Los niños del 11-S: crecer a la sombra del terror | ZonaDocu | DW | 10.09.2021
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Los niños del 11-S: crecer a la sombra del terror

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 cambiaron la vida de muchos niños. A pesar de la tragedia, a los jóvenes de aquella época les une la voluntad de superar lo que ocurrió.

"Estas imágenes... Nada es como era, pero he hecho las paces con ello. Quiero tener buenos recuerdos de mi padre. Mentiría si dijera que estas imágenes no me persiguen en mis pesadillas. Tengo que vivir con eso, es parte de la supervivencia. Esa es la realidad". Matthew tenía nueve años cuando su padre murió en el piso 105 de la Torre Norte del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. Durante años trató de averiguar si su padre fue una de las personas que se lanzaron al vacío desde los pisos superiores. El trauma por lo sucedido lo sumió en un abismo de drogadicción, que casi le cuesta la vida. Hoy, a los 29 años, Matthew ha superado sus adicciones y está en paz consigo mismo. Para ayudar a otras personas en situaciones desesperadas, ha escrito un libro sobre su lucha con las drogas y los abusos, los recuerdos del 11S y la muerte de su padre. Lenard Jr. y su hermano Anthony tenían siete y nueve años cuando sus vidas cambiaron para siempre. Perdieron a su padre Lenard, un bombero, que se encontraba en las torres para las operaciones de rescate. Quedó sepultado bajo los escombros de la Torre Norte. Con él, murieron otros 14 bomberos de su brigada. Sus restos no pudieron recuperarse hasta varias semanas después. Sin embargo, los hijos de Lenard no tenían ninguna duda: querían seguir los pasos de su padre, al que consideran un héroe. Lenard Jr. trabaja en el mismo parque de bomberos que su padre. "Si esto volviera a ocurrir, haría lo mismo. Nuestro trabajo es salvar a la gente", dice hoy Lenard Jr. El padre de Taylor murió hace apenas dos años a causa del polvo tóxico que respiró en las operaciones de rescate. Fue uno de los primeros policías que intervinieron el día de los atentados. "Nos dijeron que estaba haciendo algo heroico durante las semanas que no estuvo en casa". Ahora Jeffrey también es considerado una víctima del 11S. Taylor observó el paulatino deterioro de la salud de su padre hasta su muerte. No está enfadada, pero la tragedia la ha hecho tenaz. "Mi padre era un agente de policía un tanto inusual. Me enseñó la dignidad y la bondad. Ese legado me acompañará siempre". También la vida de Adama, una joven musulmana, cambió para siempre. Quedó atrapada en la vorágine política de las leyes antiterroristas y sigue luchando por conseguir la nacionalidad. Pasó seis semanas en la cárcel cuando tenía 16 años porque la acusaron falsamente de ser una terrorista suicida. Fue enviada a su casa traumatizada y con grilletes electrónicos en los tobillos. Nunca se presentaron cargos. Cuando el Estado deportó a su padre a Guinea, ella dejó la escuela para cuidar de sus hermanos menores nacidos en Estados Unidos. Sin embargo, Adama no se ha dado por vencida y quiere convertirse en estadounidense.