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ConflictosLíbano

Líbano, en vilo por la tregua entre Irán y EE.UU.

Jennifer Holleis
10 de abril de 2026

Tras la última oleada de ataques israelíes, Líbano afronta lo que la ONU describe como una "tormenta perfecta". ¿Podrán los primeros contactos directos con Israel aliviar la crisis humanitaria?

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Una mujer atrapada en un edificio dañado espera a que la rescaten tras un ataque israelí.
La situación humanitaria en el Líbano está empeorando y la falta de fondos limita la ayuda internacional.Imagen: Emilie Madi/REUTERS

El jueves, día de luto nacional en el Líbano, no se detuvieron los esfuerzos de los equipos de rescate locales e internacionales para encontrar supervivientes en Beirut. El ruido de la maquinaria que retiraba los escombros rompía el silencio de las calles desiertas, mientras una fina capa de humo aún se cernía sobre las zonas más afectadas de la ciudad.

"¿Qué vamos a hacer con nuestras vidas? ¿Dónde nos quedamos y adónde vamos?", le dijo un hombre de Beirut a la agencia de noticias Reuters.

Según las autoridades sanitarias libanesas, los ataques simultáneos de Israel mataron a 303 personas e hirieron a 1.150 el miércoles 8 de abril. Médicos Sin Fronteras confirmó una afluencia masiva de pacientes heridos, entre ellos niños, en el Hospital Público Rafik Hariri de Beirut.

Los últimos ataques entre Israel y Hezbolá ponen de relieve las opiniones contradictorias sobre si el Líbano está incluido en el alto el fuego anunciado el martes entre Irán y Estados Unidos. Irán dice que el acuerdo incluye al Líbano, mientras que EE.UU. e Israel sostienen que no.

Los ataques también marcan una nueva escalada del conflicto en el Líbano, que se intensificó a principios de marzo, cuando el país se vio arrastrado a la guerra más amplia de Oriente Medio, después de que Hezbolá atacara a Israel tras el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei.

Desde entonces, los ataques aéreos israelíes y una invasión terrestre limitada han causado la muerte de 1.888 personas, según fuentes oficiales libanesas. Alrededor de 1.2 millones de libaneses se han visto desplazados.

Además, la milicia de Hezbolá, respaldada por Irán -cuya rama militar está clasificada como organización terrorista por EE.UU., Alemania y muchos otros países-, lanzó cohetes contra el norte de Israel y atacó a las tropas israelíes, en respuesta a lo que calificó como "la violación del alto el fuego por parte del enemigo".

"Provisiones para una semana"

Quienes decidieron quedarse en el sur del Líbano a pesar de las órdenes de evacuación israelíes, se ven cada vez más amenazados con quedarse sin ayuda humanitaria, comida ni atención sanitaria. El ejército israelí ha estado dañando infraestructuras clave, incluidos todos los puentes principales que unen las orillas norte y sur del río Litani, en la región de Tiro.

"Decenas de miles de personas siguen viviendo allí", dice a DW Ramzi Kaiss, investigador de Human Rights Watch en el Líbano. "Los residentes con los que hablamos en la ciudad sureña de Tiro nos dijeron que las reservas de comida solo durarían una semana si el último puente principal que queda, el puente de Qasmieh, fuera destruido por completo", relata a DW.

Según Israel, una zona del sur del Líbano, bastión tradicional de Hezbolá que abarca alrededor del 10 por ciento del país, se utilizará como "zona de amortiguación". El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo en marzo que cientos de miles de residentes desplazados del sur del Líbano "no volverán al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad de los residentes del norte" de Israel. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, llegó a pedir a principios de esta semana que el río Litani se convirtiera en la nueva frontera de Israel con el Líbano

Para Israel, sigue siendo fundamental que Hezbolá sea desarmado, tal y como se estipuló en el alto el fuego de noviembre de 2024. Israel afirma que, mientras Hezbolá conserve sus armas, seguirá representando una amenaza.

Una excavadora trabaja en el lugar donde se produjo el ataque israelí del miércoles pasado, en Tiro.
Decenas de miles de civiles en Tiro se ven cada vez más aislados del suministro humanitario.Imagen: Louisa Gouliamaki/REUTERS

Hezbolá se ha negado a desarmarse por completo, alegando la necesidad de poder defender el Líbano frente a los continuos ataques israelíes y la ocupación militar israelí de cinco posiciones a lo largo de la frontera común.

Mientras tanto, los Gobiernos libanés e israelí han confirmado que la semana que viene se celebrarán conversaciones directas en Washington. Estas negociaciones supondrán un gran avance, ya que los países no mantienen relaciones diplomáticas y se encuentran en estado de guerra oficial desde 1948.

"La única solución a la situación actual del Líbano es lograr un alto el fuego con Israel", dijo el presidente libanés, Joseph Aoun.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha dicho que las negociaciones directas con el Líbano se centrarán en el desarme de Hezbolá y en lograr un "acuerdo de paz histórico y sostenible entre Israel y el Líbano".

Sin embargo, Hezbolá ya ha dejado claro que se opone a las negociaciones directas y no está claro si el Líbano tiene realmente la capacidad de desarmarlos.

"Sin duda, el conflicto principal en el Líbano sigue sin resolverse: Israel ha jurado no tolerar un Hezbolá armado en su frontera norte, mientras que Hezbolá aborrece la expansión de la ocupación israelí del territorio libanés", dice en un comunicado David Wood, analista sénior para el Líbano del International Crisis Group. "Incluso si Estados Unidos logra imponer un alto el fuego que se necesita desesperadamente, el Líbano seguirá en la cuerda floja: indefinidamente al borde de caer en otra ronda de conflicto devastador", añade Wood.

(gg/ms)

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