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La vitamina C y zinc no ayudan a combatir síntomas COVID-19

16 de febrero de 2021

Una nueva investigación sugiere que el uso de suplementos vitamínicos no tiene un impacto significativo en los síntomas de la enfermedad COVID-19. De hecho, podría generar efectos indeseados como náuseas o diarrea.

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El limón, una fuente tradicional de ácido ascórbico.Imagen: Colourbox

La vitamina C -también llamado ácido ascórbico- y el zinc, ambos ampliamente recomendados como suplemento para combatir resfríos y gripes, no tienen ningun efecto significativo para reducir los síntomas de los pacientes que tienen COVID-19, concluye un nuevo estudio.

La investigación, publicada por la revista médica JAMA Network Open, incluso sugiere que los pacientes que consumieron altas dosis de Zinc y vitamina C sufrieron otros efectos secundarios indeseados, como náuseas o diarrea. 

"Desafortunadamente, estos dos suplementos no estuvieron a la altura de las expectativas", explicaron la doctora Erin Michos de John Hopkins y el doctor Miguel Cainzos-Achirica de Houston Methodist. 

"Se informaron más efectos adversos (náuseas, diarrea y espasmos estomacales) en los grupos de (personas que tomaban los) suplementos que en el grupo de atención habitual", agregaron los expertos.

Fueron 214 pacientes con COVID-19 en los estados estadounidenses de Ohio y Florida los que fueron observados por los especialistas, quienes llegaron a la conclusión de que quienes recibieron las vitaminas no tuvieron ninguna reducción de los síntomas en comparación con aquellos pacientes que no consumieron suplementos vitamínicos.

"El gluconato de zinc en dosis altas, el ácido ascórbico o ambos suplementos no redujeron los síntomas del SARS-CoV-2", según Milind Desai, cardiólogo de la Clínica Cleveland.

La vitamina C es mundialmente reconocida por ser un antioxidante que puede brindar un gran apoyo al sistema inmunológico. Por eso, muchos utilizan este y otro tipo de vitaminas para tratar reducir el impacto del COVID-19, que afecta el sistema inmunológico. 

Sin embargo, desde los Institutos Nacionales de Salud (NIH) -en EE. UU.-, aseguran que su uso no tendría un efecto beneficioso luego de que los síntomas de -por ejemplo- un resfrío comienzan. Además, consumir más de 2.000 miligramos de ácido ascórbico podría generar espasmos estomacales, vómitos, diarreas, dolores de cabeza y acidez, entre otros efectos.  

En tanto, el zinc es utilizado para ayudar a las células a repeler las infecciones, aunque no sirve para que los síntomas de los contagiados se reduzcan. Su uso excesivo podría generar efectos adversos, como sequedad en la boca, náuseas, pérdida de apetito, diarrea y producir un sabor métalico en la boca. 

JU (cnnespanol, infobae.com, semana.com, jamanetwork.com)