La verdadera historia del euro | Economía alemana | DW | 31.05.2002
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Economía alemana

La verdadera historia del euro

El consumidor alemán se siente defraudado por el gobierno, por los economistas, por los visionarios de una europa unida y sobre todo por el EURO.

Difícil de digerir, el euro.

Difícil de digerir, el euro.

Hace ya cinco meses que el euro se introdujo como moneda de pago en toda Europa. Entonces los economistas y el gobierno prometieron que no se registrarían cambios dramáticos. Los alemanes sólo tendría que mentalizar una división por la mitad de salarios y precios. Ya no se ganarían 1000 marcos sino 500 euros, por ejemplo, y una entrada al cine ya no costaría 10 marcos, sino 5 euros. Es decir, en la práctica nada cambiaría.

Mientras tanto ha transcurrido casi medio año y en Alemania al euro se le ha rebautizado con el nombre de teuro, de la palabra "teuer", es decir caro. Y es que los economistas podrán decir lo que quieran, a los consumidores la billetera "vacía", les indica una cosa muy distinta. Y por lo visto no se equivocan. Para muestra valga ... una ensalada.

No son alucinaciones

Empecemos por los tomates que se han encarecido un 52%, las cebollas un 19,3%. Si el consumidor alemán decide ponerle un poco de sabor y le agrega unos huevos-cocidos claro está-, paga por ellos un 0,5% más y los condimientos indispensables: sal, 2,5% más y la pimienta, 2,8% más. Es decir que si el alemán se prepara una simple ensalada paga en promedio un 16% más que hace cinco meses. Pero no todos los alemanes son vegetarianos. Así que si en vez de sólo ensalada opta por unos arenques, que se han encarecido un 9,9%, y unas simples papas, que cuestan 13,9% más y las acompaña con un buen vino blanco, 1% más, estará pagando en promedio casi un 5% más. Y aunque los alemanes quisieran únicamente limitarse a un desayuno con leche, cornflakes y un té, tendrían que pagar 11,8% más por la leche, 3,2% más por los cereales y 1% más por el té. Y podríamos seguir con los ejemplos porque la lista es larga.

No sería la primera vez

Por lo visto los economistas se han vuelto a equivocar. En Alemania las cosas no quedaron como eran: ahora son más caras. ¿Cómo se explica entonces, el hecho de que las

Euro Neujahrsdorsch

estadísticas indiquen que el costo de la vida se mantiene? Para aclarar el misterio hay que observar las cifras con detenimiento. Éstas se hacen en base a 60.000 hogares, desde el soltero de ingresos muy altos, hasta la madre soltera que sobrevive gracias a la ayuda social. En 1995 estos 60.000 hogares anotaron durante todo el año cada producto consumido y es así como nació la lista de compras promedio del hogar alemán. La llamada canasta básica compuesta de 750 productos y servicios.

Cada mes, 650 empleados de la Oficina Gubernamental de Estadísticas visitan los supermercados de 190 ciudades y pueblos y, para cada uno de los 750 productos, presentan en promedio 450 precios. De ahí se saca la estadística sobre los cambios que registran los precios de productos y servicios. Visto así, sumando todos los productos, resulta que a pesar del euro, la vida se encareció sólo un 1,6% en el mes de abril del 2002. Así que por qué tanta aflicción?

La realidad supera a la cansta básica

La respuesta es fácil. La canasta básica refleja el consumo de un hogar alemán promedio, pero en la realidad muchos solteros y familias consumen diferente. Si cae el precio de los pepinos -lo que en realidad sucede pues son 18,1% más baratos que hace cinco meses- el beneficiado es el amante de los pepinos. Si el precio del tabaco sube exorbitantemente, esto no molesta en absoluto a los no fumadores. La realidad es que el incremento de los precios individuales varía fuertemente del promedio general calculado por la canasta básica.