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Derechos humanos y medio ambiente en las empresas alemanas

Insa Wrede
6 de diciembre de 2022

La Ley alemana de la cadena de suministro entra en vigor en enero de 2023. Muchas empresas se quejan de que cumplir los requisitos implicará mucho esfuerzo. Otras, sin embargo, ya llevan años cumpliéndolos con éxito.

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Un estante con zapatos de seguridad en diversos colores de la firma UVEX
La empresa alemana UVEX produce, entre otros, calzado de seguridad, solo que con toque modernoImagen: Rech/IMAGO

La  Ley de Obligaciones de la Cadena de Suministro, o Ley de la Cadena de Suministro para abreviar, surge por diversas razones. Si bien hay reticencias antes de su implantación, existen empresas que la aplican desde hace años. 

Las consecuencias para las empresas "serán difíciles de calcular", afirma al respecto la Federación Alemana de Ingeniería (VDMA). Christoph Kannengießer, de la Asociación Africana de Empresas Alemanas, dice que habrá desventajas competitivas. Por su parte, Hans Peter Wollseifer, presidente de la Confederación Alemana de Artesanos (ZDH), advierte de que el Estado no debe imponer a las empresas más cargas, como la Ley de la Cadena de Suministro, en la difícil coyuntura actual. 

Christoph Kannengießer, de la Asociación Africana de la Empresa Alemana, advierte que las empresas alemanas podrían retirarse de los mercados africanos, lo que puede degenerar en más desempleo y, con ello, menos posibilidades de acabar con el trabajo infantil, por ejemplo.

Ignorar la explotación y la depredación ya no será aceptable

En cualquier caso, el 1 de enero de 2023 entrará en vigor la Ley alemana de la cadena de suministro. A partir de entonces, las empresas con más de 3.000 empleados tendrán que garantizar que sus proveedores y los proveedores de sus proveedores también respetan los derechos humanos y determinadas medidas medioambientales y normas sociales.

A partir de 2024, la ley se aplicará a las empresas con más de 1.000 empleados. En la práctica, sin embargo, las pequeñas empresas con pocos empleados podrían verse afectadas desde el principio, sobre todo si venden sus productos a grandes empresas que tienen que controlar su cadena de suministro.

A menudo se dice que controlar a los proveedores es una tarea muy compleja. La alemana Telekom, por ejemplo, tiene más de 20.000 proveedores y prestadores de servicios, Volkswagen unos 40.000 y la empresa química BASF, incluso 70.000 proveedores directos.

La mediana empresa familiar Uvex también tendrá que vigilar a un gran número de proveedores a partir del 1 de enero. "Tenemos 30.000 proveedores directos y proveedores de servicios en 79 países", dice Susann Schubert, responsable de sostenibilidad de la empresa. No obstante, también se incluyen los proveedores inactivos. Si se incluyeran también los subcontratistas de los proveedores, el total se multiplicaría entre cinco y diez veces.

Una empresa demuestra que sí es posible

"Antes de que la Ley de la cadena de suministro entre en vigor, ya estábamos bien preparados para los requisitos operativos que dicha ley exige", afirma a DW Claus-Jürgen Lurz, del Grupo Savety de Uvex.

Uvex controla su cadena de suministro en varias etapas, explica Lurz. "En primer lugar, los proveedores directos son auditados a intervalos regulares por una empresa especializada". Además, los empleados de Uvex visitan periódicamente a los proveedores directos, en ocasiones varias veces al mes, para examinar cuestiones como la protección del medio ambiente y la responsabilidad social. Inspeccionan la situación de la producción in situ, ordenan que se realicen pruebas a los productos -como pruebas de sustancias nocivas- y también examinan las condiciones de trabajo.

"Mercados al contado" imposibles de controlar

"Pero no tendremos acceso a las empresas que sacrifican animales, por ejemplo. Eso se debe simplemente a que es un mercado al contado", o sea un mercado de inmediatez, en el cual se paga o recibe dinero en el mismo momento en el que se recibe o entrega la mercancía o el activo.

Además, los países de origen de los proveedores se dividen en distintos grupos de riesgo, en función de la probabilidad de que allí se produzcan violaciones de los derechos humanos o contaminación ambiental. También se evalúa a cada uno de los proveedores, dice Schubert. "¿Ha habido auditorías externas en el pasado? ¿Se han realizado inspecciones internas?

En función de la categoría de riesgo, Uvex adopta medidas preventivas. También es importante que los proveedores estén dispuestos a cooperar, a rellenar cuestionarios, etc.

La Unión Europea seguirá el ejemplo de Alemania

La Comisión Europea también quiere obligar a las empresas europeas a vigilar toda su cadena de suministro para comprobar si los proveedores infringen las normas medioambientales y climáticas, así como los derechos humanos.

Hasta ahora, la propuesta prevé, entre otras cosas, un derecho de acción de los afectados contra las empresas. Y las empresas de terceros países también deben cumplir las normas si generan un determinado volumen de negocios en la UE. Si, al final, las normas de la UE son realmente más estrictas que las alemanas, entonces las cosas también serán más estrictas aquí en Alemania, porque el Gobierno tendría que adaptar sus propias normas a la legislación de la UE.

(jov/ms)