de la Fundación Ciencia y Política (SWP), de Berlín, coincide con ambos expertos, pero duda que sólo haya política simbólica en juego.

"¿Qué hace Maduro en Turquía? Por poco prometedora que sea su apuesta, Maduro está intentando manipular políticamente los precios del crudo para que éstos le den mayor margen de maniobra en casa, donde la situación económica es catastrófica. Por otra parte, Maduro espera impulsar la demanda de productos venezolanos en mercados emergentes mediante una suerte de ‘intercambio solidario' que contemple la otorgación de ‘créditos comerciales' y otros mecanismos bilaterales”, explica Maihold, sin desestimar el magnetismo que existe entre los gobernantes con tendencias autoritarias.

"Cuando emprendió sus giras por América Latina en 2015 y 2016, Erdogan quería consolidar sus vínculos con democracias económicamente pujantes. Ahora que se ha enrumbado por el camino de la autocracia y los Gobiernos democráticos no lo reciben como él quisiera, Erdogan necesita otra clase de alianzas”, apunta el subdirector del SWP. En ese sentido, el economista Alejandro Márquez Velázquez, de la Universidad Libre de Berlín, acota que "con un poco de suspicacia, se puede suponer que Maduro fue a Estambul dispuesto a aprender de primera mano qué hizo Erdogan para que su Gobierno sobreviviera a una intentona golpista”.

Türkei Weltenergiekongress 2016 in Istanbul - Putin & Erdogan (Reuters/O. Orsal)

Putin (izq.) y Erdogan durante la rueda de prensa que siguió a su encuentro privado.

Tres contra el mundo

Stefan Peters, de la Universidad de Kassel, comparte algunas de estas opiniones, pero las articula desde otra perspectiva: "Puede que estabilizar los precios del petróleo parezca ser infinitamente más importante para Rusia y Venezuela que para Turquía, pero ese asunto también es de gran interés para Ankara, que ejerce una influencia nada despreciable sobre algunos países islámicos exportadores de ‘oro negro', como Azerbaiyán e Indonesia. Por otro lado, Erdogan, Putin y Maduro están en búsqueda de alianzas políticas que les permitan soportar mejor las presiones internacionales ejercidas actualmente sobre sus Gobiernos”, sostiene Peters.

"Desde luego, es el Ejecutivo de Maduro el que más gana con su cercanía a Putin y a Erdogan, cuyas voces tienen más peso en el coro global”, acota el especialista de Kassel. Y en las últimas semanas, el presidente venezolano se ha esmerado en congraciarse con ambos líderes. No hace mucho tiempo, el 18 de agosto, celebrando la reacción del mandatario turco al golpe de Estado en su contra (15.7.2016), Maduro le dijo a sus opositores: "¿Ustedes vieron lo que pasó en Turquía? Erdogan se va quedar como un niño de pecho para lo que va a hacer la ‘Revolución Bolivariana' si la derecha pasa la frontera del golpismo”.

El viernes pasado (7.10.2016), sólo horas después de que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, recibiera el Premio Nobel de la Paz, el mandatario venezolano anunció que crearía un galardón nuevo con el nombre de su predecesor, el difunto Hugo Chávez (1999-2013), para honrar a quienes luchan por "la paz y la soberanía de los pueblos”. Luego declaró que Vladimir Putin sería el receptor ideal de ese premio. Al día siguiente, Venezuela, que ocupa un puesto temporal en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, fue el único país que apoyó la moción de Rusia para vetar la resolución franco-española sobre Siria.

Evan Romero-Castillo (JOV)

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