La ″peste negra″ no mató a la mitad de la población de Europa como se creía, según estudio | Ciencia y Ecología | DW | 11.02.2022
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Ciencia y Ecología

La "peste negra" no mató a la mitad de la población de Europa como se creía, según estudio

La peste negra, que asoló Europa, Asia occidental y el norte de África entre 1347 y 1352, es para muchos la pandemia más devastadora de la historia. Pero los datos sobre sus repercusiones siguen siendo poco explorados.

La peste negra en Tournai (1349).

La "peste negra" en Tournai (1349).

La pandemia de coronavirus ha vuelto a despertar el interés de la ciencia y del público por las epidemias y pandemias anteriores. El hecho de que la gripe española, que estalló en el fatídico año de 1918, se llevó por delante a entre 50 y 100 millones de personas hasta 1920 y fue, por tanto, la mayor catástrofe humana desde la peste del siglo XIV, había desaparecido casi por completo de la memoria colectiva hasta hace unos años. 

La peste también ha vuelto a ser objeto de investigación científica: un estudio publicado ahora en la revista Nature Ecology and Evolution, en el que también han participado científicos del Instituto Max Planck de Historia Humana de Jena, Alemania, ha descubierto que mientras la "peste negra" fue especialmente devastadora en ciertas regiones de Europa, en otras fue mucho menos grave o incluso no hizo estragos. 

Las cifras de la "peste negra"

La ola de peste que arrasó Europa, Asia occidental y el norte de África entre 1347 y 1352 es una de las pandemias más conocidas de la historia. El número de muertos estimado varía mucho, desde la mitad hasta un tercio de la población europea.

Sin embargo, hasta ahora hay relativamente pocas fuentes escritas al respecto. Y esto podría hacer que el número de muertes pareciera demasiado elevado, ya que provienen principalmente de las zonas urbanas, que se caracterizan por una densidad de población comparativamente alta, por el hacinamiento y la falta de higiene. Sin embargo, a mediados del siglo XIV, más de tres cuartas partes de la población europea vivía en regiones rurales. 

¿Avanzamos gracias a las pandemias?

Observar la agricultura histórica: datos de polen fósil

El equipo internacional de científicos ha utilizado ahora un método de investigación muy indirecto: se han evaluado los datos de polen fósil de 261 yacimientos de estudio de 19 países europeos, según ha anunciado el Instituto Leibniz de Historia y Cultura de Europa del Este de Leipzig. Los científicos concluyeron cómo cambió el paisaje y la actividad agrícola entre 1250 y 1450. 

En el marco de la palinología –el estudio de las esporas y los granos de polen– los investigadores analizaron 1.634 muestras de polen y determinaron qué plantas se cultivaban y en qué cantidades. Esto permite mostrar en qué región la agricultura se detuvo, continuó o si las plantas silvestres volvieron a crecer en los campos anteriores. 

Escandinavia, Francia, el suroeste de Alemania, Grecia y el centro de Italia experimentaron un descenso especialmente acusado de la actividad agrícola. Según el estudio, esto coincide con las elevadas tasas de mortalidad ya descritas en las fuentes medievales. Por el contrario, Europa Central y Oriental y partes de Europa Occidental, incluidas Irlanda y la Península Ibérica, mostraron signos de continuidad y crecimiento ininterrumpido. 

"Ya no podemos decir que mató a media Europa", afirmó Adam Izdebski, historiador del medio ambiente del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia de la Humanidad de Jena (Alemania) y autor del nuevo estudio, a The New York Times.

Si la mitad de los europeos murieron entre 1347 y 1352, la actividad agrícola habría caído en picada, según el medio estadounidense. "La mitad de la mano de obra desaparece instantáneamente", dijo Izdebski. "No se puede mantener el mismo nivel de uso de la tierra. En muchos campos no se podría continuar".

Diferentes factores habrían jugado un papel determinante

En todo caso, habría que estudiar con más detalle estas grandes diferencias. "Pero las condiciones locales probablemente influyeron en la propagación, la tasa de infección y la mortalidad", afirma Alessia Masi, del Instituto Max Planck de Historia del Hombre y la Universidad La Sapienza de Roma.

La peste como enfermedad dinámica en cuya propagación influyeron factores culturales, ecológicos, económicos y climáticos. "Las pandemias son fenómenos complejos, pero siempre tienen variaciones regionales y locales", aseguró, por su parte, Izdebski. Esto es evidente tanto en la pandemia de COVID-19 como en la peste. 

Su coautor, Martin Bauch, historiador del medio ambiente del Instituto Leibniz de Historia y Cultura de Europa del Este (GWZO), añade: "En el caso de regiones como Bohemia, Hungría y Polonia, los resultados del estudio refuerzan la hipótesis de que su periodo de prosperidad a partir de 1350 puede haber tenido que ver con la ausencia de la peste negra. 

FEW (KNA, Nature Ecology and Evolution, The Conversation, The New York Times, Instituto Max Planck)

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