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La barbarie de la horca

DW WORLD14 de diciembre de 2005

Entre los temas que ocupan a la prensa europea destacan las críticas a la ejecución de Stanley Williams en California y a la decisión del ex canciller alemán Gerhard Schröder de asumir cargos que suponen un escándalo.

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El "Terminator" de California.Imagen: AP

La Repubblica, de Roma: "Con la ejecución repugnante de Stanley Tookie Williams, Estados Unidos ha obligado al mundo en 1003 ocasiones, desde el fusilamiento de Gary Mark Gilmore en Utah el 7 de enero de 1977, a observar su debilidad por la barbarie de la horca. Ninguna navaja es más afilada y divide tan tajantemente lo que denominamos "occidente", a saber a Europa de Estados Unidos. A diferencia de que en el caso de tortura o una guerra preventiva, las ejecuciones realizadas en nombre del Estado, no permiten un camino intermedio. O se aceptan o se rechazan. Aquí no existen medias tintas."

Mala suerte para Stanley Williams

Die Tageszeitung, de Berlín: "Arnold Schwarzenegger decidió, Stanley "Tookie" Williams está muerto. En el marco del esquema en el que se basa la pena de muerte, Schwarzenegger no podría haber decidido de otra forma, lo que demuestra la perfección de este esquema. Desde los fiscales hasta el verdugo todos cumplen sólo con su obligación. Está elaborado de tal forma que nadie tiene que sentir responsabilidad o culpa por la muerte de un ser humano.

Schwarzenegger no hizo una excepción que lo pudiera hacer parecer más soberano. El asesinato del acusado es el desenlace normal y eso le permite rechazar cualquier tipo de responsabilidad. De haberle concedido el indulto tendría que haberse responsabilizado de su decisión. Esto no resulta favorable en el actual escenario político: Schwarzenegger aún no se recupera de su última derrota en las elecciones y se encuentra bajo una gran presión por parte de la derecha republicana. Mala suerte para Stanley Williams."

En juego mucho más que su honor

Die Presse, de Viena: "´Demócrata de cuello inmaculado´ calificó el canciller Schröder en alguna ocasión a Putin, quien se convierte ahora en su patrón. Ciertamente, Schröder renunció a todos sus cargos políticos y tiene la libertad de asumir un trabajo en el libre mercado.

Schröder hizo uso una vez más de su famoso as en la manga y explicó que con 61 años tiene ganas de seguir trabajando y no hacerle difícil la vida a su mujer quedándose en casa. Que sensibilidad. Pero poca es la sensibilidad mostrada al poner en juego el respeto a su cargo político."

Schröder, eso no

El País, de Madrid: "El ex canciller federal alemán, Gerhard Schröder, ha gobernado durante siete años con un balance que sin ser brillante es muy digno. (…) es tan triste como incomprensible que Schröder ponga ahora en juego el respeto y el reconocimiento general adquirido en su larga carrera política al asumir unos cargos en su vida profesional privada que suponen llanamente un escándalo.

No hace falta recurrir a los códigos de sobriedad de Federico el Grande de Prusia para considerar que a las dos semanas de abandonar la jefatura de Gobierno de un país como Alemania no es muy propio asumir un empleo de gran sueldo y despacho en una casa editorial suiza que tiene intereses en la industria alemana y los tendrá más cuando cambien unas leyes antimonopolio de las que está perfectamente al tanto por su anterior responsabilidad. (…) Pero lo que ha sorprendido a toda la opinión pública germana y a su clase política, incluido el Partido Socialdemócrata al que pertenece, ha sido el anuncio de que el ex canciller ha sido nombrado presidente del consejo de vigilancia del consorcio ruso-alemán NEGP, que construye y explotará el gasoducto entre Rusia y Alemania.

El hecho de que sin cumplirse un mes de haber dejado el cargo desde el que hizo posible este megaproyecto, Schröder anuncie que asume la presidencia del consorcio dice muy poco de la sensibilidad del ex jefe de Gobierno."