La empresa alemana Thyssenkrupp: ¿a punto de ser desmantelada? | Economía | DW | 30.07.2018
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Economía

La empresa alemana Thyssenkrupp: ¿a punto de ser desmantelada?

Inversores como el fondo estadounidense Elliott quieren desmantelar la multinacional industrial con sus 160.000 empleados. La Fundación Krupp se opone. ¿Qué sectores están afectados? ¿Quién se impondrá?

Desde la retirada del presidente de la junta directiva, Heinrich Hiesinger, y la renuncia del presidente del consejo de administración, Ulrich Lehner, Thyssenkrupp navega por aguas turbulentas.

Si bien el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, explicó que el gobierno sigue apostando por la conservación de la empresa en su totalidad, el peligro de que sea desmantelada aún persiste.

Sobre todo, los inversionistas, como el fondo estadounidense Elliott, parecen especular con altos dividendos a través de la venta de los sectores más prósperos de la multinacional, en especial con la rama de elevadores.

Tras la fusión del sector acerero con el competidor indio Tata Steel, este sector desapareció del balance. Y eso que justamente la rama acerera contribuyó en el primer semestre de este año con cerca de 200 millones de euros al beneficio de la empresa.

En julio fue externalizado el sector acerero.

En julio fue externalizado el sector acerero.

La fusión con Tata había sido resultado de la presión del inversionista sueco Investors Cevia, que sigue exigiendo mayores reformas dentro de la empresa. Cuatro sectores siguen perteneciendo a la multinacional, pero sobre todo el sector de elevadores está en la mira de los inversionistas. Con 50.000 empleados, sigue siendo el mayor negocio de Thyssenkrupp, así como el que más beneficios genera. El año pasado, este sector generó 922 millones de euros en ganancias, con un volumen de ventas de 7,7 mil millones de euros.

Los sectores ejemplares

En caso de que la multinacional sea desmantelada, el sector de elevadores jugará un papel clave. Thyssenkrupp es considerada líder en innovación con el desarrollo de un sistema de elevadores llamado "multi", que funciona sin cables.

Este tipo de ascensores no solo pueden subir y bajar, sino que en cada piso pueden literalmente doblar la esquina. Parecido al sistema de un metro, las cabinas se mueven dentro de túneles.

Para las pruebas, Thyssenkrupp hizo construir dos edificios: una torre de 200 metros de altura en el estado federado de Baden-Wurtemberg y una de 250 metros en China. Allí, la empresa quiere comprobar la efectividad de las cabinas innovadoras para edificios de más de 1.000 metros de altura.

Esta torre de 246 metros de altura se construyó para probar los nuevos elevadores de Thyssenkrupp.

Esta torre de 246 metros de altura se construyó para probar los nuevos elevadores de Thyssenkrupp.

Durante la fase de pruebas, los elevadores sin cables transportan sacos de arena en lugar de personas. Pero la tecnología funciona y promete conquistar nuevos mercados en metrópolis en todo el mundo.

También el sector de suministro de la industria automotriz, que el año pasado generó ganancias por 377 millones de euros, está bien posicionado. A nivel mundial, nueve de cada diez automóviles del segmento alto, como BMW, Daimler, VW y Tesla, usan componentes de Thyssenkrupp. En esta rama, la multinacional emplea a 33.000 personas y produce cada vez más en los países en donde se encuentran los clientes, sobre todo en Norteamérica y Asia.

Un futuro incierto

El futuro del sector de materiales de construcción es incierto, sobre todo después de la externalización de la rama acerera.

En caso de que la multinacional sea desmantelada, los inversionistas también querrán deshacerse del cuarto sector: la construcción de instalaciones y marina. Debido a una falta de encargos, Thyssenkrupp no genera ganancias con la construcción de instalaciones industriales ni en la construcción de buques y barcos. A través de un programa de ahorro, la empresa alemana quiere reducir los costos en ese sector por 200 millones de euros.

El apoyo verbal por parte de los políticos en Berlín no salvará a la multinacional industrial. La presidenta de la Fundación Krupp, Ursula Gantger, se ha pronunciado claramente en contra del desmantelamiento. Con un 21 por ciento, la Fundación es el mayor accionista único. Habrá que ver si con el apoyo del sindicato dominante metalúrgico en Alemania se podrá imponer contra inversionistas como el fondo estadounidense Elliott.

Klaus Deuse (VT/CP)

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