La toma de Mosul | El Mundo | DW | 14.10.2016
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El Mundo

La toma de Mosul

La batalla contra Estado Islámico en Mosul es inminente. Las tropas de la coalición esperan la señal del primer ministro iraquí, Haider al-Abadi. Los refugiados informan sobre la situación en la ciudad.

"Aguantamos hasta que empezaron a arrojar personas desde los tejados tras cortarles dedos y manos. Entonces nos tuvimos que ir”. Amira explica asqueada por qué tuvo que abandonar Mosul con su familia hace casi seis meses. "Tuvimos que ver esas cosas. Fue terrible”.

La joven iraquí, de 32 años, tose incesantemente y prefiere no ser fotografiada. El miedo a Daesh, los combatientes de la milicia terrorista Estado Islámico (EI), sigue dentro de ella, a pesar de que ella, su marido y sus tres hijos están ahora en lugar seguro. Pero hasta que consiguieron llegar al campo de refugiados de Razaliya, al oeste de Bagdad, lo que vivieron fue una auténtica odisea. Tuvieron que pagar 600 dólares por persona para poder abandonar Mosul. Y es que Estado Islámico hace todo lo posible para que los habitantes de la que en algún momento fue la segunda ciudad más grande de Irak no abandonen la urbe.

Los propios combatientes de EI impiden por la fuerza que la población abandone la ciudad. El marido de Amira, Abdelkadr, cuenta que al final acabaron pagando más de 1.000 dólares por persona. Las calles de la ciudad están bloqueadas y sembradas de minas y sólo las carreteras que conducen a Siria siguen siendo transitables. Amira y su familia fueron llevados a la frontera siria con Turquía y abandonados en tierra de nadie. Abdelkadr prefiere no contar cómo llegaron a Kirkuk. Desde ahí siguieron camino hasta Bagdad.

Bürger aus Mossul im Flüchtlingslager Razaliya (Birgit Svensson)

Abdelkadr y una de sus hijas.

Suena su celular. Le llama un antiguo vecino desde Mosul. Cuanto más se acerca el momento de la ofensiva, más nerviosos se ponen los habitantes de la ciudad. Abdelkadr calcula que en Mosul debe quedar "aproximadamente  un millón de personas”. Otros hablan de 1,5 millones. Cuando la milicia terrorista tomó la ciudad en junio de 2014 allí vivían casi 3 millones de personas.

Soldados, en posición

Los preparativos para la mayor operación militar contra el califato proclamado por Estado Islámico hace ahora dos años comenzaron hace semanas. En el aeropuerto de la capital kurda de Erbil, a 80 kilómetros de Mosul, están listos los helicópteros Apache. Aviones de carga transportan armamento pesado del ejército estadounidense. También llevan soldados a bordo. Para reforzar la ofensiva, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha elevado el número de tropas en el país de 5.000 a 5.500 efectivos. Desde Washington, sin embargo, dicen que son todos consultores y expertos. Sin embargo, y según los medios de comunicación, también participarán en el asedio. Con fines militares, en la ciudad de Erbil se construyó hace 10 años la pista de despegue y aterrizaje más larga de Oriente Próximo. Desde ahí partirá una parte de los efectivos aéreos de la coalición.

El miércoles concluyó el despliegue del ejército iraquí. Los soldados ya ocupan posiciones. De ocho a doce brigadas tomarán parte en la operación. En principio, las tropas gubernamentales serán las únicas que participen en la invasión, aunque unidades antiterroristas y fuerzas policiales estarán listas para apoyar al ejército.

Irak Armee Operation in der Nähe von Mossul (Reuters/A. Lashkari)

Las tropas iraquíes esperan la señal del primer ministro Abadi.

Estados Unidos ha anunciado que ofrecerá apoyo aéreo. Las Unidades de Movilización Popular también estarán involucradas en la ofensiva. Están formadas por distintas milicias –kurdos peshmerga, las tropas del exgobernador Atheel al-Nujaifi, milicias tribales sunitas y unidades del ejército turco- a la vez enfrentadas entre sí.

La batalla por el control de Mosul puede comenzar. Muchos participantes creen que empezará antes del 20 de octubre. Pero la última palabra la tiene el primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi.

Un artículo de Birgit Svensson.


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